Epidemia de incumplimientos

Nuevo escándalo vinculado a un estilo de gestión que se está volviendo epidémico, casi como un sello de identificación: no pagar. Más allá de toda contingencia, los contratos se firman para ser cumplidos; y si son las instancias públicas las que no lo hacen, mala "fariña" para la seguridad jurídica, pieza clave de toda administración.
Cuadro de situación: el Consejo Escolar se enfrenta con el cierre de la conexión de gas de una escuela por parte de la empresa de servicios, por lo que no tiene otra alternativa que hacer las reparaciones. Contrata, se acepta un presupuesto, se firma un contrato… y al terminar la obra, se pretende modificar el precio a la baja. No antes, sino después y unilateralmente. El tema en sí, sencillo de explicar y difícil de entender, desató un nuevo papelón que Héctor Oscar Liutkus, titular de Massali Servicios –la firma perjudicada-, cuenta con detalle a este medio.

N&P: ¿La denuncia que usted ha presentado es por trabajos contratados por el Consejo Escolar sobre los que no se quiere abonar el precio acordado?

Héctor Liutkus: Sí, efectivamente, aunque no sé si lo más grave es que a uno lo contraten y no le paguen. Nosotros tenemos una empresa armada y podemos animarnos a hacer la denuncia, pero hay gente que se presta o se inclina ante el chantaje por miedo a quedarse sin trabajo. Los contratan, acuerdan un precio y después quieren negociar presionando para que bajen el precio una vez que todo está firmado. Esto es tanto o más grave que el hecho puntual.

N&P: Ustedes son una empresa que hace trabajos vinculados a redes de gas. ¿Para qué fueron contratados?

HL: Camuzzi Gas Pampeana le corta el gas a la Escuela 36 por descubrir una pérdida interna que implicaría riesgo de vida, y entonces nos contratan a nosotros para hacer la reparación y restablecer el suministro. Esto implica una tarea considerable sobre la que se pasa un presupuesto, el presidente del Consejo lo acepta, el trabajo se hace, Camuzzi rehabilita el servicio… y allí, de golpe, les pareció caro y se resisten a pagar.

N&P: La información que llega es que en el Consejo Escolar hay un fondo de un millón de pesos y que la intención del titular, José López, es mantener ese monto para informar que se tiene dinero en caja aunque todos los días lluevan las quejas por tareas no realizadas. Se supone que si está el recurso, es para que las escuelas funcionen bien, lo cual nos lleva a su ejemplo.

HL: Entiendo que sí, aunque es difícil que un oferente se entere del presupuesto de otro. El problema es que ese señor López pretende hacer creer que él no sabía que me habían contratado, ni el precio de la labor, ni que estuvimos trabajando. Ahora, ¿no es el presidente del Consejo? ¿Cómo que "no sabía"? Trata de dilatar el pago con argumentos que no son lógicos. Por eso decidimos mandar la carta documento que hicimos pública y sobre la que informamos también al Concejo Deliberante y a la auditoría de La Plata. Acá se viola un contrato, pero también la confianza.

N&P: Se desprende de sus dichos que el contrato estaba correctamente firmado, y por lo tanto tenía toda la fuerza legal necesaria. Uno podría preguntarse si no habría otra intencionalidad, por ejemplo, buscar una coima.

HL: En primer lugar sí, el contrato estaba firmado por Liliana Longhi. Respecto del otro tema, yo no lo puedo probar. Convengamos en que si a uno lo sientan a una mesa y le dicen que tiene que entrar en una "etapa de negociación" para bajar el precio cuando el trabajo ya está realizado, se podría tomar como un chantaje o quizás el pedido de una coima, pero no lo puedo probar. Lo que es innegable es que el procedimiento es poco transparente.

N&P: Claro, pero por uso y costumbre nunca escritos, en el ambiente de la construcción se sabe que cuando alguien "pisa" un certificado de obra es porque hay que pasar por "otra ventanilla". ¿Cuánto le pedían de rebaja?

HL: No, mire, no llegamos a eso porque yo siempre le hice honor a mi apellido. Por eso estamos en esta instancia. La plata es para el que trabaja y no para cualquiera.

El titular del Consejo Escolar habló de una auditoría de control y gestión, aduciendo que la autorización del presupuesto no seguía los pasos administrativos. Lo que llama la atención es que el entrevistado Liutkus asegura –y lo ratifica por escrito- que el arquitecto Carlos Patrelli nunca firmó la inspección, y que la supuesta auditoría fue entregada en fotocopia ocultando el título y los firmantes de la misma, diciendo que es copia fiel de dicho documento, y firmada por la secretaria del Consejo Escolar de General Pueyrredon.

N&P: Suena disparatada la situación, y es de esperar que el Concejo Deliberante se involucre y aclare un poco esta cuestión sobre la utilización de dineros públicos.

HL: Disparatado sí, pero frecuente. Allí hay gente que no hace la denuncia ante casos similares porque quiere seguir trabajando; esa es la dura realidad. Por eso al principio dije que lo nuestro es grave pero no lo peor, porque hay muchos en la misma situación.

La peor combinación

Ineficiencia, soberbia y riesgo: el peor combo posible para quien tiene la tarea de gestionar algún espacio público. Pero esto es lo que ha venido sucediendo en casos que dan cuenta de los excesos. Hace sólo dos semanas, el Centro de Educación Física (CEF), que tenía la luz cortada por EDEA, la "recuperó" colgándose del Casino. Se gastó una fortuna en materiales, y se terminó mandando una cuadrilla que ni siquiera contaba con los elementos necesarios para hacer un trabajo profesional: "rompieron todas las escaleras de mármol porque había que trasladar un rodillo de cable de 500 kilos y no tenían cómo. Pudieron haber matado a alguien", dice Liutkus.

Él mismo relata que sus conversaciones técnicas debe hacerlas con un profesor de Educación Física -no con un profesional del área técnica-, que en su omnipotencia cree poder opinar de luz, de gas, "de todo, y hasta duda de la firma de los ingenieros de Camuzzi".

¿Habrá alguien que se haga cargo?

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