Entre dos mundos

Alperovich oscila entre gestos de obediencia debida y actitudes de relativa libertad frente a Cristina Kirchner. El obispo Rossi puso el dedo en la llaga con sus reflexiones sobre el ámbito de la pobreza.
El telón se descorrió y el decorado de la crisis económica y política se mostró en plenitud. A casi 90 dìas de las elecciones legislativas nacionales, la pobreza, la inflación, la recesión y la incertidumbre permanecen incolúmes en la nación política. El oficialismo y la oposición procesan de distinta manera las cifras del 28 de junio.

La Casa Rosada desenterró el diálogo político para recuperar la iniciativa y descomprimir tensiones institucionales. En ese juego de imágenes, Cristina Fernández de Kirchner y el ministro Florencio Randazzo abrieron los despachos oficiales a gobernantes y legisladores nacionales. Un gesto impensable hace un mes, pero si todo se reduce a un puro parlamento, la decepción será mayúscula. El fracaso golpeará a la dirigencia en su conjunto, pero la responsabilidad mayor recaerá en la Presidenta.

Mirando a 2011, los gobernadores oficialistas se posicionaron de distinta manera, lo que es producto del estado deliberativo en que está inmerso el peronismo. El liderazgo de Nèstor Kirchner colapsó en Buenos Aires y en Santa Cruz. Las papas queman mientras se acumulan las dificultades de todo tipo.

José Alperovich está en el otro extremo del mapa en relación con el chubutense Mario Das Neves. Este desafió abiertamente a Kirchner desde el podio de los triunfadores con su autoproclamación presidencial. Ganó espacio mediático, pero no avanzó más. Antes bien, tuvo que soportar el desembarco del santacruceño que le avivó la interna del distrito.

El salteño Juan Manuel Urtubey le ganó a los candidatos cercanos a Juan Carlos Romero, liquidó el pleito provincial el 28 de junio y no ocultó sus actitudes autónomas respecto del kirchnerismo.

Alperovich escondió debajo de la alfombra a Néstor Kichner y evitó que Cristina se acercara demasiado a Tucumán durante el período de agitación proselitista. Sin embargo, en la misma noche del 28 de junio, aceptó que el vicegobernador Juan Luis Manzur fuera a ocupar el ministerio que dejó vacante Graciela Ocaña.

La aceptación militante

La contrapartida de esa jugada de alta polìtico fue la temprana decapitación de Mario Koltan de la Agencia de Prestaciones Especiales (APE), por orden del camionero Hugo Moyano. La Presidenta no dudó en sacrificarlo; ni Manzur, ni Alperovich esbozaron la más mínima queja pública.

Ni los sindicalistas de Moyano, ni los "Gordos" que les oponen dura resistencia, pueden ser controlados por Manzur. en tan delicada materia. A causa de ello, el ministro vio reducida su esfera de acción se limita a la pelea contra la influenza, el dengue y otras malarias. La refriega dentre cegetistas de diverso pelaje le bajó el perfil al vicegobernador ahora convertido en ministro de Salud de la Nación.

La obediencia a la Casa Rosada tiene sus matices de contradicción. La provincia pegó el faltazo a la muestra de la Sociedad Rural Argentina en Palermo, donde no habilitó un stand en sintonía con la política de la Casa Rosada. El año anterior protagonizó un papelón cuando alquiló y luego desarmó el stand que había montado.

Alperovich hizo clic, de ese modo, con sus pares de Chaco, Jorge Capitanich, y de Entre Rios, Sergio Urribarri, también ausentes de la exposición. El bonaerense Daniel Scioli se diferenció de ellos al codearse con la máxima dirigencia de la Rural en Palermo. Pero por conveniencias políticas de orden doméstico, en la muestra programada para setiembre por la Rural de Tucumán, el Gobierno tendrá su propio local.

Sin embargo, el piloto del avión gubernamental prefirió volar bajo en el ámbito de las estadìsticas. La crisis de credibilidad del Indec, que reconoció la propia Cristina. le dio un argumento sólido al gobernador de Mendoza, Celso Jaque, para ordenar la recreación del sistema propio de medición de la inflación, en un mediano plazo. Esta herramienta útil para la vida económica fue abandonada en diciembre de 2007, cuando el justicialista Jacque subió a la gobernación. En junio pasado, perdió las elecciones legislativas a manos del cobismo y recuperó el realismo polìtico.

Cauces estrechos

Tucumán no avanzó en un camino parecido al de Mendoza, empresa en la que sí podría colaborar la Universidad Nacional de Tucumán, con sus especialistas. Alperovich no reivindicó la autonomía para re plantear la relación con la Nación, para posibilitar la construcción de datos creibles en materia de precios y de diagnóstico de la propia realidad.

En el terreno de las imprecisiones se movieron los más empinados funcionarios gubernamentales ante las reflexiones del obispo de Concepción, monseñor José Marìa Rossi, quien abordó el problema de la pobreza a partir de los estudios de la Universidad Católica Argentina (UCA). El prelado había advertido acerca de la gravedad de ese fenómeno, en cuya gestación contribuyeron distintas causas. Alperovich dijo que desconocía el número de pobres que había en Tucumán, mientras que la ministra de Desarrollo Social, Beatriz Mirkin, admitió que la indigencia rondaba entre el 10% y el 12%. Ambos, en definitiva. no negaron el índice de pobreza del 30% detectado por la Iglesia a nivel país, pero no ahondaron en la realidad provincial.

Si estrecho es el margen que dejan las estadìsticas, en no menos acotado ámbito se desenvuelve el llamado al diàlogo que hizo el gobernador.

El intercamio de ideas con los colegioas de abogados por la conformación del Consejo de la Magistratura (CM) , en un mano a mano, con los funcionarios del Ejecutivo, se frustró estruendosamente. Alperovich no se reunió con las autoridades de las instituciones profesionales, ni tampoco envió al ministro de Gobierno, Edmundo Jiménez. Asì las cosas, el oficialismo impondrá su mayoría en la Legislatura y saldrá una ley del CM, hecha a la medida de los intereses del alperovichismo. Legisladores y magistrados cercanos a la Casa de Gobierno propondrá desde el CM, candidatos a jueces que no sean hostiles a los intereses políticos. La preselección será de cinco y no de tres nombres. Después Alperovich seleccionará discrecionalmente.

El diálogo se bloqueó y no hay perspectivas de que se dinamice en el orden político. El liderazgo hegemónico del gobernador no tolera discrepancias de fondo. Tampoco permite disensos relevantes. Los comisionados comunales y los intendentes conocen que el ajuste llegó a sus finanzas. Nada de esto les era desconocido antes de las elecciones. La instrucción era que había que llenar las urnas con votos oficialistas, pero la aparición del Acuerdo Cívico y Social arruinó parcialmente la fiesta.

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