"Entre Ríos puede dar mucho más".

Reconstruyendo un federalismo auténtico, la sociedad entrerriana tiene una potencialidad enorme, que urge liberar. Eso le dijo a Radio Cero Atilio Benedetti, candidato a diputado nacional en primer término por el Acuerdo Cívico y Social.
- En un contexto donde los candidatos a legisladores, para las próximas elecciones, han sido ungidos por la "dedocracia", el radicalismo de Entre Ríos ha hecho como corresponde su elección interna.

Benedetti:- Es cierto, y fue una buena experiencia. A mí personalmente, contar con esa representación genuina del partido, me da mucha tranquilidad y mucha fortaleza. Gané esa elección recorriendo toda la provincia, hablando en cada comité y sub comité. Y yo diría contra el aparato, porque en realidad no estaba participando de la conducción del partido. Creo que esta vez el radicalismo ha estado a la altura de las circunstancias. Tuvimos un proceso que fue limpio, fue con altura, fue con mucha participación.

- Es decir, usted se siente legitimado por el voto...

- Efectivamente. Me siento además reconfortado. Porque yo dije que voy a trabajar por un radicalismo unido. Algo que no se podía concretar por los momentos difíciles que hemos pasado. Finalmente pudimos constituir la lista. La minoría se corrió, en un gesto de grandeza. Más allá de que el partido lo había determinado. No obstante, la señora Lampan que iba después de mí en la lista está en cuarto lugar y quien ganó la primer minoría, Fabián Rogel, está en el quinto lugar.

- Alguien dijo por allí que en la interna del radicalismo habían participado 20 precandidatos en todas las listas, de los cuales había quedado uno solo...

-No es así. Lo cierto es que en los 5 lugares titulares que va a presentar el Acuerdo Cívico y Social, hay tres candidatos que participaron en la elección interna. Reitero, Rogel quedó en quinto lugar y la señora Liliana Lampan, que me acompañaba a mí en el segundo lugar, quedó cuarta.

- ¿Cuál es la propuesta de los candidatos del Acuerdo Cívico y Social en Entre Ríos?

-Primero recortar esta pretensión de poder hegemónico del matrimonio kirchnerista. Esto es eliminando los superpoderes y cancelando las facultades delegadas del Congreso de la Nación. Queremos que el Congreso vuelva a ser el recinto donde se discutan las políticas impositivas y las políticas de relaciones económicas Nación-Provincia-Municipio. Creo que con esto estaremos dando un marco de solución a múltiples problemas que afectan al país, pero más concretamente a la provincia de Entre Ríos. Creo que las actividades productivas que son fundamentales para todo el interior del país, para los pueblos del interior y particularmente para el entramado de nuestras comunidades de Entre Ríos, necesitan tener reglas de juego claras. Las reglas de juego claras se pueden encontrar en las discusiones que se den en el Congreso de la Nación. Entonces, creo que con esto habremos dado el ámbito para que se solucionen problemas que hoy tienen desesperanzados a un montón de actores que son vecinos y que les dan vida económica a nuestras comunidades. Y el segundo tema fundamental, tiene que ver con establecer un equilibrio en el flujo de recursos del país. Esto es crucial. Ese equilibrio lo garantiza el federalismo real. Hemos luchado mucho por el país federal, y ha sido la bandera de siempre de los entrerrianos. Tenemos historia en este sentido. Queremos, en suma, una provincia que sea independiente, que sea autónoma y que las autoridades tengan la libertad, la autonomía para poder conducir y solucionar los problemas de los entrerrianos.

- Aunque es un tema que no está en la preocupación de la gente, la cuestión del Consejo de la Magistratura es un tema esencial, ya que hace a la designación de los jueces. Hoy ese consejo es objeto de manipulación política. ¿Qué piensan ustedes sobre el particular?

- Es uno de los temas consensuados dentro del Acuerdo Cívico y Social. La idea es volver a la constitución original del Consejo de la Magistratura. Es decir, dar marcha atrás con la última reforma introducida en ese organismo, que desvirtúa el objetivo para el que fue creado. Necesitamos más transparencia y una participación de distintos actores de la sociedad en lo que hace a la designación de los jueces. La justicia tiene que ser independiente del poder político.

