Equinos y salud: un año de vida

La Escuela de Equinoterapia Tres Arroyos festejó su primer aniversario. Desde mayo pasado, y con la ayuda de los caballos, un grupo de voluntarios y profesionales ofrecen su tiempo, sus conocimientos y su corazón, para mejorar la calidad de vida de chicos con capacidades diferentes o con algún tipo de trastorno emocional
"Cuando vos te sentís bien, el cuerpo te responde. Si vos te sentís mal, te venís abajo. Ese es el tema. Acá los chicos viven riéndose, disfrutan y poco a poco mejoran", explica la psicóloga María Mendiola, quien junto a Laura Sagardoy, desde el primer sábado de mayo del 2008 ofrecen equinoterapia en el predio de la Sociedad Rural de Tres Arroyos, una práctica cuyo objetivo principal es hacer felices a los alumnos.

Con el compromiso de Laura y de María, el apoyo incondicional del Rotary Club Tres Arroyos, la predisposición del grupo de padres, de los voluntarios y de la Sociedad Rural de Tres Arroyos -que brinda el predio de ruta 3 y 228 donde practican- la Escuela de Equinoterapia Tres Arroyos cumplió un año de vida.

Calor, sostén y plenitud

"El caballo es utilizado en un programa de salud destinado a quienes padecen una discapacidad", comenta Mendiola. Si bien "el beneficio más importante que brinda la equinoterapia es el bienestar de las personas", el objetivo es "que el alumno sea feliz. Para ello, el caballo es la herramienta, ya que es un ser vivo que crea afectos".

En la equinoterapia se emplean dos métodos: la terapia pasiva y la terapia activa. En la primera, "el alumno se adapta pasivamente al movimiento del caballo sin ninguna acción por su parte, aprovechando el calor corporal, los impulsos rítmicos y el patrón tridimensional del caballo", revela Mendiola.

En la terapia activa, "se añade a la adaptación pasiva la realización de ejercicios neuromusculares para estimular en mayor grado la normalización del tono muscular, el equilibrio, la coordinación psicomotriz y la simetría corporal y ejercicios de estimulación neurosensorial, para incrementar la sinapsis neuronal y la plasticidad cerebral", agrega la psicóloga.

La escuela busca cabalgar sola

Tras este año de trabajo, tanto Laura Sagardoy, como María Mendiola agradecen el apoyo recibido por la Sociedad Rural, el Rotary Club, el grupo de padres y voluntarios que las ayudan para para ayudar a ser felices a los chicos y que de esa forma logren mejorar sus patologías.

"El objetivo durante este segundo año es que la escuela empiece a rodar por sí sola", cuenta María, quien indica que este año a diferencia de 2008, están cobrando una cuota mensual a los alumnos.

Cabe destacar, que durante el año pasado, tanto ella, como Laura y los cinco voluntarios que colaboraron en las clases trabajaron totalmente ad honorem. "No queremos que nadie se quede afuera", asevera la psicóloga, "nosotros estuvimos trabajando gratis un año, pero tenemos que cobrar porque es una actividad muy cara, ya que hay que alimentar los caballos, trasladarlos, tenemos que comprar cascos y otros implementos, además de incentivar a los voluntarios".

Igualmente, más allá del abono, sostuvo que "las obras sociales cubren la terapia y que, además, de alguna manera le vamos a buscar la vuelta para que vengan".

Por último, contó: "Se formó una comisión de padres que se está moviendo mucho, pero también a través de este medio le pedimos colaboración a funcionarios municipales, concejales, empresarios o particulares que quieran apadrinar chicos para que puedan venir todos los que quieran, incluso, para pagarles una combi a los chicos que no se puedan acercar hasta el predio".

Por último, recordaron que este año realizan las actividades los miércoles entre las 14 y las 18.30 y los sábados de 10 a 15, en el predio de la Rural de Tres Arroyos.

Rica experiencia en Bahía Blanca

El sábado 25 de abril cinco alumnos de la Escuela de Equinoterapia Tres Arroyos participaron de un encuentro regional de escuelas de equinoterapia, donde vivieron una inolvidable jornada junto a estudiantes de otras instituciones de Coronel Pringles, Punta Alta, Coronel Suárez, Santa María y Daireaux en el Club Tiro Federal de Bahía Blanca, sede de la escuela de equinoterapia de esa ciudad.

Según la licenciada María Mendiola, "se hizo un encuentro de las escuelas de equinoterapia de la zona, para que cada uno de los chicos mostrara qué fue lo que había aprendido".

Junto a las instructores, los alumnos que viajaron a Bahía Blanca, fueron Iñaqui Legarreta, Bautista Goizueta, Dolores Saubidet, Eloy Pérez y Adriel Valdesogo. Estos fueron acompañados por sus padres, además de los voluntarios Jorge Ebbens, Natalia Rangone, Cecilia Diez y María José Dadario.

Durante la mañana los chicos hicieron diversas destrezas, antes del almuerzo se realizó una premiación y, por la tarde, se realizó una mesa debate, donde instructores, padres y voluntarios comentaron las actividades, los problemas e inquietudes que tiene cada escuela. "Fue una actividad muy buena, porque escuchamos y vimos cómo trabajan los demás", indicó Laura Sagardoy.

Por último, María Mendiola señaló: "Nos volvimos muy contentas por los chicos, porque pudieron viajar, compartir juegos con otros chicos y por el hecho de que sientan que han ganado algo, al ponerles una medalla y recibir una bolsita con caramelos. Eso es muy importante para mejorar su autoestima y su crecimiento personal", concluyó.

Cómo ayudar y conocer más sobre la actividad

Para mayor información sobre la Escuela de Equinoterapia Tres Arroyos, se puede llamar a los siguientes teléfonos: 02983-15619993 ó 02983-15565504.

La inscripción está abierta durante todo el año. También pueden ir los miércoles o sábados al predio de La Sociedad Rural, ubicado en ruta 3 y 228.

La escuela necesita un predio cubierto, monturas, estribos y encimeras, entre otros elementos.

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