Entre el pejotismo y la movida vecinal

Al aproximarse a su segundo año de gobierno, el heterogéneo grupo político que acompaña a Pablo Bruera se apresta a afrontar los últimos escollos para atravesar 2010.
El próximo miércoles, la Asamblea de Mayores Contribuyentes, casi con seguridad, aprobará la nueva ordenanza fiscal impositiva que contiene el aumento de tasas municipales y que impactará de lleno en el bolsillo de los platenses. Esta es la piedra angular del presupuesto para el año entrante que deberá tratar el Concejo en noviembre.

Operadores políticos del Ejecutivo vienen tejiendo el tramado de votos para garantizar mayorías holgadas. Los escandaletes en las últimas sesiones del Concejo podrían ser la punta del iceberg de los precios políticos que habría que pagar para asegurar esas mayorías. Otro, podría ser el sospechadísimo proyecto de reformas al Código de Planeamiento Urbano, que esconde oscuros intereses y millonarios negocios. Va a ser interesante ver a unos cuantos ediles del oficialismo levantando la mano a favor de esta ordenanza. Verdaderamente un "sapo" difícil de tragar.

Es que las contradicciones ideológicas y prácticas del espacio bruerista se pueden sintetizar con un ejemplo. La misma mañana en que el intendente daba una lección de ecología y reciclaje de basura ante un auditorio conformado por los alumnos de la prestigiosa escuela técnica Albert Thomas, representantes de los vendedores ambulantes eran agredidos dentro de las oficinas de calles 20 y 50 donde funciona Control Urbano. ¿Cómo pueden convivir el "Municipio Verde" y el "Presupuesto Participativo" con prácticas propias de una "patota"?

De todas maneras, la semana que pasó, el oficialismo comunal fue rendirle pleitesía nuevamente a Néstor y Cristina Kirchner, pese a que su imagen negativa triplica a la positiva entre los platenses. En rigor, desde el bruerismo sostienen que los canales de diálogo nunca se cortaron, sólo que en el entorno de los K "no tienen alguien que les hable bien al oído" de la gestión municipal. Lo concreto es que existe, luego del acto del 17 de octubre en el Teatro Argentino, una mayor cercanía entre el Ejecutivo comunal y el nacional. Como suele suceder en política, este rapport se debe a la necesidad de obtener fondos, en momentos en que existen rumores sobre las dificultades que tendría el Municipio para pagar sueldos a fin de año.

El mix de pejotismo tradicional y municipalismo con ribetes progresistas que construyó Pablo Bruera para acceder al gobierno comunal, necesita de oxigeno económico y político para transcurrir los próximos dos años y llegar con buenas posibilidades a las elecciones. En definitiva, no son pocos los que ven como "una bolsa de gatos" el hecho de que en un mismo gobierno convivan peronistas, radicales, vecinalistas, dirigentes de partidos que estuvieron vinculados con la última dictadura y piqueteros con origen en partidos de ultraizquierda.

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