Entre Nuremberg y un banquillo en Córdoba

Los pesquisas de Nuremberg saben que Jorge Rafael Videla está preso en la Cárcel Federal de Campo de Mayo, en la provincia de Buenos Aires, pero difícilmente lo puedan llevar a Alemania antes de que el ex dictador rinda cuentas en varios tribunales de la Argentina por secuestros, asesinatos y desaparición de personas durante el trágico período de facto que él y otros jerarcas militares encabezaron, entre 1976 y 1983. Por ello, la requisitoria de Alemania quedará reducida a un trámite formal de difícil cumplimiento.
Entre los procesos pendientes en su contra, a Videla lo espera el Tribunal Oral Federal N° 1 de la ciudad de Córdoba para enjuiciarlo por los crímenes de 31 presos políticos que estuvieron alojados en la Cárcel Penitenciaria de barrio San Martín. Se la conoce como la causa UP1 y tiene entre otros procesados a Luciano Benjamín Menéndez, con tres condenas a prisión perpetua asentadas en su foja de servicios.

Se estima que el caso UP1 arrancaría durante la segunda mitad de este año. Ello obedece a que Menéndez debe ser juzgado antes por el Tribunal Oral N° 2, en el expediente "Gontero", que investiga los secuestros y aplicación de tormentos en perjuicio de varios ex policías.

"Tendrán que traerlo a Córdoba y deberá estar presente en las audiencias, salvo que invoque alguna causa extrema de enfermedad, lo que le permitiría estar en el juicio a través de una teleconferencia desde algún lugar en Buenos Aires", precisó ayer el abogado de Hijos Martín Fresneda, sobre las obligaciones que rigen para Videla y que serán motivo de resolución por parte de los jueces de la Cámara que preside Jaime Díaz Gavier.

Los viejos dictadores se vuelven a juntar, aunque para dar cuentas de sus actos: Videla con Menéndez en Córdoba y éste con Antonio Bussi en Tucumán, donde el 17 de febrero arrancará un juicio que tendrá otra vez a ambos compartiendo banquillo. Las giras tribunalicias locales auguran un problema para las demandas alemanas.

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