"Esta política alienta el monocultivo"

- ¿Tienen pensado impulsar alguna reforma al Código Aduanero para que las retenciones, por ejemplo, no queden en manos del gobierno de turno, como ocurre hoy?

- Creo que es imprescindible. Por eso hablo de devolver al Congreso de la Nación las facultades que le son propias. Regular en los temas impositivos es facultad propia del Congreso de la Nación. Esto es así en los países desarrollados y en Brasil, al cual tendríamos que imitar en muchas cosas. Dicho esto, quiero aclarar algo sobre las retenciones. A lo mejor es conveniente que existan, para que haya un equilibrio en las distintas actividades productivas. Pero tienen que apuntar a eso: a un equilibrio en las actividades productivas. Pero el actual esquema económico lo que está consolidando es el monocultivo, a expensas de la diversidad productiva del país. Esto hace crisis. Insisto, no reniego totalmente de la retensiones. Mientras tanto, tenemos que darnos un sistema impositivo adecuado que permita realmente regular las actividades y las ganancias. En lo que sí creo, es en la necesidad de tener reglas claras de juego. Y ello incluye un sistema fiscal perdurable en el tiempo. Aquí el Congreso de la Nación, una de cuyas atribuciones esenciales es el tema impositivo, tiene que avanzar en acuerdos fundamentales.

- Usted habló de que el actual esquema fiscal promueve el monocultivo. Para corroborar eso, nos encontramos con que el país, tradicionalmente ganadero, podría importar carne en el 2010...

- Lo que está pasando es increíble. No se puede abaratar artificialmente algunos costos, bajo el argumento de contemplar cuestiones sociales, y acabar con la producción. A la larga, este camino nos llevará a un cuadro de menor riqueza y encarecimiento para la población. Algo que ya se está viendo. Apostar al aumento de la producción nunca puede ser un ideal incompatible con el bienestar de la población. Creo que han elegido el peor camino. Y esto podría resumirlo así: las políticas actuales son pan para hoy y hambre para mañana. Es decir, son políticas cortoplacistas que finalmente hipotecan el futuro del país. Ahora nos encontramos con que la producción ganadera no alcanza para abastecer el mercado interno. Y hay que salir a comprar al extranjero. Todo esto es una cosa absurda. Pensando sobre todo en un país como la Argentina, gran productora de alimentos. Pensando en un país que mandaba delegaciones al exterior para fomentar las carnes argentinas, que hizo muchos esfuerzos para insertarse en el exigente mercando mundial, que tiene en la exportación ganadera una fuente de ingresos de divisas valiosas. No se entiende. Resulta que hoy el Uruguay está exportando más carne que nosotros.

- Algo que imaginamos ha impactado en el departamento Gualeguaychú, esencialmente ganadero.

- Por supuesto. Y esto lo puedo decir porque conozco el sector productivo de la región. Con estas políticas, con estos mazazos que ha pegado este gobierno, ha cundido el desaliento entre los productores. Y hay muchas producciones que han sido abandonadas. Conozco productores ganaderos de la zona que, ante la situación de quebranto de su actividad, en la que han invertido tantos años, prefieren hacer soja. Es decir, son políticas que alientan el monocultivo.

- ¿Es posible modificar este cuadro desde la política, en un país desilusionado ya por tantas promesas?

- He pasado la mayor parte de mi vida al lado de las actividades productivas y lo que menos quisiera hacer en convertirme en un ‘todólogo’ de la solución. Creo que todas las soluciones llevan trabajo, llevan la necesidad de discutir, de conciliar distintos intereses. Pero una cosa es tener la voluntad de consensuar, de explorar soluciones posibles, y otra cosa es enfrentar a todo un sector, como el campo, al que se considera como enemigo. Cuando no hay voluntad de resolver problemas, entonces cunde la desesperanza, el desánimo. Y ahí es donde abortamos a toda una generación de jóvenes que viene trabajando en el campo, con un espíritu innovador que nos ha sorprendidos a todos, con un entusiasmo contagioso que le ha dado vida a nuestros pueblos. ¿Qué vamos a hacer con estos productores que apuestan al desarrollo tecnológico, que agregan valor a nuestra producción primaria, que generan puestos de trabajo, que generan mejor calidad de vida?.

