Entre fracasos y logros.

Siempre va a haber multiplicidad de preguntas en torno a un gobierno castigado, necesitado de demostrar públicamente que aún es capaz de transformar sus propuestas en medidas concretas, para ahuyentar dudas ajenas (y propias) y para apuntalarse frente al timón de la provincia.
En esta segunda parte de la gestión de gobierno, ¿cuánto pesarán en su favor los logros?, ¿cuánto en contra de los fracasos?, ¿empujará más para abajo el traspié que para arriba el éxito?

Lo que suceda esta semana con el plan de viviendas, con la reforma a la Ley de Responsabilidad Fiscal y con la candidatura a la Dirección General de Escuelas, ofrecerá un termómetro que permitirá comenzar a saberlo. Y hará posible vislumbrar los próximos dos años.

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