Entre la "kaja" y la fe.

Por Nelson Castro.

"Ha llegado la hora de quemar las naves", decía alguien desde las cercanías de un intendente bonaerense que todavía se resiste a integrar las listas testimoniales.

La presión que sobre él y otros pares suyos está ejerciendo Néstor Kirchner se ha tornado insoportable. El ambiente de desconfianza es tremendo.

El ex presidente en funciones sabe perfectamente la situación de zozobra que allí se vive. Sabe que muchos están coqueteando con el PJ disidente. Sabe que muchos de ellos que, ante su presencia, le muestran una forzada sonrisa, hablan y visitan a Eduardo Duhalde.

Sabe que la traición está a la vuelta de la esquina. Sabe, también, que ya no hay vuelta atrás.

Una no postulación suya significaría el reconocimiento de una derrota. Se resiste a creer en los números de aquellas encuestas que le son cada vez menos favorables y que son realizadas por las consultoras que reconocen haber sido contratadas por el Gobierno.

Tanto éstas como aquellas que trabajan independientemente, coinciden en sus datos. La foto de hoy día es la siguiente:

En la provincia de Buenos Aires la dupla Kirchner-Scioli está alrededor del 34% con una tendencia inestable. La lista que encabezan De Narváez y Solá está entre 4 a 5 puntos abajo y con una tendencia a la suba. En el Conurbano bonaerense, las cosas se han complicado para el oficialismo. Es por eso que muchos intendentes están diciendo que no a las listas testimoniales.

A Néstor Kirchner, esto lo está sorprendiendo y disgustando. En la idea de apelar a las reglas de la caja como factor exclusivo de poder, el ex presidente en funciones ha decidido redoblar el paso.

El tema agregado es lo que está pasando en el interior de la provincia de Buenos Aires.

Ahí se están observando algunos guarismos que sorprenden. En Mar del Plata el kirchnerismo no estaría llegando al 10% de los votos e igual situación se estaría viviendo en Bahía Blanca.

En el resto de la Provincia se da el caso de intendentes del Frente para la Victoria que por sí solos están claramente arriba de Néstor Kirchner. A muchos de ellos la asociación con el ex presidente en funciones les resta votos.

La polarización entre el kirchnerismo y el peronismo disidente se llevará casi el 70% de los sufragios. Atrás está quedando la unión de la UCR con la Coalición Cívica.

La performance de Scioli aislado es mejor que la de Kirchner.

El problema para Scioli es que a él la asociación con el ex presidente en funciones también le resta votos. Kirchner está fuerte aún en el Conurbano profundo.

En estas horas, la intriga sobre la presencia o no de Nacha Guevara en el tercer lugar de la lista de candidatos a diputados nacionales no tenía respuesta oficial. La verdad, al momento de escribir esta columna, es la siguiente: efectivamente, a Nacha Guevara le hicieron el ofrecimiento para integrar la lista. Para algunas fuentes, la decisión ya habría sido tomada por el matrimonio presidencial hace unos días en una de sus habituales estadías en El Calafate. Hay que recordar, además, que Daniel Scioli dio un apoyo político decisivo para la representación del exitoso musical Evita, del que la actriz y cantante fue protagonista, en el Teatro Argentino de La Plata. Así entonces, Nacha Guevara podría estar interesada en aceptar la propuesta. Por lo tanto, mientras piensa en su viaje a la Polinesia, sigue meditando su respuesta. Todo el centro de la atención de Néstor Kirchner está en la provincia de Buenos Aires. Es la única chance de resguardar algo de su decreciente capital político.

En la tarde de ayer sábado, el ministro Randazzo estaba de reunión en reunión con referentes políticos de la provincia. "Si estuviéramos tan mal como dicen muchos, hoy el kirchnerismo sacaría menos 10", bromea una fuente del Gobierno para expresar que "en el segundo cordón del Gran Buenos Aires estamos muy bien, en el primero bien y en el interior no estamos como antes".

En el resto de los distritos más importantes, la suerte está, prácticamente, echada. En la Capital Federal el piso de 15% que pretende el kirchnerismo aparece, al día de hoy, como lejano. Consecuencia de esto es también la dificultad de encontrar un candidato medianamente atractivo para "salvar la ropa". Rafael Bielsa se resiste a embarcarse en una empresa que no le atrae, aunque en las cercanías de Kirchner dicen que el ex presidente en funciones no se da por vencido todavía.

La Capital Federal es hoy para Gabriela Michetti. Está primera cómoda. La sigue Elisa Carrió y en tercer lugar viene despuntando la figura de Fernando "Pino" Solanas.

Carrió ha reconocido que no ha querido confrontar con Michetti y es ahí en donde hay que buscar una de las razones fundamentales para no encabezar la lista de candidatos a diputados por el espacio de la Coalición Cívica y la UCR. Carrió lo quisiera a Ricardo López Murphy como candidato a legislador porteño. Esto le está generando resistencia al interior de la Coalición.

