“Fue un error nefasto del tribunal”

“Fue un error nefasto del tribunal”
Pontaquarto era secretario parlamentario del Senado durante la época que se denunciaron los sobornos. Luego contó cómo sucedió y se convirtió en el principal testigo. Consideró que lo sucedido ayer le “hace muy mal a la Justicia”.
Aunque también lo alcanza, el arrepentido Mario Pontaquarto calificó como un hecho “vergonzoso” la absolución general resuelta por el Tribunal Oral Federal Número 3 por el pago de sobornos que el gobierno de la Alianza habría hecho a un grupo de senadores para lograr la aprobación de la Reforma Laboral en abril de 2000. El ex secretario parlamentario del Senado por aquella época se preguntó: “¿La Justicia decidió esto? Bueno, pues que la Justicia se haga cargo de haber tomado una decisión tan dolorosa como ésta”.

“Fue vergonzoso”, descalificó el fallo en las escalinatas de los tribunales de Comodoro Py Pontaquarto, quien en 2003 se convirtió en el “arrepentido” al difundir la historia en la que se autoincriminó como el que repartió dinero entre senadores del Partido Justicialista para aprobar una ley de reforma laboral. “Me queda una sensación de angustia y tristeza. Al comienzo del juicio creía que las pruebas aflorarían como lo hicieron durante todo el proceso y que iba a haber una condena”, reveló frente a los micrófonos.

En ese marco, consideró que la resolución del tribunal “le hizo mucho mal a la Justicia”. “Fue un error nefasto el de este tribunal, que tuvo una oportunidad histórica y la desperdició”, continuó, luego de comparar la absolución que lo alcanzó a él y a De la Rúa, más otros cuatro senadores y dos ex funcionarios del gobierno de la Alianza, con el del juicio por el atentado a la AMIA. “Fue el tribunal que absolvió a todos en la AMIA. Nadie tiene dudas de que algo en la AMIA pasó. Bueno, aquí hicieron lo mismo”, remarcó.

En cuanto a su situación personal, reiteró que debería haber sido condenado y que se siente “tranquilo”, ya que hizo “todo lo que estuvo al alcance” para que “haya justicia”. “Yo fui parte de la verdad de lo que pasó, conté la historia hasta el cansancio durante diez años. La primera instancia me creyó. Rafecas y Canicoba Corral consideraron probada la historia y la elevaron a juicio. Lo mismo otros dos fiscales. En el juicio, la fiscal Namer consideró probado el delito y acusó. Lo mismo la querella, la Oficina Anticorrupción”, enumeró, mientras que la resolución de los magistrados llegó al final opuesto.

“Si no se pudo probar, es un problema de la Justicia. No era mi obligación investigar. Yo relaté cómo fueron los hechos. La Justicia decidió esto. Entonces, que se haga cargo la Justicia de haber tomado una decisión tan dolorosa como ésta”, evaluó Pontaquarto. Además, indicó que se va de los tribunales federales “con la conciencia tranquila a disfrutar en paz” con sus hijos y su mujer, que fueron quienes lo acompañaron durante la lectura del veredicto.

Sorpresivamente, su abogado defensor, Hugo Wortman Jofre, también criticó el fallo del TOF Nº3, a pesar de que fue coincidente con el pedido que él formuló durante la etapa de alegatos. A contramano de la actitud que sostuvo desde un comienzo su defendido, Wortman Jofre había solicitado la absolución por considerar que no se habían podido probar los delitos analizados. Ayer, aseguró que el fallo dejó “una deuda con la sociedad y con la Justicia”. “Si este juicio se hubiera hecho de manera rápida y con un jurado popular, el final hubiera sido otro”, consideró, antes de afirmar que “todo el sistema (judicial) está armado para que estos casos terminen en impunidad”.

Sobre la denuncia que recibió de parte de los magistrados Miguel Pons, Guillermo Gordo y Fernando Ramírez, quienes solicitaron en su fallo se lo reporte por conflictos éticos ante el Consejo Público de Abogados, el abogado también tuvo algo que decir. “Que todos los que han investigado la corrupción en este caso terminen manchados y denunciados no es un buen mensaje”, porque “lo que nos está diciendo es ‘no investiguen la corrupción’”, reflexionó.

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