Entre los 9 y 12 años de edad comienza la etapa para el consumo de drogas

El uso indebido de drogas por parte de algún integrante de la familia ocasiona rupturas y trastornos en las relaciones de sus miembros a tal punto que empeora la mala relación previa y cada uno de los otros integrantes se ve afectado directamente.
Si, se puede afirmar que el consumo de drogas durante la etapa de desarrollo mental y físico, interrumpe el proceso normal de maduración, hecho que se agrava cuando la iniciación se da a menor edad.

De acuerdo a las estadísticas conocidas y estudios internacionales sobre el tema, el consumo de drogas comienza, casi siempre, en la adolescencia o incluso antes.

El promedio de edad en nuestro país es de 12 años y es posible encontrar niños de 9 años que comiencen a consumir drogas.

Evaluar los daños que ocasiona este consumo, resulta difícil, por la variedad de drogas, su potencia y las formas de consumo

Hay riesgos indiscutibles como: daño cerebral, pulmonar, al sistema inmunólogico o reproductivo, siendo muchas veces irreversible.

A veces, los padres, tardan en darse cuenta de que sus hijos consumen drogas. En mucho de esos casos, los años dedicados al consumo se han perdido para siempre.

Decíamos que los más afectados son los adolescentes y jóvenes.

Justamente la adolescencia es una de las etapas más difíciles de sobrellevar.

Adolescencia significa: adolecer, carecer.

La mayoría de los adolescentes carecen de proyectos, de un lugar en la sociedad, que es igual a decir que carecen de expectativas.

Por eso es difícil hablarles de responsabilidades y mucho más, lograr que las acepten.

Aunque estas propuestas de ingreso al mundo de los adultos, muchas veces el adolescente, toma el camino de huida como única alternativa.

Por eso no debemos minimizar no sólo estas carencias de nuestros adolescentes, sino ninguna de las alternativas de su desarrollo van a ser importantes, esto debe ser antes de que nazca.

A través de la placenta pasan al feto sustancias nutritivas, bacterias, virus, sustancias tóxicas que generan el alcohol o las drogas.

Esta ampliamente difundido que una madre adicta a las drogas puede engendrar un niño que sea adicto antes de nacer: una madre alcohólica, un niño con síndrome fetal, como asi también se conocen los efectos del tabaco.

Si bien se sabe que el consumo de drogas es tan viejo como la historia de la humanidad y abarca todas las sociedades con diferentes motivos-ya sean religiosos, terapéuticos o de evasión- hoy es un grave problema que amenaza a la familia ya que al incremento del consumo de sustancias desconocidas hasta hace poco se suman las ya aceptadas por la sociedad.

Estas complejas dificultades no deben paralizarnos, por el contrario, los padres pueden hacer mucho para que sus hijos no se sientan amenazados por esa cruel enfermedad que es la drogadependencia. Es mucho lo que se puede hacer para que crezcan sanos, educados al máximo de sus destrezas y posibilidades, preparados para enfrentar cualquier desafío del futuro y encontrar un lugar en el mundo.

No hace falta ser especialista en estos temas, pero si estar informado, orientados y apoyados para poder dar a los hijos una educación que además los acompañe en su evolución y crecimiento, previniéndolos de los riesgos, entre los que, por supuesto, están las sustancias tóxicas.

Esta comprobado que la red social más eficaz para la prevención es la familia, ya que la forma de vida anterior al problema de la droga puede facilitar o no el camino hacia el uso indebido de drogas.

Debemos observar sus conductas, tratando de no incurrir solamente en la crítica. Si permanentemente los tratamos como torpes o malos, seguramente en la repetición, se llegará a convencer al niño o al joven de que el no es capaz de realizar buenas acciones.

Situación que les crea dudas sobre ellos mismos, dañando probablemente su autoestima. Si esto pasa, su personalidad y fuerza para decir no!!!...se resiente.

Señalar que siempre se comportan mal o equivocadamente y olvidar los momentos de elogios hace que los adultos se conviertan en perseguidores.

Con respecto a las normas y valores, hay que evitar las contradicciones para mantener coherencia entre lo que se les exige y lo que hace el adulto

Tampoco debe avergonzar el contacto físico entre adultos y niños o jóvenes, porque la carencia de muestras de afecto es privar al niño o al joven de la energía vital que refuerza su sentimiento de que es digno de ser querido.

Colaborar en la formacion continúa de los hijos significa estar atentos desde siempre.

Mensaje

Cuando logramos un clima familiar de libertad y normativa, de diálogo y autoridad, de amor y exigencia, donde se trasmite una escala de valores coherentes, estamos construyendo una barrera firme frente al avance de la feroz trampa del uso indebido de drogas.

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