"Hay un error fatal de construcción".

La columna de la línea Macachín-Santa Rosa de 132 Kv que se cayó y cuya foto salió en tapa de La Arena el sábado desnuda "un error fatal de construcción", dijo ayer a este diario un profesional consultado. "En otras palabras -explicó el especialista-, la columna solo está apoyada en tierra y recubierta de hormigón alrededor".
"Esa forma de solucionar el problema, que seguramente se le presentaba al tener que elevar más los cables para que pasen la ruta y al no contar con columnas más altas, es de una negligencia criminal", opinó.

"Es negligente porque cualquiera que ha visto cómo se construye una columna de ese tipo sabe que dentro de la estructura hay toda una serie de procedimientos tecnológicos que apuntan a hacerla resistente a la flexión que la someterá la acción del viento sobre los cables".

"¡Sabés la tensión que tene que soportar una columna de ésas!", exclamó al ser consultado sobre cómo era posible que se hubiera caído.

"Por eso cuando las fabrican, el molde en el que se hacen pretensa (estira) previamente la armadura metálica interna con varias toneladas de tracción para que cuando se vea sometida a los esfuerzos propios de su uso, resista". "Los alambres son estirados con mucha tensión, para que, cuando tenga que flexionarse, la columna evite el pandeo". Además, el hormigón que se vierte para el llenado del molde, va a presión e inyectado con vapor y se seca también a vapor a través del tubo interno que toda columna tiene" en referencia al hueco interior de la columna.

"Si a esa columna, tecnológicamente fabricada para resistir esas solicitaciones, la vinculás al piso con un hormigón común, con hierros comunes, toda la tecnología de la columna no sirve de nada porque el vínculo con el suelo es débil". Eso se ve claramente en la foto de La Arena y la vieron los que estuvieron en el lugar donde se cayó.

"Lo más ridículo, añadió, es que a estas columnas se las entierra un porcentaje de su altura que puede llegar al diez por ciento y allí no se la enterró nada. Como a las columnas del Polideportivo de Ataliva Roca, es un caso similar, pero en este caso, mucho más irresponsable por el tipo de construcción que soporta".

Las columnas se entierran para "minimizar el momento de fuerza (la palanca), nunca se puede hacer eso con solo un hormigón adherido al piso porque si no no tiene sentido hacer una columna con alambres pretensados", reiteró.

"Las otras columnas que se caen pudieron estar bien hechas. Bien enterradas y fundadas, pero ésta, mal colocada, las arrastró", consideró el reconocido profesional.

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