Entre la espada y la pared

Tras la derrota electoral del pasado 28 de junio, el gobernador bonaerense Daniel Scioli dio un golpe de timón y cambió su estrategia de gobierno.
Se acercó a los intendentes y logró captarlos, aunque cediendo espacio dentro de su gobierno. También lanzó una batería de medidas destinadas al sector agropecuario que fueron vistas con buenos ojos.

Dicen desde el entorno del Gobernador que en ese entonces "comenzó el operativo despegue K". En el seno del Partido Justicialista logró hacer un pacto con Eduardo Duhalde para asegurarse gobernabilidad.

Pero las cuentas provinciales, el ahogo financiero y la necesidad de financiamiento de la Nación para poder afrontar el pago de sueldos obligaron a Scioli a bajar varios cambios de golpe. El primer mandatario bonaerense se encuentra más que nunca entre la espada y la pared. La presión quedó en evidencia en los últimos días cuando Scioli debió abroquelarse a la decisión del Ejecutivo nacional de vetar la Ley de Emergencia Agropecuaria sancionada por el Congreso la semana pasada.

"Es evidente que hubo un error y hay que corregirlo", dijo ayer el Gobernador en relación al artículo 4 de la mencionada norma que preveía en algunos casos una quita total y en otros una reducción de las retenciones para las localidades bonaerenses afectadas por la histórica sequía.

Con esta decisión Scioli se pone nuevamente en contra a los intendentes del interior bonaerense que había logrado captar luego de la derrota electoral. Y por otra parte deja relegado el trabajo del ministro de Asuntos Agrarios, Emilio Monzó que había logrado buena recepción en el sector. El Gobernador se gana nuevamente el guiño de Nación ante la tempestad económica y logra mantener el apoyo de los Barones del Conurbano. ¿Será suficiente de cara al 2011?

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