Entre aliados y sin la oposición, Cristina lanzó la reforma política

La Presidenta rechazó que la iniciativa responda a necesidades de Kirchner. Y afirmó que no se trata de "un traje a medida" del kirchnerismo para 2011. El proyecto establece el llamado a primarias abiertas, simultáneas y obligatorias.
Al anunciar ayer el envío al Congreso del proyecto de ley de reforma política, la presidenta Cristina Kirchner negó que se trate de "un traje a medida" de las necesidades de Néstor Kirchner para 2011 y minimizó el faltazo de la oposición, que rechazó el convite a participar del acto en la Casa Rosada.

Con tono crítico a la lectura que hicieron algunos medios, Cristina contrapuso su propio relato para asegurar que "no hay ninguna pulseada" con la oposición sino "simplemente la decisión de hacernos cargo de una reforma" que, aseguró, "tantas veces los argentinos escucharon de boca de todos los dirigentes".

"Es una oportunidad histórica", definió, y calificó de "anecdótico" que la oposición hubiese rechazado participar del anuncio, que tuvo lugar en el Salón de las Mujeres de la Casa de Gobierno, delante de gobernadores e intendentes aliados, ministros y funcionarios.

La reforma política había sido convocada por la Presidenta el 9 de Julio en Tucumán, en la celebración por el Día de la Independencia. Y fue la primera apuesta fuerte del kirchnerismo para recuperar la iniciativa luego de su derrota en las elecciones del 28 de junio. Para este proyecto, el Gobierno llamó al "diálogo político" a la oposición, que con excepciones de unos pocos que se negaron (Pino Solanas, Elisa Carrió) pisó por primera vez la Casa Rosada en más de seis años de kirchnerismo. El diálogo para la reforma -si bien la oposición se hizo oír en muchos otros temas- fue conducido por el ministro del Interior, Florencio Randazzo.

Pero la intención del Gobierno de presentar su proyecto ayer como fruto de ese diálogo se chocó con la negativa opositora a concurrir. Referentes opositores alegaron desde sospechas hasta la falta de conocimiento sobre los contenidos de la iniciativa. Y algunos partidos chicos hicieron saber sus objeciones, advertidos de que el proyecto podría fomentar el bipartidismo y clausurar el surgimiento de fuerzas políticas nuevas. No obstante, el discurso oficial -plasmado en un video que Cristina elogió y pidió a Randazzo convertir en spot publicitario- hizo hincapié en que la reforma ya fue "acordada en muchos aspectos", y "discutida y perfeccionada".

La Presidenta fue la única oradora. Indicó que esta reforma requerirá mayoría calificada en el Congreso y sostuvo que era "imposible" que fuese "un traje a medida". Como ejemplo puso a la provincia de Santa Fe donde, recordó, una reforma similar fue impulsada por el PJ gobernante y cuando fue aplicada por primera vez, el socialismo se alzó con el triunfo.

El proyecto oficial prevé la realización de elecciones primarias abiertas, simultáneas y obligatorias ("PASO") para todos los partidos, y voto obligatorio con el mismo padrón que en la elección general.

Las campañas se acortan a 30 días para las primarias y a 35 días para la elección general, y prohíbe la publicidad de los actos de gobierno 15 días antes de la fecha de elección.

En cuanto a la reforma del financiamiento de las campañas políticas, propone que la publicidad sea estatal y en "partes iguales" para todos los partidos. Según afirman en el Gobierno, para que la política no dependa de aportes empresarios.

El proyecto nada dice sobre la boleta única ni tampoco sobre el voto electrónico.

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