Entre desafíos y "tensiones"

Por: Ricardo Kirschbaum

El embajador de EE.UU. aclaró ayer que no hay "tensiones" con la Argentina y que el informe sobre la economía que difundió el Departamento de Estado "no son documentos sobre políticas y no están destinados a transmitir puntos de vista del gobierno estadounidense sobre las distintas cuestiones".

Anthony Wayne expuso este razonamiento en la recepción que ofreció ayer al periodismo. En realidad, estas aclaraciones del diplomático estaban dirigidas a corregir una nota de nuestra corresponsal en Washington, Ana Barón, quién ha sostenido que el referido informe oficial no hizo más que sacar a la superficie "tensiones subyacentes".

Es ciertamente difícil de entender que las notas del Departamento de Estado no expresen un punto de vista determinado sobre la realidad económica argentina. Por el contrario, cuando éstas se difunden, los analistas las toman como un indicador que deben considerar.

No hay, en ese sentido, alusiones inocentes. En este tipo de cuestiones, lo que se dice ha sido cuidadosamente escogido. Las alusiones a los bonistas que no aceptaron el canje y a los juicios que empresas extranjeras han planteado en el CIADI son hechos objetivos que están en el informe porque sus redactores consideran que son desafíos que, a juicio del gobierno de EE.UU., el gobierno argentino debe encarar.

La nota de Clarín sólo subrayaba temas que preocupan a los EE.UU. y que han persistido en el tiempo. A esas cuestiones, la corresponsal las llamó "tensiones". La propia embajada admite que el informe "conserva los mismos términos que en versiones anteriores en lo referido a los desafíos económicos...".

A confesión de parte, relevo de pruebas.

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