La epidemia desnudó las carencias de los hospitales

Déficit de camas, falta de médicos y enfermeros en áreas críticas, un presupuesto que se quedó corto a mitad de año y demoras en el acceso, son los principales factores que hacen que el sistema sanitario mendocino no se encuentre en buenas condiciones. Pero ese sistema de salud, con esas limitaciones, es el que debe enfrentar la epidemia de la gripe A.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) utiliza tres indicadores para medir el estado de los distintos sistemas sanitarios del mundo. Así entonces prioriza el presupuesto que cada país destina; la calidad medida en cantidad de camas, cantidad y capacitación de los profesionales, insumos y aparatología; y la facilidad en el acceso. Si tomamos estos indicadores para analizar la realidad local, Mendoza está en problemas.

Cuando a fines del año pasado la administración Jaque envió a la Legislatura el presupuesto para su discusión, le asignó al Ministerio de Salud 12 % de los 6.400 millones destinados a la administración central y organismos descentralizados. La OSM considera que el presupuesto en Salud debería representar 15 %.

En Mendoza, además de no llegar a ese nivel, los criterios con los que proyectaron el gasto no fueron buenos. Veamos: la administración Jaque elaboró el presupuesto para 2009 con un dólar a 3,19 y que la inflación anual sería de 8 %. Pero, el dólar a mitad de año ya está a 3,80 y IPC ya llega a 7%, según estiman consultoras privadas. Con problemas de dinero, los otros dos indicadores también se resienten.

"En casi todos los hospitales están faltando algunos insumos y remedios porque se hizo mal el presupuesto", comentan especialistas en gestión de Salud. La calidad se afecta al faltar insumos, médicos, enfermeros y equipos de diagnóstico necesarios para que el sistema funcione integralmente.

Si eso no sucede, además de haber resentido la calidad, también se restringe el acceso. Es que si un paciente llega a la guardia de un hospital y no sale con el diagnóstico por falta de equipos, o no hay cirujanos para operarlo o no hay medicamentos para los pacientes ambulatorios, el acceso al sistema de salud también peligra porque si bien el hospital está y es público, el servicio no es completo.

También se complica el acceso cuando hay que esperar mucho tiempo para que le den un turno. El 0-800-7258 que funcionaba para sacar turno por teléfono en los principales centros de salud de Godoy Cruz y Guaymallén, hoy no anda.

Hay consenso entre distintos especialistas en que en nuestra provincia están faltando entre 2.000 y 2.500 camas. Tampoco nadie discute la falta de médicos en especialidades críticas como anestesiólogos, pediatras, radiólogos, cardiocirujanos, terapistas y enfermeros.

Uno por uno

Mendoza cuenta con 23 hospitales públicos y más de 300 centros de salud. El sistema se basa en la descentralización y fue implementado a mediados de la década del 90. Desde esa época, las distintas administraciones insistieron en que las personas debían concurrir primero al centro de salud de su departamento y si en ese lugar consideraban que necesitaba una atención más compleja recién llegar al hospital.

Esta política de salud, a pesar de no haber sido debatida, se respetó durante los gobiernos justicialistas y radicales. Pero ahora, el problema que se plantea es la falta de profesionales. En los centros de salud faltan pediatras, entonces deben enviar a los niños sí o sí para que sean atendidos en el Notti.

Según expresaron algunos facultativos, el sueldo que el Estado ofrece para incorporarse no es suficiente para que un médico se dedique al hospital y mucho menos que se traslade desde otra zona de la provincia o el país.

Otro problema son las cirugías menores como las de vesícula o apendicitis que ocupan camas en los hospitales de alta complejidad como el Central. Muchos consideran que ya es necesario tener en el sistema de salud un hospital de segundo nivel para ese tipo de operaciones y descomprimir así a los demás. "Ese debería ser el perfil del hospital que se está haciendo en Las Heras", cuentan los especialistas.

Central. Uno de los problemas más complicados es que faltan insumos para operaciones de traumatología y la terapia también trabaja con limitaciones. En la lista de espera hay 300 personas anotadas aunque consideran que el número podría ser menor debido a que mucha gente se registra en diferentes nosocomios. Además, desde hace más de un año no se realizan operaciones vespertinas.

En marzo del año pasado, Cristina Dalmasso, técnica superior en higiene y seguridad, y el ingeniero Germán Moreno elaboraron un informe sobre las falencias del hospital y se lo presentaron al diputado Ricardo Puga.

