La erosión de las crecidas es más fuerte por los incendios

El agua transporta más sedimentos, lo que genera obstrucciones en los acueductos y colmataciones en los diques. El fuego que afectó a la provincia durante la sequia, destruyó la vegetación que protege al suelo del agua.

Los incendios del 2009 fueron extinguidos, pero las consecuencias de este desastre ecológico continúan. El fuego, al haber arrasado grandes extensiones de la superficie de la provincia, dejó un suelo sin las defensas naturales para amortiguar la erosión del agua, lo cual provoca que las crecidas de este verano sean más destructivas y arrastren mayor cantidad de sedimentos que en años anteriores. Esto genera inconvenientes severos en la infraestructura hídrica en todas sus escalas, desde los acueductos que proveen de agua a los pueblos pequeños enclavados en las sierras hasta los embalses que abastecen los grandes centros urbanos.

Las autoridades provinciales contemplan con preocupación el resultado generado por la combinación ente precipitaciones vigorosas y un terreno muy golpeado por los incendios. "Las lluvias intensas y los incendios cambiaron la estructura de los suelos. El tiempo de concentración del agua es mucho más rápido y las crecientes se duplican" destacó Guillermo Aguado, asesor técnico de San Luis Agua, quien además hizo una comparación para reflejar la función que cumple la cobertura vegetal para atenuar los procesos erosivos. "Si cuando empieza a llover vos te metés debajo de un árbol, vas a tener un tiempo en el que no te mojás porque las hojas pueden retener la precipitación. Esa cantidad que no discurre por la superficie puede ser de hasta 10 milímetros de agua. Pero si no está el árbol el agua cae directamente, y empieza a correr y a lavarte todo el suelo" graficó.

La mayor carga de sedimentos transportados por el agua representa una situación perjudicial para las comunidades de la provincia que se abastecen de los acueductos ubicados en los ríos. "En estos pueblos, aguas arriba, hay caños perforados a los que se les hace una pequeña pileta de hormigón para poder juntar más líquido, que después será enviado a las cisternas. El problema es que estos caños ahora están tapándose con arena" señaló el asesor técnico. Los pobladores de Suyuque afrontaron cuatro días sin agua hasta que las entradas de la tubería pudieron ser limpiadas el 31 de diciembre a la tarde. En el rio Amieva, en Villa General Roca, y en Socoscora, antes de llegar a San Francisco, han ocurrido inconvenientes similares. Para Aguado esta realidad obligaría a hacer una revisión general del sistema de tomas de agua.

Los diques de la provincia, al atraer grandes cantidades de agua, son sitios representativos para observar como el suelo indefenso y desprovisto del escudo de la vegetación cede sus materiales a las corrientes. El fenómeno es aún más visible en los embalses de menores dimensiones. "Cuando se llenó Rio Grande la crecida trajo mucha ceniza y mucho barro porque el suelo estaba totalmente desnudo y el agua arrastró todo lo que encontraba a su paso" señaló el funcionario. Un proceso similar afectó al dique Luján, colmatado súbitamente de sedimentos con el arribo de las primeras lluvias intensas.

Comentá la nota