Entre dos ex premiers y una ex agente.

Entre dos ex premiers y una ex agente.
En las elecciones del martes, el nuevo parlamento se jugará entre dos militares y la actual canciller (ex Mossad), todos favorables a la ofensiva contra Hamás en Gaza.
Muchos israelíes no han decidido su voto para las elecciones parlamentarias del martes. Elegirán entre dos ex primeros ministros, fracasados en su día, y una candidata nueva que, sin embargo, está en el actual gobierno y promete poco cambio. En teoría, los tres representan a sectores políticos diferentes: el ministro de Defensa y líder del laborismo, Ehud Barak, a la izquierda, la titular de Exteriores y jefa del Kadima, Tzipi Livni, al centro, y el líder del opositor partido Likud, Benjamin Netanyahu, a la derecha. Pero en la práctica, ofrecen casi lo mismo. Livni y Barak muestran orgullosos los resultados de la ofensiva militar en la Franja de Gaza. Como Netanyahu, prometen actuar con mano dura contra el partido palestino Hamás.

Netanyahu acusa a Livni y Barak de querer dividir Jerusalén y éstos prometen una ciudad indivisa. Todos prometen libre mercado, justicia social y rebajas tributarias. Los sondeos detectan más de un 20% de indecisos y los comentaristas políticos temen un alto ausentismo electoral. Son cosas que se palpan en la calle. “No sé si iré a votar, ni sé por quién”, dice Clary Scheinwald, una agente de viajes de Jerusalén. “No dicen qué es lo que quieren”, afirma por su parte Avi Shukuon, un taxista que ve en ello la causa del fuerte ascenso registrado por la ultraderecha israelí en la intención de voto. Según las encuestas, el partido Nuestra Casa Israel, de Avigdor Liebermann, podría llevarse hasta 16 escaños y superar así al Partido Laborista de Barak como tercera fuerza política en la Knesset (parlamento). Liebermann aboga por la prohibición de los partidos árabes en Israel y por transferir a un futuro Estado palestino a todos los árabes israelíes.

Con toda probabilidad, el Likud de Netanyahu será el partido más votado el martes y se llevará entre 28 y 30 de los 120 mandatos parlamentarios. Por el contrario, el partido gobernante Kadima tan sólo llegará según los sondeos a entre 22 y 25 escaños. La agrupación de Livni y el todavía primer ministro Olmert se encuentra entre los partidos que más han caído en los sondeos en las últimas semanas, y la razón parece clara: la guerra en Gaza ha hecho añicos su estrategia electoral.

Tras la dimisión de Olmert por las acusaciones de corrupción en su contra, Livni se postulaba como alguien con un historial limpio y libre de escándalos. Además, como jefa del equipo negociador israelí prometía continuidad en el proceso de paz con los palestinos. Pero ahora el escándalo de corrupción parece olvidado, el proceso de paz ha quedado suspendido y la seguridad se ha convertido de nuevo en la principal preocupación de los israelíes.

Un coro de Hamás para cantar victoria

Desde el exilio en Siria, la dirigencia de la organización islámica celebró como un triunfo la ofensiva israelí de 22 días que dejó 1.400 palestinos muertos.

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