Epoca electoral, tiempo de conflicto

El mundillo de la política riojana se va trastornando con el correr de los días y a medida que comienzan a circular las primeras curvas de las primeras encuestas y sondeos de opinión

Ya con todas las cartas sobre la mesa, los candidatos en juego de cara a las elecciones legislativas de finales de junio comienzan a desandar el camino y a hacer camino al andar (como dice una conocida poesía), ya que parece ser que la manera elegida para hacer campaña, lejos por ahora de la parafernalia mediática-publicitaria de otros tiempos, es recorrer las calles de los distintos barrios, tanto de Capital como del Interior, para escuchar los reclamos de la gente e "interiorizarse" de las principales carencias de los riojanos.

Y es que el pedido de austeridad por parte del Gobernador hacia los distintos postulantes, parece haber calado hondo, aún cuando muchos se animen por lo bajo a cuestionar la explícita solicitud del primer mandatario provincial, esgrimiendo la vieja pero no menos efectiva frase: "haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago", al tiempo que, vale decirlo, muestran algunos un palmario desconocimiento de lo que en La Rioja ocurre, sobre todo si se tiene en cuenta que muchos de los candidatos para los comicios que se vienen ya ocupan cargos importantes, incluso en dependencias del Estado, o bancas en la misma Legislatura.

No obstante, y más allá de esta cuestión particular que no se debe desconocer, está claro que el mundillo de la política riojana se va trastornando con el correr de los días y a medida que, como suele ocurrir indefectiblemente en tiempos electorales, comienzan a circular las primeras curvas de las primeras encuestas, sondeos de opinión, etc., y todos dicen tener la "posta" o llevar la delantera en los primeros rounds de estudio, en los que la mayoría decidió -por el momento- bajar los decibeles confrontativos y sólo algunos se animan a salir al ruedo con serios cuestionamientos para este o aquel pero, eso sí, con pocas, muy pocas propuestas.

En este terreno -el de las propuestas-, es cierto que la oposición aparece con mayor claridad, no así las listas de candidatos oficialistas que en sus presentaciones sólo dieron a conocer, básicamente, los nombres de quienes encararán la "gesta". También es cierto que la oposición corre con la ventaja de no ser Gobierno, mientras que las listas del PJ cargan con la mochila de 25 años al frente de la Provincia.

Al margen, está claro también que algunos sectores como el quintelismo no terminan de cicatrizar las "heridas" internas, por lo que no están "pechando" en serio, aún cuando se quiera mostrar una aparente unidad a partir del gesto de los que se "bajaron" de la contienda para ceder el lugar a otros candidatos de mayor peso y renombre.

Unidad que también se quiere mostrar en el menemismo -definitivamente fracturado con el portazo de Santander- con el curioso holograma de candidatos que deja flotar en el aire que se trata más de un partido chico que repite postulantes, invirtiendo el orden, que de una verdadera propuesta electoral y que se parece más a una partida de defunción que a una proyección a futuro.

Pero esto recién comienza. Y los tiempos que se vienen serán intensos, no sólo en lo que a campaña se refiere, sino también y fundamentalmente, en lo que hace a los conflictos sociales que se irán planteando a medida que las elecciones se aproximen.

Algunos de ellos quedaron plasmados ya en la semana que pasó, en la que el Gobierno -con un Beder Herrera que mantiene el equilibrio y se muestra con cierta neutralidad ante la andanada de candidatos- tuvo que salir a apagar varios incendios para evitar que la cuestión pase a mayores.

Pero, se sabe también, esto será una constante, tal como sucede en todos y cada uno de los procesos electorales en los que desde distintos sectores se acuña más fuerte que nunca la afirmación: es ahora o nunca. Ocurre que si hay un momento para "pedir", es este, producto, claro está, del círculo vicioso de la política y los políticos que con promesas electorales generan los "monstruos" que luego se vuelven en su contra.

El conflicto que se desató en el ceno del Concejo Deliberante capitalino es una clara muestra de esto, aún cuando finalmente se llegó a un principio de acuerdo en el recinto, luego de la intervención del gobernador Luis Beder Herrera para realizar una propuesta que derivó en la decisión de los trabajadores de levantar las medidas de fuerza, aunque sin dejar de lado las pretensiones de lograr una mejora salarial, lo que presagia nuevos parates.

Mientras tanto, y luego de más de 40 días, los concejales capitalinos tienen ahora vía libre para trabajar y eso es una buena noticia, al menos para quienes eso esperan de los ediles. ¿Lo será también para los concejales?

Otro frente de tormenta que debió enfrentar el Gobierno, aunque sin solución aparente, es el de los "no profesionales" del hospital Vera Barros, quienes continúan con medidas de fuerza en el predio del nosocomio, carpa y olla popular mediante.

El conflicto alcanzó cierta tensión a partir de la decisión judicial que los obligó a desalojar el interior del Hospital, tras lo cual los empleados afiliados al SITRAPP redoblaron su plan de lucha y criticaron fuertemente al juez Barría, al gremio de ATSA y al director del hospital, Luis García, que no gana para sustos. El reclamo, claro está, es por mejora salarial.

Idéntica situación se repitió en el Registro Civil en donde el personal inició una medida de fuerza sin atención al público en reclamo del pago de adicionales por horas extra trabajadas en el marco de un programa que prevé la entrega de DNI para las elecciones del 28 de junio.

En tanto que la Asociación de Maestros y Profesores, fiel al estilo oportunista de su líder y conductor y también candidato para las elecciones legislativas, volvió a la carga, esta vez por el blanqueo de 300 pesos, en el marco de la paritaria que lleva adelante conjuntamente con el Gobierno provincial.

Y hablando de paritarias, la Central de Trabajadores Argentinos -CTA- volvió a reclamarle al Gobierno una paritaria social y le cuestionó que tiene ‘la atención puesta en el cronograma electoral y no responde a las necesidades de la comunidad.

Y en este marco de reclamos, hasta un grupo de travestis protestó frente a la Casa de Gobierno y arrojaron huevos para pedir que el Estado vuelva a pagarles un subsidio mensual destinado a que no se prostituyan por falta de recursos. Los mismos manifestantes coincidieron en señalar además que dichos subsidios tienen su origen en otras tantas promesas electorales. Todo un clásico de estas épocas.

¿Qué pasa en Chilecito?

El que definitivamente carga por estos días -y a decir verdad a lo largo de toda su paupérrima gestión- con un panorama oscuro es el intendente chileciteño Lázaro Fonzalida.

Y la situación seguramente concitará también en algún momento la atención del Gobierno provincial que, hasta el momento, mostró cintura a la hora de resolver algunos conflictos. Pero en Chilecito la situación se plantea por demás complicada en un marco de permanente tensión y crisis en el ámbito municipal, producto de la pobre y caótica tarea del fonzalidismo.

La toma del municipio por parte de un grupo de trabajadores becados a los que se les adeudan al menos cinco meses, vino a poner una vez más blanco sobre negro una situación de absoluto descontrol y desmanejo por parte del intendente chileciteño que, en lugar de buscar soluciones concretas para problemas concretos, prefiere desviar la atención hacia cuestiones que asegura están teñidas de intereses políticos y deslindar así responsabilidades.

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