Ernesto Sanz: "Al peronismo le molesta vernos juntos con Cobos"

Defiende la alianza con el Vice, aunque no se arrepiente de la ruptura. Reivindica a Bordón como el último gobernador que entusiasmó a los mendocinos y dice que Jaque tiene laderos dañinos.

Ernesto Sanz (52) fue parte del armado que reagrupó al radicalismo luego de la fractura de 2007. El senador asegura que el inicio de ese proceso fue la noche del 17 de julio, cuando él pidió a Cobos que "se acordara de Mendoza" antes de votar el proyecto de retenciones móviles y pocos minutos después el Vicepresidente votó contra el Gobierno.

Sanz quiere su reelección y en su vida personal tiene una ambigüedad: vive el día a día de la vorágine en Buenos Aires, pero en Mendoza vive en una granja autosustentable, en una zona rural de San Rafael. "Es una elección de vida", asegura aunque en este caso no habla del 28 de junio.

-¿Por qué son importantes estas elecciones?

-El país entró en un terreno de debate profundo sobre un modelo de país a partir del conflicto con el campo. Está 2011 y se aceleran los tiempos. Para muchos estas elecciones son una plataforma. Otro tema importante es que en Mendoza el clima político está muy revuelto.

-¿Pero cómo los agarra desde la oposición?

-En el plano provincial nos significó un aceleramiento en la reunificación del radicalismo. En lo nacional, el adelantamiento encontró a la oposición a mitad de camino. Hoy se puede perfilar en el país un oficialismo definido y una oposición que ocupa dos espacios: el del PJ disidente y el nuestro.

-¿Hay alguna posibilidad de que haya acercamientos?

-No; son bloques diferentes. Después de que pase esto, el peronismo va a encontrar su encolumnamiento. Sería sano para el país que el PJ pudiera resolver sus cuestiones internas dentro de su propio partido.

-Cobos no está de acuerdo en dejar afuera al PJ disidente.

-Julio cree que para gobernar este país es imprescindible el peronismo. Yo tengo la visión de que para gobernar es imprescindible hacer acuerdos con el buen peronismo, lo que no significa tenerlo adentro del mismo espacio político. Son distintas visiones y habrá que debatirlas.

-¿Cómo se imagina el rol como oposición luego del 29?

-Hubo un momento en el kirchnerismo que quedó demostrado que cuando ellos no tienen mayoría, al país le va mejor. Se tendrán que acostumbrar a que una ley no salga como ahora, como si fuera una fábrica de hacer chorizos, a libro cerrado.

-El acercamiento con el campo ¿puede condicionarlos a la hora de votar?

-No, de ninguna manera. Ellos saben las diferencias. Ellos propician la eliminación de las retenciones y nosotros no estamos de acuerdo. Estamos de acuerdo en mantener retenciones a la soja y rebajar en el trigo y el maíz, segmentarlas entre pequeños y grandes. Queremos eliminar las retenciones de las economías regionales. No tenemos con ellos más que una relación de compartir algunos criterios pero no todos.

-¿Qué siente cuando le muestran un archivo en el que insulta a Cobos?

-No me hace mella. El peronismo saca eso porque le molesta enormemente vernos juntos. Pero no me arrepiento de lo que pasó. La ruptura fue profunda porque teníamos una visión diferente del modelo nacional. Nos encontramos en el camino desde aquella madrugada en la que Cobos votó como lo hizo. Hoy estamos en otra etapa.

-¿Se ven juntos con Cobos proyectados en el futuro?

-Nadie puede hacer futurología. Depende de las conductas y la coherencia que tengamos. Las bases del radicalismo unificado están. Estamos en inmejorables condiciones para recuperar la provincia en 2011. Tenemos seis intendentes entre los que podés encontrar un candidato a gobernador, pero tienen que tirar todos en yunta.

-¿Cómo se siente estando detrás de Cobos en la campaña?

-Mi orgullo y mi vanidad política siempre son una cuestión secundaria porque soy un hombre de organización política. En una campaña estamos usando todos los elementos que tenemos a nuestro favor. Lo que no se puede decir es que Cobos esconde a los legisladores. Yo pongo la cara en todos lados. El peronismo me hizo un gran favor, porque al elegirme como el blanco a pegarle me posicionó inmediatamente.

-¿Cómo ve al Gobierno de la provincia?

-Creo que tiene la sana intención de hacer cosas, pero no sabe cómo. Tiene muy bajo nivel de equipo. Jaque está rodeado de algunos laderos que le hacen mucho daño. Le dan una visión que no es la real de la provincia.

-¿Por qué no hay figuras nuevas en la política?

-Somos medio lentos para producir un recambio. Es verdad que la política en Mendoza ha perdido mucha calidad porque ha ido perdiendo capacidad de poder el espacio público y se ha transferido a lo privado y eso no es bueno.

-¿Y eso culpa de quién es?

-De la política, que fue perdiendo sustancia. La verdad es que esto pone en tela de juicio la capacidad de la política en Mendoza para generar acuerdos. Yo no siento en los últimos años que ninguno de los gobernadores haya entusiasmado con un proyecto colectivo. El último tipo que entusiasmó a los mendocinos de ese modo fue José Octavio Bordón.

-¿Cómo evalúa a los gobernadores?

-En términos de gestión yo me quedo con los dos gobiernos radicales. Roberto Iglesias, que fue gestión en crisis, con mucho coraje. Y el de Julio Cobos, que pudo hacer muchas cosas, por el lado de la salud, la educación y la economía. Pero yo creo que una cosa son las gestiones y otra es un proyecto de provincia para que nos sintamos identificados todos más allá de si somos radicales, peronistas o demócratas. Hace falta un estadista que entusiasme a todos.

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