El PJ entró en crisis y piden cambios en el Gabinete.

Adolfo Bermejo se hizo cargo del resultado, aunque fue Omar Félix quien se despachó con todo. Reclaman la salida de ministros y piensan ya en la era del poskirchnerismo.
En un búnker desierto, el candidato a senador nacional por el PJ, Adolfo Bermejo, fue el único en dar la cara anoche para reconocer la feroz derrota que significó haber conseguido hasta el cierre de esta edición poco más de 25% de los votos.

En tanto, el gobernador Jaque optó por instalarse en Casa de Gobierno, en donde dio un breve discurso; mientras el candidato a diputado nacional, Omar Félix, se quedó en San Rafael a festejar el triunfo de sus concejales y aprovechó la ocasión para pedir cambios en el gabinete de ministros y la reconstrucción del peronismo.

Conocidos los aplastantes resultados de boca de urna, el hotel Executive de Capital, donde funcionaba el búnker del PJ, se transformó en un sitio que cobijó sólo a unos pocos militantes enojados, a asesores con caras largas y a periodistas que aguardaron ansiosos una conferencia de prensa que llegó recién pasadas las 22.

"No esperábamos tanta diferencia, ha sido un triunfo muy importante del Frente Cívico Federal", afirmó Bermejo con una mueca de tristeza en su rostro. A su lado, se ubicaron el presidente del partido, Juan Marchena y el intendente de Las Heras, Rubén Miranda, quien fue el jefe de la campaña y sólo se limitaron a admitir que habían sido derrotados y prometieron un análisis de los comicios para los días venideros.

Fiel a su estilo poco confrontativo, Bermejo evitó hacer evaluaciones apresuradas sobre las razones de la derrota, de la que sólo dijo ser el responsable por haber sido el principal candidato.

"Asumo la responsabilidad de la derrota como cabeza de lista", señaló en público, aunque desde su entorno cargaron fuerte contra el Gobernador por considerar que su baja imagen en las encuestas fue la principal causa de la derrota.

"Jaque no está (en la conferencia de prensa) porque no es candidato. No digo que la gestión no tenga responsabilidad", dijo sin más.

Los laderos de Bermejo, en cambio, apuntaron directamente a Jaque y al Gobierno Nacional y consideraron que la elección fue un "voto castigo" a ambas gestiones. Además cargaron contra algunos funcionarios del cuarto piso de la Casa de Gobierno por haber sido "los ideólogos de una campaña sucia contra el principal candidato del cobismo, Ernesto Sanz", que según dijeron, Bermejo "nunca compartió".

Pero al panorama desolador a nivel provincial, Bermejo sumó otra gran preocupación: haber perdido en Maipú, en donde es intendente desde hace 12 años y en donde ganó hace un año y medio con 60% de los votos.

El gran ausente volvió a ser Félix, quien, en estos últimos 7 días, se diferenció claramente del maipucino y de la estrategia trazada por el sector azul, el ala más poderosa del PJ. Según dijeron desde el partido, el sanrafaelino había avisado en la tarde que "cerca de las 22" estaría en la ciudad de Mendoza. Pero nada de eso ocurrió.

Con los números de la derrota a nivel provincial, Félix se quedó en San Rafael para festejar su ajustado triunfo en la tierra que administra. "Tengo un sabor agridulce. Pero tuve que festejar porque los compañeros acá lo pedían", justificó el intendente en diálogo con Los Andes.

Por primera vez, Félix blanqueó sus intenciones para el día después de la elección y avisó a este diario, que se sentará esta tarde a conversar con "el Adolfo (Bermejo) y el Gobernador.

"Hay cosas en el Gobierno que tienen que cambiar. Ahora hay que sumar a aquellos que no se querían sumar", expresó Félix. Así, definió cuál será su proceder a partir de ahora respecto al Gobierno provincial: irá a pedirle a Jaque que haga cambios en el gabinete de ministros.

Esa posibilidad se rumoreó dentro del peronismo en los días previos a la elección. Se habló de que los "intendentes no azules" (como Félix y Alejandro Abraham de Guaymallén) no veían con tan malos ojos una derrota en los comicios porque esa situación los pondría en una posición de negociación con el Gobierno provincial.

Con un triunfo en San Rafael, que lo convierte prácticamente en el único intendente ganador dentro del partido, Félix se sentará ahora a dialogar con el Gobierno desde otro lado.

El sanrafaelino también discutirá el poder interno en el PJ e intentará marcar la debilidad de los azules y de su líder, el operador y asesor presidencial, Juan Carlos Mazzón. "Hay que reconstruir el PJ", expresó y, sin tapujos, apuntó contra "aquellos que tuvieron roles importantes en la campaña".

Concretamente dijo que en la próxima elección "no deberán tener los mismos roles". Así, y sin nombrarla, le apuntó a la diputada nacional Patricia Fadel, quien se encargó de la campaña y con quien no tiene un buen vínculo.

El enojo de Félix viene desde la interna del PJ, cuando no le permitieron armar la estructura del tercer distrito electoral y sólo le dejaron a su cargo el Sur provincial.

En esa especie de "reconstrucción del partido" que quiere hacer,el sanrafaelino no pierde de vista sus firmes intenciones de ser candidato a gobernador.

Pero antes, deberá definir si asume como diputado nacional, algo que anoche era todavía una incógnita.

En el Sur miraban con expectativas la elección en Buenos Aires, que anoche disputaban voto a voto Néstor Kirchner y Francisco de Narváez. Es que en San Rafael son de la idea de que si De Narváez resulta finalmente ganador, habrá que construir el partido provincial anclado en el nuevo panorama a nivel nacional, con lo que podría denominarse ya el "poskirchnerismo".

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