Entre ellos hay algo personal

"Me la llevaré a la tumba", dijo el titular de la AFA sobre la razón que lo distancia del ex jugador.Por: Gustavo Yarroch
Julio Grondona llegó ayer a la tarde al campo que tiene en Brandsen. No podrá quedarse demasiado tiempo allí, ya que hoy, después del mediodía, deberá estar en el aeropuerto de Ezeiza para viajar hacia Escocia junto a Diego Maradona y compañía. Pero al hecho de no tener la dosis de descanso habitual en sus fines de semana quizás la compense por otro lado. Ocurre que ayer se sacó un peso importante de encima al confesar con todas las letras lo que, por caso, había insinuado al decir que no le gustaba "la cara" de Oscar Ruggeri, a quien Maradona quiere tener sí o sí como ayudante de campo en la Selección. "Yo tengo una cuestión personal con Ruggeri que me la llevaré a la tumba". sentenció, enigmático. Así, Grondona blanqueó que lo suyo con Ruggeri es una suerte de cuestión de piel, pero eludió especificar de qué se trató el mal gesto o la traición que -se supone- cometió el Cabezón y que lo llevó a hacerle la cruz.

Lejos de bajarse del proyecto Maradona, ése en el que Sergio Batista y José Luis Brown ya no tienen lugar por supuesta falta de lealtad a la causa, Ruggeri desoye la dureza verbal de Grondona y mantiene firme su deseo de desembarcar en la Selección. Y, al igual que el jueves, cuando se mostró conciliador pero a la vez le tiró algunos dardos al presidente de la AFA, volvió a exhibir el discurso de quien quiere solucionar un conflicto pero no a cualquier costo (ver Fuego contra fuego).

El jueves a la medianoche, después de ver por televisión el empate entre Argentinos y Estudiantes por la Copa Sudamericana, Ruggeri lo llamó por teléfono a Maradona. Primero le agradeció por tenerlo tan en cuenta. Y después le dijo que dejara de lado su enojo ante la intransigencia de Grondona y que focalizara su atención en el primer partido de su gestión, el miércoles ante Escocia. Los dos, Ruggeri y Maradona, confían en que, a la vuelta de Glasgow, Carlos Bilardo logre convencer a Grondona de que le abra las puertas al Cabezón. Parece difícil que eso ocurra, pero en esta puja de vanidades e intereses personales todo puede suceder. De hecho, Maradona ya vivió en carne propia algo que siempre creyó imposible: tener que ceder ante los clubes poderosos. Frente a la negativa de Boca, Juan Román Riquelme no estará en Escocia. Y Riquelme, se sabe, ocupa un lugar central en el equipo ideal que imagina Maradona. Diego ya lo sabe: eso de que la Selección debe ser la prioridad número uno sólo es una frase que suena lindo desde hace bastante tiempo.

Ahora bien, ¿por qué Maradona insiste tanto por Ruggeri? Porque cree que le puede resultar muy útil en el trabajo de campo y además manejar un vestuario difícil. Para Maradona, la fuerte personalidad de Ruggeri es lo que necesitan varias de las figuras que juegan en Europa para atemperar ciertos divismos y sentirse controlados.

Ayer, mientras Maradona planificaba detalles del viaje a Escocia, Ruggeri estuvo viendo in situ el clásico entre Lanús --club en el que jugó-- y Banfield.

A poco del inicio de una nueva era, la Selección continúa transitando por caminos pedregosos. Y desaconsejables.

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