Entre gestos políticos y señales de ajuste.

Las señales del despegue del kirchnerismo ya forman parte de un paisaje. Daniel Scioli avanza con distintos gestos que fueron más que evidentes. Reunión con dirigentes agropecuarios provinciales y visitas a la sociedad Rural como no había ocurrido en años anteriores.
Como siempre, la cara de circunstancia del gobernador en su visita a la Sociedad Rural es importante para que la foto haga el resto. Máxime si en esa imagen está acompañado, como lo estuvo, por el senador y tercero en la línea de sucesión, José Pampuro.

Tamaño esmerilamiento se puede experimentar en la imagen del kirchnerismo nacional ante semejante abroquelamiento que va mostrando el mandatario, con quien hasta hace meses reservaba misiles políticos hacia el vicepresidente Julio Cobos en nombre de la Casa Rosada.

La visita así planteada debió requerir esfuerzos de parte del Jefe de Gabinete nacional, Aníbal Fernández quien debió acudir a la famosa y tan abandonada lógica del sentido común al señalar que un gobernador es autónomo para tomar la decisión que quiera en cuanto a visitar y prestar apoyo a un sector. Pero guardó bajo siete llaves las consecuencias de semejante afrenta.

Es un importante paso, como también lo fue el examen aprobado que dio tanto la mesa de Enlace y, en particular, el anfitrión de la muestra Hugo Biolcatti. Pero tampoco el polo de poder rural gastó todo a cuenta. La visita para ellos es un viaje de ida y la próxima estación de Scioli, si decide partir por ese camino, será el reclamo a viva voz y ante Cristina Fernández, de la eliminación de retenciones y otras políticas rurales que fueron resistidas, al menos hasta el 28 de junio. De no hacerlo, quedará en una posición muy híbrida como para seguir avanzando en otras cuestiones de "despegue" político.

Este gesto diferenciador de la visita al que hace unos meses fue considerado "el eje del mal" por el matrimonio presidencial se suma al desafío que significó designar en el gabinete a un integrante de la denominada liga de intendentes en clara desobediencia al matrimonio que hoy ocupa la Casa Rosada. Por su parte, el gobernador parece resistir hasta lo inimaginable la permanencia de Carlos Stornelli en Seguridad, sobre quien ya se habían ofrecido algunos postulantes desde las usinas nacionales como fue el caso de José María Díaz Bancalari.

En algunos casos son imágenes que irritan al kirchnerismo pero no pasa de esa instancia. En otros casos hay fuertes reproches ante disputas de poder interno, como en el caso de la designación de Baldomero Álvarez de Olivera en Desarrollo Social.

La gran verdad acerca del estado de la cuestión se conocerá en disputas aún más fuertes y que deberán obligar a adoptar definiciones más profundas sobre un camino sin retorno en este enfrentamiento. Hubo algún amague con el pedido de más fondos coparticipables, algo que la oposición y los gremios venían reclamando desde hacía ya un tiempo.

Ahora la clave está no sólo en lo declamativo sino en la práctica y en la acción. Por ejemplo apoyar alguna iniciativa en el Congreso para cambiar la legislación sería un paso, difícil y duradero, pero importante. Otra cuestión, como la han propuesto otros mandatarios provinciales es directamente reclamar con vigor el incremento de la coparticipación primaria, esto es aumentar la masa que va a las provincias en general. Esto implicaría dejar intacta, por el momento, la coparticipación secundaria, que distribuye los porcentuales por estado provincial. Esto último es difícil de modificar porque se necesita el consenso de todos los gobernadores.

Pero el reclamo de la coparticipación primaria sería un avance que, de alguna u otra manera, deberá materializarse en un plazo que no haga historia de las buenas intenciones de Scioli. Pero esto implicaría reunirse no sólo con gobernadores kirchneristas, sino con gente antipática hacia la Casa Rosada.

Sea en grupo o en forma individual, Scioli necesitará cuanto antes contar con fondos frescos. El rojo en las cuentas fiscales promete ser de más de diez mil millones al cerrar el ejercicio 2009. Desde la oposición llaman a debatir cuanto ante el presupuesto y dan cuenta de la desactualización de las proyecciones de principio de año en cuanto a posibles ingresos y egresos y con un dólar calculado a 3,16 muy por debajo del actual.

El "Gran Hermano" José Scioli anticipó en declaraciones periodísticas que no se descarta un ajuste en las finanzas. Y cuando en pasillos provinciales se habla de esa receta el primer temor se enfoca hacia los hogares de los empleados públicos hacia fin de mes, sea por recortes en adicionales, por quita de beneficios o por congelamiento de la carrera. El segundo temor parte de los proveedores, quienes, si bien pueden aguantar un poco más que los empleados, tienen a su vez obligaciones que cumplir con insumos, impuestos y su propio personal.

Los comentarios acerca de riesgo de pago desdoblado de sueldos u otra modalidad muy emparentada con la crisis de principio de siglo afloró nuevamente con el caso de algunos municipios que ya anunciaron sus recetas de ajuste salarial con sus empleados.

Y al respecto, algunos legisladores de la oposición no evitan reiterar su pesimista profecía que ya anticiparon en marzo de este año con la posible circulación de cuasimonedas, con lo cual se preparan fuertemente desde sus trincheras argumentativas para combatir esta y otras normas relacionadas con el ajuste.

En tanto, el empréstito via bono con las cajas profesionales es una muestra de creatividad. Pero el destino de la obra pública que va a tener ese título, si bien alienta una dinamización de una industria madre como la obra pública, no será suficiente símbolo de desahogo.

Todo un paisaje desolador alienta y obliga a tomar decisiones de cirugía mayor. Aún en ese contexto, siempre se puede visualizar cual es el estilo que denote capacidades de excelencia en el manejo administrativo. El sacrificio financiero podría venir por el ajuste político y por la postergación de algunas actividades que podrían quitar brillo a la gestión.

Pero tales medidas no podrían demorarse más en función de mantener el avión en vuelo y salir de la zona de emergencia.

En los próximos días habrá reuniones de Scioli con representantes de la oposición, entre ellos su antecesor Felipe Solá. Es posible que de ese diálogo salga algo importante como conclusión en cuanto a consejos de quien debió soportar los más difíciles días de un estado provincial en terapia intensiva, como ocurrió en 2001.

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