Entre el sol y los licuados, Telerman planea su regreso

Dice que en el kirchnerismo hay un clima horrible y que Macri es un pragmático frívolo.
Mañanas al sol, tardes de caminatas o de bicicleta, mates en familia o con amigos de la política en el balneario Cozumel. Desayunos con café sin azúcar, licuados de pera para mitigar el calor y noches de lectura con ensalada.

El mundo de Jorge Telerman transcurre sin preocupaciones en la idílica Cariló, un lugar ideal para que el ex jefe de gobierno porteño planee su retorno a la política activa, con la mente puesta en volver en 2011 al cargo que ejerció desde la destitución de Aníbal Ibarra hasta su derrota a manos de su enemigo perfecto de hoy: Mauricio Macri. "En la playa, no, por favor. Hoy es un día kirchnerista: de lejos parece lindo y bueno, pero te acercás y hay un clima horrible", ironiza el peronista más fashion a LA NACION, cuando llega el momento de concertar el lugar del encuentro.

Puntual e impecable, aunque sin sus característicos sombreros de playa, Telerman llega al bar convenido. De inmediato, la charla comienza a centrarse en su convicción, todavía difusa, de volver a la primera línea de la batalla política. "Nos juntamos con ex funcionarios y legisladores, y la certeza es que éramos un equipo de gobierno, con conocimiento técnico y el saber gobernar, que hoy falta", afirma, con Mauricio Macri como destinatario de sus críticas.

"Es un chico bien, que fue a la fonoaudióloga para que se entienda lo que dice. Ahora hace falta entender por qué hace lo que hace", dice sobre su sucesor en el cargo. "Ni siquiera es de derecha. Es un pragmático superficial y frívolo", agrega.

Si Macri es destinatario de sus dardos por fuera del peronismo, su archienemigo Alberto Fernández es el motor de sus ironías dentro del peronismo porteño. "Me opuse a Néstor Kirchner cuando dolía", dice con voz engolada, y recuerda su alejamiento del gobierno, que comenzó en 2007 y se concretó el año último, cuando el ex presidente lo tentó sin éxito para que fuera su candidato a diputado por Capital. "Me llama la atención que algunos de sus ex colaboradores se rasguen la vestiduras ante actos del kirchnerismo", se ríe, satisfecho, y con Fernández como destinatario.

Telerman es reticente cuando se le pregunta por sus amigos de verano en Cariló. Está el titular del poderoso sindicato de trabajadores de edificios, Víctor Santa María, que lo impulsó como candidato porteño hasta su sorpresiva deserción, el día del cierre de listas legislativas, en mayo último. Comparte balneario con Francisco De Narváez, aunque los diálogos con el diputado de Unión Pro no superan la necesidad en común de renovar el peronismo. "Hay que intentar modernizar un PJ que está demasiado tormentoso. En comparación, la UCR es un partido escandinavo", dice. "Si se despertara Perón, se reiría y haría otro partido", remata.

El ex militante del PC, luego embajador de Carlos Menem en Cuba se entusiasma con el regreso de Eduardo Duhalde. "Le tengo un gran cariño? hizo una excelente gestión cuando le tocó presidir el país", sorprende.

Telerman busca consolar a los desilusionados por aquella renuncia. "No me arrepiento. No se puede criticar la fragmentación del progresismo y hacer lo contrario", se justifica. Da una pista: elogia a Fernando "Pino" Solanas, de Proyecto Sur, con quien tiene "visiones en común".

Al final, reaparece el Telerman auténtico. El que habla de mística judía y se pone contento con la apertura de una filial rosarina de La Trastienda, con su empresa de eventos musicales. El que reafirma que quiere volver a ser jefe de gobierno en 2011, equidistante de Macri y de los Kirchner.

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