"Los empresarios tienen miedo a hablar"

- Usted conoce de cerca el mundo empresario. De hecho fue hasta hace poco presidente del Consejo Empresario de Entre Ríos. ¿Qué opina este sector de lo que está pasando?

- En esto quiero ser honesto: muchos no opinan porque le tienen miedo a las represalias. Esto hay que decirlo. Hay empresarios que tienen miedo. ¿Pero qué quiere el sector?. Quiere previsibilidad. Quiere reglas de juego claras. Y esto es así en todo el mundo. Ocurre en Estados Unidos, más allá de que nuestras sociedades son distintas. Pero allí las políticas que rigen las actividades productivas son políticas que se van votando. Las vota el Congreso. La Ley Agrícola, por ejemplo, dura 5 años. Por 5 años es regla de juego clara, que incluyen recargos y subsidios. Mientras se van transitando esos años 5 años, ya se está pensando en el próximo quinquenio, se traza el nuevo horizonte productivo. Esto es lo que quiere el sector que arriesga y que tiene la capacidad de poner en marcha proyectos productivos. Cuando ese marco no existe, estos actores se retraen y dejan de invertir.

- El gobierno habla mucho de distribuir la riqueza. Escuchándolo, usted enfatiza que sin inversión no puede haber distribución. ¿Es así?

- Creo que no se puede sacrificar un concepto por el otro. Nosotros solemos irnos a los extremos. Creo que a veces el gobierno debe intervenir, debe garantizar, por ejemplo, que haya alimentos accesibles a la población. Pero creo que esta política distributiva no debe hacerse a costa de achicar la torta. Porque de lo contrario, se llega al punto en que ya no habrá qué distribuir. Por eso es importante saber lo qué le está pasando el campo. Lo de la ganadería es dramático. Pero también es grave lo que pasa con el trigo. En el cultivo del trigo vamos a tener la menor área sembrada en los últimos 100 años del país. Esto es una cosa increíble.

¿Provincias inviables?

- ¿Cuál es, según su parecer, la situación de Entre Ríos?

- Estamos muy mal. Aunque para no cargar todas las romanas sobre los errores del gobierno, que han sido muchos, diré que hemos tenido una de esas sequías bíblicas que han causado estragos. El cuadro sería: a los problemas propios de la producción y la falta de voluntad del gobierno nacional para encontrar soluciones, se ha sumado la sequía (...) Realmente creo que el esquema actual, es un esquema de dependencia, de inviabilidad económica de las provincias. Y entonces hay dependencia económica y dependencia política. Esto es así, por más que lo quieran negar. Resulta que las ‘reparaciones históricas’ tienen que ser por obra y gracia de la ‘divina concesión’. Es decir, tenemos que cuidarnos, no sea que la reparación se vaya a otro territorio. Creo que estamos complicados con eso. El federalismo político está preso de la inviabilidad económica. Creo que es el tiempo de modificar esta ecuación. De lo contrario, ningún proyecto político renovador que piense otra cosa, va a ser viable en el 2011.

- ¿Qué estrategia de campaña seguirá el Acuerdo Cívico y Social en Entre Ríos?

- La idea es llegar a todos los lugares posibles del territorio provincial. Esto es así porque además necesitamos que nos conozcan personalmente. En fin, pretendemos tomar contacto –ya lo estamos haciendo- con los vecinos de las distintas localidades. De paso, les cuento que ya está confirmada la presencia de Gerardo Morales y de Elisa Carrió, para el próximo 26 de mayo, en Entre Ríos. Todavía no está resuelto el itinerario que harán.

