Entre Ríos vuelve a clases con el modelo mexicano de los tres filtros

El plan de retorno a clases fue tomado en Entre Ríos del modelo mexicano, presentado en el comité de expertos que asesora al Ministro de Salud de la provincia por el conocido médico Torrealday. Incluía en el país del Norte tres importantes "filtros".
"Este plan fue efectivo en ese país para prevenir contagios en la segunda ola de la enfermedad. Aquí se espera una también. Nuestra provincia está trabajando muy bien en este punto, prevención e información", dijo a El Día la secretaria de prensa del Ministerio, Sandra Miguez.

El plan mexicano

¿Cuál es ese plan que dio tanto resultado en México?

El secretario de Educación Pública (SEP) de ese país, Alonso Lujambio Irazábal, lanzó el plan en los primeros días de mayo pasado. El 11 de mayo volvieron a abrirse las aulas gracias al "regreso seguro" propuesto por el gobierno azteca.

Lo que hicieron fue crear tres "filtros": familiar, escolar y monitoreo docente sobre el estado de salud de sus alumnos. Apoyado ello por una fuerte campaña en los medios de comunicación y una Cartilla de Salud que se entregó a alumnos, docentes y padres.

"No queremos convencerlos, como acto de fe, de que todo va a estar muy bien. Queremos convencerlos de que si todos actuamos de un modo vamos a reducir el riesgo al mínimo y vamos a poder seguir con nuestra convivencia social en la escuela", dijo el funcionario a El Sol de México (entrevista del 10 de mayo).

A los padres se les pidió llevar a las escuelas solo a los niños sanos, "no enfermos, presuntamente enfermos ni posiblemente enfermos". Hubo sin embargo seis estados (provincias) que retornaron a clases una semana después, por precaución. De esa forma, el 80 por ciento del total de los alumnos mexicanos de educación básica (20 millones de alumnos) retornaron "con seguridad" a clases el día 11 de mayo.

A diferencia de lo que se plantea en nuestro país, uno de los objetivos mexicanos fue cumplir completamente el calendario escolar, que –encima- allá es de 200 días y no de 180 como acá. El secretario de Educación Pública ordenó reajustes en los programas de estudio para cumplir con ello.

Cinco razones seguras

Cuatro días antes, el 7 de ese mes, Lujambio Irazábal había especificado: "son cinco las razones que permiten el regreso seguro a las aulas". Enumeró:

1 - La enfermedad de la Gripe A tiene cura.

2 – México contaba con suficientes existencias del medicamento para enfrentarla.

3 – Todos conocían la sintomatología y podían reaccionar a tiempo.

4 - La tasa de transmisión y de mortalidad del virus no es de las más altas.

5 – Se tomaron medidas de precaución para garantizar un retorno seguro a clases.

Luego de las cinco razones, estaban las tres grandes medidas: los tres filtros que mencionamos antes.

Los padres de familia representaron un papel crucial en esta estrategia. El llamado "filtro familiar" consistió en que los hogares no enviaran a sus hijos a la escuela si presentaban síntomas de enfermedades respiratorias. Luego, el "filtro escolar" tuvo éxito gracias a la labor conjunta de directivos, docentes y padres de familia. Se buscó que en las escuelas, ante el primer síntoma de influenza, se tratara al alumno con antivirales recomendados. Los maestros explicaron a sus alumnos cuáles eran las normas sanitarias y la mejor forma de prevenir los contagios.

Es decir, padres y docentes cumplieron un papel de vigilancia epidemiológica activa. Hubo capacitación para los educadores y para los padres, y se les entregó a todos la Cartilla Nacional de Salud.

Como se ve, los puntos en común con el plan implementado en nuestra provincia son muchos. Bienvenida la hora en que se toman los buenos ejemplos, especialmente en una contingencia como ésta, donde muchos médicos han reconocido que se trabaja "a ensayo y error", frente a una enfermedad nueva y con reacciones desconocidas hasta el momento.

Apoyo material y psicológico

En aquél momento, el secretario de Salud de México, José Ángel Córdova, sostuvo que "la reanudación de las actividades puede representar un riesgo de reactivación de la contingencia con la presencia de brotes aislados o concentrados". Pero que las medidas tomadas achicaban esta posibilidad.

México realizó actividades de instrucción la primera semana de retorno a las aulas. Se entregó a las escuelas los insumos necesarios para mantener la higiene de los alumnos (agua, lavandina, jabón, gel antibacterial, bolsas de residuos, toallas de papel, etc). Hubo un fuerte presupuesto asignado por la Nación para ello.

Se convocó por etapas a directivos, maestranza, docentes y padres. Luego, a los alumnos. Se les habló de higiene, lugares seguros para el consumo de alimentos, limpieza con cloro de picaportes, baños, material didáctico, bancos y demás.

Un detalle importante: la preparación de docentes y padres incluyó la atención necesaria a la psicología infantil. Se previó que el primer día de clases algunos chicos podían reaccionar con desganos, malhumor, o estar deprimidos y tristes, producto de las tensiones y preocupaciones que generó también en ellos la emergencia sanitaria.

Sigamos en alerta

Bajaron las consultas en los hospitales, las vacaciones invernales intentan recuperar ritmo y los chicos vuelven a clases. Pero la Organización Mundial de la Salud y los infectólogos especialistas de nuestro país recomiendan no bajar la guardia. Una nueva ola de contagios podría producirse en agosto, de acuerdo a la experiencia vivida en otras latitudes. En julio, el número de países afectados por la epidemia subió a 125 y el número de víctimas superó las 700. Al día 6 de julio había 429 muertos y al 21, eran 700. Claro que de gripe común, mueren anualmente entre 250.000 y 500.000 personas en todo el mundo (datos de la OMS).

Muertes evitables

Gripe A, gripe común, frío, falta de abrigo, falta de techo… Todos estos factores se cruzan y a todos hay que estar atentos.

El 10 de julio, la Red Solidaria alertó: se habían reportado 21 muertes por el frío en el país. El primero, decía, fue un señor de 60 años, hallado sin vida en la plaza Rocha de Mar del Plata. Luego, vinieron las muertes de un bebé de un mes y medio, y de otro bebé de un mes (éste en Concordia); de un señor de 60 años que dormía a la intemperie (en Río Gallegos, Santa Cruz), de un bebé recién nacido en Catamarca, una señora de 69 años en Paraná, dos personas en Viedma, dos ancianas de 93 y 87 años en Bariloche por monóxido de carbono. Por esto también (monóxido, malos sistemas de calefacción) fallecieron una mamá de 25 años y su hijo de 3 en Palermo, un adolescente de 15 años en Berisso (Provincia de Buenos Aires), un joven gendarme en Uspallata (Mendoza), una madre de 60 años y su hijo de 24 en Neuquén, un joven de 21 años y un señor de 52 en Avellaneda. Más otros tres por incendios relacionados con la calefacción: un bebé de nueve meses en Río Gallegos, y un bebé de cinco meses junto a su hermanito de tres años en Villa General Belgrano, Córdoba.

Recordemos el lema: todas las muertes producidas por el frío, son evitables.

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