Entre los problemas destacaban: falta de compresores para refrigerar quirófanos; inconvenientes en el funcionamiento de los ascensores; fallas en equipos electrógenos, calderas y bombas de agua. Si bien muchos de estos problemas se habrían solucionado, Puga irá al hospital en estos días para chequear las mejoras.

Otros médicos afirman que no están dando remedios para los pacientes ambulatorios y que han tenido problemas con los antibióticos. Asimismo hay problemas con el mantenimiento de equipos y faltan insumos para hacer drenajes de distintas operaciones.

Lagomaggiore. Las obras de infraestructura que se realizan en ese hospital lo han dejado con 50 % menos de camas. También aquí se han sentido faltantes de algunos remedios. Otro inconveniente se da con el tomógrafo que se instaló hace más de 2 años.

Si bien fue donado por un laboratorio, el aparato no funciona a pleno, a veces anda, a veces no y a veces falta personal. Se hace evidente además la falta de enfermeros, anestesiólogos y cirujanos. Esto hace que de los 6 quirófanos que tiene el hospital sólo funcionen 2.

Hay mucha preocupación, hasta en el directorio, por la gripe A. El Lagomaggiore compró 4 respiradores que necesitaba sin dinero del Ministerio; la semana que pasó aún los estaban esperando. Además, a pesar de haber anunciado a fines de abril que instalarían el consultorio separado para atender a las personas que lleguen con síntomas, el jueves pasado recién se concretó el anuncio.

Pero el problema es la terapia. Más allá de que el Ministerio de Salud todavía no decide si la terapia del Lagomaggiore será la única que recibirá a los enfermos que necesiten estar internados en ese espacio por tener gripe A, si ahora tuvieran que hacerlo no podría porque no hay un lugar para aislado de otros enfermos para prestarle cuidados intensivos.

Hay tensión entre los miembros del directorio debido a que algunos entienden que internar infectados con gripe A no representa riesgo para las parturientas que hay en el mismo hospital, y otros consideran que es peligroso para ellas y para los chicos que están en neonatología.

Notti. Para muchos el principal problema es que se eliminó la figura del médico derivador, que decidía si los pacientes iban a la guardia o si directamente pasaban a un servicio específico.

Ese médico estaba para hacer más ágil el funcionamiento del hospital, aprovechar el recurso humano y descomprimir la guardia. Signos de este cambio es lo que le pasó a Eliana Levatino, quien llegó al Notti con su hijo y la atención no fue la mejor y así lo manifestó en una carta al lector publicada por Los Andes el jueves pasado.

Además, a varios niños que tienen que ser internados para operarse, les piden que lleven sábanas.

Hospital Perrupato. También en este hospital se han suspendido las operaciones vespertinas desde hace un año. La falta de insumos y remedios se notó en el último tiempo: así es como los médicos dicen que necesitan más broncodilatadores.

Lencinas. Se sabe por los acontecimientos de los últimos días que las cosas no están bien en ese hospital. Algunos de los problemas más graves son: falta un equipo de rayos, por ahora trabajan con uno portátil porque el que tienen no funciona desde hace un año. Además hay inconvenientes con equipos para tratamientos de tuberculosos.

También aquí hay limitaciones para tratar la demanda que generará la pandemia de la gripe A.

Falta personal y hay que pensar que 30 % del que está, también se enfermará. Techos y paredes que se llueven son un peligro para médicos y pacientes, mientras que algunas paredes quedan "electrificadas" cuando se llueven porque la instalación eléctrica no está en buen estado. Las protestas vienen también desde el servicio de rehabilitación porque está paralizado para enfermedades respiratorias.

Schestakow. En la guardia, algunos médicos atienden a sus pacientes sin guantes para preservar los pocos que existen para un "verdadera emergencia". En el centro de referencia del sur, también hay preocupación por las derivaciones que se realizan desde Malargüe. "Ahí no hay terapia por lo que derivan a la gente, pero con diagnósticos disfrazados porque si no aquí debemos rechazar y reenviar a la ciudad de Mendoza", dijeron.

Las quejas se escuchan en cualquier hospital de la provincia, no sólo la gente protesta, también médicos y enfermeros están atemorizados por las falencias que ven. En síntesis, el sistema sanitario parece una casa de adobe que debe resistir el terremoto que es la gripe A.

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