Entre los bomberos, vecinos y la lluvia, se apagó el incendio en las sierras.

Hasta que empezó a llover, pasadas las 22 horas del lunes, integrantes del cuerpo de Bomberos, bajo la dirección del Teniente Primero José Telechea, trabajaron incansablemente para controlar las llamas que avanzaban por distintos sectores serranos.
El incendio de proporciones se produjo inicialmente en la zona cercana al club Uncas, precisamente en uno de los cerros que se encuentra de espaldas a la entrada del lugar y otra zona que da a una de las laderas cercanas a la Cantera Carba.

Luego, el fuego, apoyado por el viento y la sequía, avanzó rápidamente por distintos sectores, hasta arribar a la zona poblada más cercana a la calle López Osornio y por el otro lado a Villa del Lago.

A su paso afectó un palo de energía eléctrica, dejando sin el fluído a ese sector, donde se encuentran las antenas del cerro Las Animas.

A su paso, las llamas devoraron en horas de la tarde un bosque de pinos que se emplaza sobre la cima del cerro, lo cual dificultaba enormemente la tarea de los bomberos ya que la zona es de imposible acceso.

Lo más importante para los vecinos de las zonas más bajas es que el fuego no llegó a los sectores habitados y en eso trabajaron arduamente los bomberos de nuestra ciudad. Hubo reclamos a lo largo de la tarde, y también el pedido de ayuda al área de Emergencias de la Municipalidad de Tandil para que se hiciera presente en el lugar.

Mientras tanto, los bomberos tuvieron que derivar dos dotaciones a la zona del Paraje El Solcito donde se produjo otro incendio de características importantes, en un predio de 400 x 400 con la afectación de unas 50 especies arbóreas.

DEFENSA CIVIL

En un alto de la tarea que desarrollaban bomberos, vecinos y hasta algún funcionario municipal, como Cristina Aquino, sorprendimos a esta última, actual coordinadora de Defensa Civil dando explicaciones a algún funcionario de mayor rango por haber solicitado de urgencia la presencia de inspectores municipales en la zona para cortar el tránsito, debido a que había mucho movimiento de curiosos que impedían la normal tarea de los bomberos.

La primera respuesta del director de tránsito, habría sido que “tienen que pedir con tres horas de antelación los inspectores”.

Si esto es así, algo que fue corroborado por los presentes, Aquino o quien este al frente de un movimiento de emergencia, primero tendría que llamar al fuego para saber por donde va a avanzar y luego convocar con tres horas de antelación a los inspectores de tránsito. UN VERDADERO PAPELON.

Los que trabajaron muy bien, desde que llegaron, fueron los inspectores, quienes normalizaron la transitabilidad en la zona, pero esperaban que les paguen las horas extras porque “nadie se quería hacer cargo”.

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