En el PRO, la salida de Michetti le ha significado una contradicción con sus principios políticos que ningún argumento serio ha podido levantar. Es más, el ejercicio de la memoria aniquila toda la explicación que Mauricio Macri dio para justificar esa movida.

Baste recordar que el hoy jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires supo ser diputado nacional, que como tal asistía poco a las sesiones en las que confesó que se aburría y que renunció a su banca para postularse al cargo que hoy ocupa.

Queda por ver ahora qué pasará con el diputado Federico Pinedo. Al legislador por el PRO, su partido le pidió que renuncie a su banca de diputado nacional para postularse como candidato a legislador porteño. Pinedo lo está pensando. Al momento de escribir esta columna, estaba más cerca de decir que no a que sí.

Estaría pesando para ello un pedido de sectores empresariales y de diversos referentes sociales que ven con preocupación lo que pueda venir después del 28 de junio.

Desde allí le han pedido al diputado por el PRO –un hombre de buen diálogo con todos los sectores de la oposición y del oficialismo– que permanezca en su banca.

Las diferencias entre Elisa Carrió y Julio Cobos –a las que la líder de la Coalición Cívica les viene bajando el volumen– han llevado al vicepresidente a presentar listas propias en la Capital Federal.

El desafío de Cobos también es difícil. Una cosa es tener diferencias con el gobierno del cual los Kirchner lo han expulsado y otra cosa, muy distinta y nociva, es hacer campaña por la oposición. Esto sería insostenible.

En Sante Fe, Reutemann ha tomado la decisión de desmarcarse definitivamente de Néstor Kirchner.

"Desmiento cualquier versión que hable de algún acuerdo con el kirchnerismo. Es más, creo que todas ellas son maniobras del Gobierno que se quiere subir a mis votos. No sé qué hará Rossi. Será cosa de él", expresó, con énfasis, el ex piloto de Fórmula 1 a quien las encuestas lo colocan al tope, seguido, bastante lejos, por el senador socialista Rubén Giustiniani.

Agustín Rossi, el jefe del bloque de diputados oficialistas, viene bastante atrás y con muchas dificultades para intentar remontar la dura adversidad que le muestra la matemática electoral.

En Córdoba la situación del peronismo en general y del kirchnerismo en particular es mala y lo que sucede en Mendoza tampoco le es muy favorable al oficialismo.

En el medio de todo esto está la situación económico-social, la que muestra signos de agravamiento que el poder se encarga de negar sistemáticamente.

La caída de la recaudación fiscal asusta a funcionarios nacionales, a gobernadores y a intendentes por igual. No obstante ello, Néstor Kirchner sigue anunciando el reparto de fondos que nadie sabe si alguna vez llegarán.

La financiación que la ANSES viene haciendo de muchos de las acciones que el Gobierno realiza es una luz anaranjada para el sistema previsional que, hasta el momento, viene siendo ignorada por muchos. La diputada María América González ha estado advirtiendo sobre posibles demandas al titular del organismo, Amado Boudou, por el incumplimiento de la conformación de la comisión que debe encargarse de controlar los movimientos y asignaciones de esos fondos destinados a los jubilados y pensionados.

Ya nadie presta atención al INDEK y a sus dibujadas cifras que nos hablan de un país de maravillas que no existe.

Ante cada situación de alerta sobre despidos masivos, aparece el Gobierno y sectores del sindicalismo negándolos. Lo cierto es que los programas del Ministerio de Trabajo de subsidios a empresas que puedan estar en riesgo de caída de la producción y reducción de puestos de trabajo vienen desembolsando cantidades crecientes de dinero.

La situación de Hugo Moyano también es compleja. Al margen de Barrionuevo y compañía, son varios los líderes gremiales que están esperando la definición del 28 de junio para generar algunos cambios en las actitudes de la CGT.

Muchos de ellos no entienden el porqué del acto del próximo jueves 30. El silencio y la tibieza de Moyano frente al complejo panorama socioeconómico es algo que viene molestando a más de uno de aquellos dirigentes.

Los efectos de la inflación sobre el bolsillo de los trabajadores se sienten día tras día. "Si esto del INDEK lo hubiera hecho un gobierno no peronista, ya le hubiéramos parado el país más de una vez", reconocía un dirigente sindical molesto ante la amansadora que le tocó soportar para participar de la reunión con Cristina Fernández de Kirchner el lunes pasado, en la que se fueron con las manos casi vacías.

Ahora lo que desvela al Gobierno es lo electoral.

Así que el pensamiento está puesto en los anuncios de la Presidenta que nadie sabe cuándo y cómo se van a cumplir y de la utilización de la caja para doblegar posibles rebeldías dentro del oficialismo.

Todo lo demás queda para mañana, ese día que, para muchas cosas, en la Argentina nunca llega.

Comentá la nota