Entre el respaldo y la nacionalización de los comicios.

Cristina Fernández de Kirchner arribará a Tucumán el martes, alrededor de las 18, para encabezar un reducido acto en el teatro San Martín. La jefa de Estado lanzará la delegación local de la Dirección de Agroenergía y anunciará inversiones por $ 30 millones en seguridad.

Pretende el rumor que en marzo de 2003, durante el debate sobre la expulsión del Senado del gastronómico Luis Barrionuevo, tuvieron un feroz cruce. El por entonces senador, José Alperovich, aún alineado con Eduardo Duhalde, votó a favor de la permanencia del sindicalista en la Cámara Alta. Y apunta la misma versión que, en los pasillos del Congreso, la senadora Cristina Fernández de Kirchner, presidenta de la comisión de Asuntos Constitucionales, no fue para nada amable con él al recriminarle esa decisión.

Lejos parecen haber quedado aquellos momentos de roces. A seis años de aquella votación, el presente encuentra unidos a la Presidenta y al gobernador. Alperovich se esfuerza por exhibirse como un incondicional del Gobierno nacional y desde la Quinta de Olivos envían constantes señales de gratitud. Una muestra de ese agradecimiento, razonan en los pasillos de la Casa de Gobierno, es el anuncio de que la jefa de Estado visitará Tucumán el martes para lanzar la delegación de la Dirección de Agroenergía y, de paso, girar $ 30 millones para inversiones en materia de seguridad pública.

Una palabra que abona la teoría de los roces iniciales entre Cristina y Alperovich es la de la diputada Stella Maris Córdoba. La ex intendenta de Las Talitas recuerda que la actual relación entre el poder central y Tucumán se forjó con el paso del tiempo. De hecho, 2004 no trae gratos recuerdos al gobernador. El 11 de febrero de aquel año, el avión presidencial hizo escala en las primeras horas del domingo en Tucumán. Durante más de una hora, el ex presidente Néstor Kirchner estuvo en el aeropuerto Benjamín Matienzo sin que ningún funcionario -menos aún el mandatario, que se encontraba en Tafí del Valle- se enterara de su llegada. Y, luego, las muestras de feeling que envió el gobernador se desvanecieron durante la primera visita del santacruceño para presidir los actos patrios del 9 de Julio: los incidentes entre facciones de sindicalistas y de piqueteros en plena plaza Independencia enfriaron los intentos de acercamiento del mandatario tucumano.

A partir de ese momento, los Kirchner y Alperovich se retroalimentaron de manera permanente. Incluso, la relación entre el matrimonio presidencial y el gobernador se solidificó al punto que el ex presidente, cerca de erigirse como titular del PJ en 2008, convocó a la diputada y primera dama local, Beatriz Rojkés de Alperovich, a la "mesa chica" del justicialismo nacional. "Siento que se valoró la gestión de José (Alperovich), el apoyo incondicional que tuvo durante cinco años a Néstor y a Cristina Kirchner", reconoció Rojkés, en una entrevista concedida a LA?GACETA en aquella ocasión, al evaluar su designación.

Un breve repaso de los seis años de gestión kirchnerista permite concluir que tanto Néstor como Cristina visitaron Tucumán al menos una vez en cada año. Y que la actual presidenta, aún siendo senadora, en noviembre de 2005, vino en representación de su esposo para inaugurar las obras en el hospital de Niños. También en 2007, además del 9 de Julio, Cristina y Néstor visitaron la provincia. Fue en agosto, para habilitar el primer tramo de la nueva ruta 38. Ya como Presidenta, Cristina vino en tres ocasiones a Tucumán.

¿Cómo puede evaluarse el nuevo arribo presidencial? Algunos operadores del gobernador creen que se trata de una estrategia política con vistas a los comicios del 28 de junio; y avizoran que, como Tucumán es un distrito electoral en el que los Kirchner no correrán riesgos electorales, es una de las primeras provincias que visitará la Presidenta. Sin embargo, la diputada Córdoba no lo cree así. "Viene ahora porque ya se concretaron los trámites necesarios para que empiece a funcionar la delegación de la Dirección de Agroenergía, lo que habla a las claras de un compromiso estratégico de la Nación con Tucumán. Además, no descarto que regrese más adelante", consideró,

No obstante, los analistas políticos contextualizan el arribo a esta provincia con una serie de recorridas que la jefa de Estado quiere concretar por el interior (ya visitó Tierra del Fuego y?Mendoza). Se trata, evalúan, de una agenda de claro perfil electoral y con eje en los distritos aliados a la Casa Rosada. Más allá de las consignas oficiales para justificar los viajes, interpretan que el innegable trasfondo es el interés por nacionalizar los comicios e involucrar a los gobernadores aliados, muchos de los cuales anhelan "provincializar" la elección.

"Podemos ser grandes amigos, pero en política valen los votos"

"La verdad es que nunca hubo, ideológicamente hablando, un romance de esta naturaleza entre el Gobierno nacional y el provincial", aseguró el presidente Subrogante de la Legislatura, Sergio Mansilla. El candidato a senador en segundo término por el oficialismo calificó como positivas a todas las visitas presidenciales, "porque siempre queda algo para la Provincia". "El gobernador siempre nos dice que podemos ser los mejores amigos, pero que en política valen los votos. Y esta vez tenemos que hacer una buena elección para mantener el acompañamiento nacional. Las inversiones en viviendas y en obras públicas reflejan claramente cuál es la relación", añadió. Respecto de si hay diferencias entre las gestiones de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández en cuanto a la atención a la Provincia, Mansilla cree que es similar: "hay muchísima relación, fundamentalmente con la línea de ministros y funcionarios del área de obras públicas".

"La popularidad del PE blinda el distrito contra una oposición k"

"En los cálculos de las encuestas hay varias provincias que el kirchnerismo coloca en el haber, y una de ellas es Tucumán. Allí, la popularidad del gobernador José Alperovich blinda la provincia ante cualquier oposición al kirchnerismo", sentenció el sociólogo Ricardo Rouvier. El reconocido analista sostiene que se desnaturalizó el sentido de las elecciones legislativas del 28 de junio. "Han sufrido un desplazamiento desde el oficialismo hacia un mal llamado plebiscito. En realidad, se trata de una imposición simbólica del evento para establecer una elección a todo o nada. Por lo tanto, la clave numérica de las elecciones estará en la provincia de Buenos Aires. Esto hace que los recursos materiales y comunicacionales se vayan a concentrar en dicho espacio, por su contribución al promedio nacional y por la relación de fuerzas en la interior de la provincia", consideró Rouvier ante una consulta de LA?GACETA.

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