- ¿Qué les dice usted a sus electores?

- Estamos planteando las cuestiones básicas de las que estamos hablando. Queremos que las instituciones funcionen. Creemos que en Entre Ríos podemos y debemos estar mejor. Creo que hay una potencialidad dentro de los entrerrianos. El tejido social de Entre Ríos da para mucho. Creo que hay que ir liberando esa fuerza. Soy un convencido de esto. Creo que tenemos una particularidad, un sentimiento de pertenencia. En un editorial de este diario leí una frase que nos marca y dice: "Naide es más que naide". Es una característica de los entrerrianos. Lo sentimos así. Quisiera ser parte de una empresa que libere la fuerza creadora de la sociedad civil entrerriana. Y que el Estado, mientras tanto, haga sus cosas responsablemente.

- ¿Qué se puede hacer desde una banca de diputado nacional para, por ejemplo, solucionar el conflicto docente en Entre Ríos?

- Lo que puede hacer es trabajar para darle recursos al gobernador. Para que el tema económico no sea una limitante presupuestaria. Con esto solo, obviamente, el problema educativo no se resuelve. Pero se crean las condiciones materiales necesarias. Además de los edificios educativos, está el espíritu. Y me consta que nuestros maestros tienen esa mística por enseñar. Lo dice alguien que es hijo de una maestra. Yo viví toda la vida en cercanía con esta pasión por la educación. Esta pasión debe seguir existiendo en las personas que han elegido esta noble actividad, esta noble vocación. Además de los recursos, el gobierno tiene que tener políticas, dirigidas a jerarquizar a los docentes, para que vuelvan a ser retribuidos justamente y respetados. Los entrerrianos tenemos historia en estas cosas. Fue el general Urquiza quien trajo a Alberto Larroque para lograr una educación de excelencia (...) Si logramos cambiar las mayorías legislativas, los gobiernos provinciales van a tener más recursos. Esto va a ser beneficioso para el gobierno de (Sergio) Urribarri. Por eso habrá que discutir una nueva Ley de Coparticipación.

Se plebiscita el estilo K

- En sus recorridas por la provincia, con vistas a las elecciones, ¿percibe apatía ciudadana?

Benedetti:- Yo no veo indiferencia, sino entusiasmo. Yo veo necesidad de un cambio. Percibo que hay un hartazgo hacia un estilo de gobernar. Algo que trasciende al peronismo, y se vincula a la gestión del matrimonio gobernante. La gente rechaza el estilo confrontativo. Esto, de alguna manera, va a ser plebiscitado en los comicios.

- Uno de los grandes problemas del país es la pobreza. ¿Cuál es su visión sobre el tema?

- No he tenido ninguna experiencia política provincial ni nacional, pero sí local. Me parecen terrible los índices de pobreza después de 25 años de democracia. A esta altura del partido, en donde la política está tan devaluada y las palabras que decimos también, yo sostengo que las personas somos lo que hacemos más que lo que decimos. Y al respecto, quiero contar que cuando la comunidad de Larroque me eligió intendente, yo soñaba con hacer más cuadras de pavimento que el intendente anterior. Pero a los 3 meses de asumir, me tocó la caída de la principal fuente de trabajo que tenía el pueblo. Quedaron 370 familias sin trabajo. Y esto cambió todos mis planes. La gestión se concentro en paliar este drama social. Hicimos cosas para que los desocupados pudieran reinsertarse de algún modo. Es cierto, no hice la obra pública que hubiera querido, pero ayudamos amortiguando los males asociados a la caída de una empresa tan importante. Creo que el tema de la inclusión social es más fácil resolverlo desde las pequeñas comunidades. Es algo ineludible si aspiramos a una sociedad igualitaria y que de oportunidades para todos (...) Por otra parte, me fui de la municipalidad de Larroque con un empleado menos de los que había recibido. Porque esto es bueno decirlo. Los problemas sociales no se resuelven convirtiendo al Estado en una agencia de empleo. A la larga, esto empobrece a los propios agentes del Estado y a la sociedad toda.

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