Las epidemias, nueva amenaza en Haití

Alertaron sobre brotes de dengue y malaria; se informó además de casos de diarrea, infecciones respiratorias, tétanos y meningitis
PUERTO PRINCIPE.- Frente a las ruinas del hospital Trinité, las sábanas blancas y mediasombras que cubren la calle Delmas 29 a primera vista se confunden con alguno de los cientos de campamentos desplegados en todo Puerto Príncipe. Pero allí no hay refugiados, sino pacientes. El adolescente Obed Joanis, recostado sobre una manta en el piso, es uno de ellos. Con el pie herido y cubierto de polvo, es uno entre el centenar de haitianos que reciben atención médica en condiciones precarias.

Aun cuando ya no haya más heridos en riesgo de muerte, ni cadáveres pudriéndose en las calles, ni saqueos, la ciudad deberá enfrentar otra amenaza: las epidemias.

"Es esperable que en los próximos días haya un aumento de brotes epidémicos, como el dengue y la malaria. Además del terremoto, que agravó la situación [sanitaria], ya de por sí Haití tiene una vulnerabilidad de base muy importante", le dice a LA NACION el argentino Gabriel Ive, director nacional de emergencias sanitarias y jefe del equipo médico de Cascos Blancos, que trabajan en Leogane, a unos 35 kilómetros de Puerto Príncipe.

"Hay que insistir en la prevención, con higiene y con la desconcentración de la gente que vive desde hace días hacinada" en los campos de refugiados, agrega en comunicación telefónica desde una de las ciudades más afectadas por el terremoto.

La aglomeración en campamentos sin higiene, los desperdicios al aire libre que demoran días sin ser recolectados y la escasez de agua potable, que apenas alcanza para beber y cocinar algo, son los enemigos en común que advierten los especialistas.

"En la medida en que la situación sanitaria no mejore, el riesgo de epidemias crece cada día. Se debe trasladar con urgencia a los refugiados y dar mejores condiciones a los enfermos", señala el japonés Satoru Ida, de Médicos Sin Fronteras, a cargo del hospital Trinité, convertido en un campamento médico tras el terremoto. Allí la "sala de operaciones" es un container, y decenas de heridos son atendidos en la calle. Casi no hay camas para los pacientes. Tampoco llegan los alimentos de la ayuda internacional.

Aunque aún no son brotes explosivos, ya se detectó la aparición de diarrea, por las limitaciones del acceso a agua en buenas condiciones; de infecciones respiratorias, en particular entre los niños; problemas dermatológicos; tétanos, y casos de meningitis, según la delegada de salud de la Cruz Roja en Haití, Beatriz Karottki.

Las epidemias, nueva amenaza en Haití

1 de 7 - Miles de haitianos pasan sus días en campamentos improvisados tras el paso del terremoto - Foto: Reuters

El gobierno haitiano ya empezó a aplicar medidas provisorias para mejorar las condiciones sanitarias, como la instalación de letrinas y la recolección de basura en parques y plazas, pero su prioridad es avanzar con el plan de reubicación fuera de Puerto Príncipe de más de 400.000 personas que perdieron sus casas y viven a la intemperie.

"¡Ya no podemos seguir así! Mire a la gente, mire en las condiciones en las que está. ¿Dónde está el gobierno? ¿Dónde están los organismos internacionales?", le dice a LA NACION Jean Sampha, acurrucado en su carpa hecha con sábanas en Champs de Mars, el parque frente al Palacio Presidencial que se transformó en el mayor campo de refugiados de la capital.

"Las necesidades en estos campamentos son muy importantes. Miles de damnificados viven a la intemperie y muchos presentan heridas que no han recibido tratamiento. Ni siquiera sabían que hay hospitales que volvieron a funcionar", señala la doctora Christine Delalande, de la organización Médicos del Mundo.

Otra de las preocupaciones de los especialistas es el inicio de la remoción de los cientos de toneladas de escombros que cubren la ciudad, y que la ONU ordenaría en los próximos días. Pese a que ayer fue rescatada una anciana de 84 años -en grave estado- las posibilidades de encontrar personas con vida son mínimas, por lo que los equipos de rescate internacionales ya comenzaron el retiro. Entre las ruinas de Puerto Príncipe quedaron atrapados miles de haitianos. Los cadáveres no enterrados podrían aumentar los riesgos de epidemias, que amenazan con prolongar la pesadilla.

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