Entre reproches e intentos de mirar hacia adelante

Por: Marcelo Bonelli

La relación entre la dirigencia fabril y el Gobierno atraviesa un momento tenso. Julio De Vido promueve el diálogo, pero en Olivos parece predominar el enojo y la intransigencia.

Héctor Méndez mantuvo una reunión secreta con el ministro Julio De Vido en la que se evaluó el intento de bajar la tensión pública por las estatizaciones venezolanas contra Techint. El encuentro fue cordial, pero ese tono no evitó que ambos manifestarán reproches mutuos y hablaran con una sinceridad brutal sobre la situación política y económica de la Argentina. De Vido le dijo: "Techint está atrás de todo esto contra el Gobierno". Méndez respondió: "Vos sabes que a mí no me puso Techint en la UIA. Existe un malestar genuino del empresariado".

Clarín confirmó que el encuentro se produjo el miércoles, en el despacho del ministro. Fue a solas y terminó con una intención mutua: bajar la exposición pública del conflicto y tratar de abrir un canal de diálogo negociador. Méndez prometió reducir la embestida hasta las elecciones y De Vido le dio la palabra de generar un diálogo franco con la Presidenta. La UIA reconoce las artes de interlocutor del ministro de Planificación.

Para los industriales, la tarea de bajarle el perfil al conflicto tendrá una impasse por un viaje al exterior programado de la cúpula fabril. Méndez y toda la plana mayor inician este fin de semana una misión en Washington, para sostener un encuentro con el influyente John Engler, titular de la National Association of Manufacturers, la UIA de los Estados Unidos.

Pero la negociación puede chocar con la intransigencia oficial. Ayer, Néstor Kirchner volvió a embestir en público contra Techint. El miércoles, durante el encuentro con Méndez, De Vido expresó el "malestar" de la Presidenta por lo que considera una injusta y desconsiderada presión de la UIA contra la Casa Rosada. Así lo dijo: "No reconocen todo lo que el Gobierno hizo por el crecimiento fabril y el pago de la indemnización de Sidor. ¿Van a seguir peleando?" Méndez respondió: "Yo no me voy a pelear con nadie. Pero no me voy a callar la boca".

El titular de la UIA contestó que la dura reacción obedeció a la legítima bronca que generó la pasividad del Gobierno. Habló de errores diplomáticos frente a Venezuela y dijo que los empresarios argentinos decidieron también ponerle límites a eventuales proyectos intervencionistas en la Argentina. Ya estaba al tanto de la decisión de la SIGEN de auditar las firmas privadas donde la ANSeS es accionista.De Vido le contó crudamente la interpretación que hace el Gobierno de la ofensiva empresaria. En forma clara, dijo que para el kircherismo la UIA intenta darle "un discurso" a la oposición en plena campaña electoral y condicionar la instrumentación futura de la política económica. En la Quinta de Olivos tienen una mirada crítica también sobre los empresarios ortodoxos José Fumagalli, (petroquímico), Jorge Zorreguieta (alimentos) y Cristiano Rattazzi (autos).

Méndez intentó minimizar esa interpretación oficial, y comentó el enfrentamiento del martes en el encuentro entre la cúpula fabril y los referentes del Acuerdo Cívico y Social. Fue una verdadera trifulca y terminó con varios dirigentes fabriles levantándose de la reunión. Sucedió después de que en nombre de la UIA, Roberto Arano, hiciera una presentación muy crítica y planteara que el modelo económico estaba casi agotado.El diputado Oscar Aguad le reprochó: "Lo que vos decís lo comparto, pero entonces no entiendo cómo ustedes, de la UIA, se dedican a sacarse fotos en cuanto acto hace la Presidencia." Enrique Olivera preguntó molesto: " ¿Ahora vienen a decir que el modelo está agotado?"

Osvaldo Rial, de la poderosa Unión Industrial Bonaerense, salió al cruce. Sugirió la falta de ideas de la oposición y afirmó que "en lugar reproches y críticas, nos gustaría que hagan propuestas." Después se levantó y se fue de la reunión. Pero Cristiano Rattazzi aprovechó la confusión y reiteró su diagnóstico: "Argentina es el país que está en la peor situación económica del mundo."La moderación del empresario Rodolfo Achille salvó el encuentro. Habló de mirar hacia delante, y ese planteo lo acompañó Patricia Bullrich. Pero la disputa, en realidad, deja al desnudo algo que piensan los empresarios: que Argentina debe introducir fuertes correcciones al modelo económico .Todas estas cosas estuvieron en los corrillos ayer de la multitudinaria reunión conjunta de ACDE, IDEA y la Asociación Empresaria. Frente a ese auditorio cayó bien la presentación de Francisco de Narváez.

En el ambiente económico existe una preocupación constante: posibles medidas oficiales que intervengan directamente en el negocio privado.Esa preocupación se coló en la situación de YPF. En el Gobierno no descartan penalizar a Repsol por incumplimiento en los planes de inversión. Ahí, como en Edesur, el Estado puede frenar el giro de utilidades a España por falta de inversiones. Fuentes de la Embajada española en Buenos Aires admiten que algunos socios españoles de la compañía evalúan –desde la crisis– salir del negocio de YPF en Argentina. Se observan los movimientos de la Caixa de Cataluña, que representa Antoni Brufau .

Pero en la petrolera desmienten la información. Frente a una consulta de Clarín, dijeron que "no existe nada de eso" y adjudican la versión a intereses de competidores y al juego político de los inquietos ex secretarios de Energía. El grupo Eurnekian ya adquirió la principal área de Chevron en Argentina. Igual, los contratistas protestan y existe una pregunta política pendiente de respuesta: ¿cómo hará Argentina para aumentar la producción y no perder el autoabastecimiento?

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