"Entramos en una transición a 2011"

El economista cree que en dos años no habrá grandes cambios. Advierte que no se puede "ir por las retenciones sin poner en riesgo la macro". Apunta que hay que torcer el rumbo sin poner en riesgo la estabilidad económica.
Directo, como siempre, el economista Carlos Melconian está convencido de que Argentina ingresó en una etapa de transición hacia el próximo gobierno que durará los próximos dos años y medio. Es decir, no espera que se tomen decisiones significativas ni en materia política ni económica. "El problema es que en la Argentina cuanto mejor le va al que está se quiere quedar. Entonces para que se vaya le tiene que ir mal y eso es costosísimo para el país", dice irónico frente a LA MAÑANA.

En ese contexto plantea que se abre un tiempo donde tanto el gobierno como la oposición deben actuar con responsabilidad. "Para la oposición aparece la oportunidad de discutir mucho, pero no poner en riesgo la estabilidad y la economía. Se puede torcer el rumbo que se traía pero sin arriesgar", plantea y ejemplifica que, en materia agropecuaria, por ejemplo, "la leche y la carne son discutibles porque no ponen en jaque a la macro. Las retenciones, en cambio, tienen un impacto macroeconómico severo". Lo dice definiéndose como "antirretención".

"La idea de baja de riesgo argentino a mediano plazo existe. Los presidenciables comulgan con un modelo más o menos similar todos, siguiendo los modelos de "Lula" o de Michelle Bachelet. El riesgo de mediano plazo cayó, el de corto plazo está intacto. Los empresarios compraron la idea de transición. El gobierno todavía está digiriendo lo que pasó", dice en relación a la expectativa de los empresarios que recoge a partir de sus contactos.

Afirma que la incertidumbre no cedió, que nadie tiene en claro hacia dónde se va y cómo se camina. Llama a la situación "surfeo: nadie toma decisiones, todos esperan. Están ahí pero sin hacer nada importante".

- ¿Qué se viene para los dos próximos años?

- Al final será menos muerto que las conjeturas que se hacen, puede ser un período que pase sin pena ni gloria, pero la realidad continuará. Entramos en una transición hacia 2011, con el próximo gobierno. El problema es que en la Argentina cuanto mejor le va al que está se quiere quedar. Entonces para que se vaya le tiene que ir mal y eso es costosísimo para el país.

- Será porque siempre los gobiernos buscan una segunda parte para su gestión, la reelección…

- En las primeras partes se remonta lo malo de la segunda parte y sirve sólo para volver al punto de partida.

- Habla de transición, ¿qué se discutirá, las retenciones?

- En la transición ni el gobierno ni la oposición pueden cometer irresponsabilidades. El primero no puede seguir con el acoso empresarial y legislativo. El estilo de tomar al Congreso como una escribanía no va más. Para la oposición aparece la oportunidad de discutir mucho pero no poner en riesgo la estabilidad y la economía. Se puede torcer el rumbo que se traía aunque sin arriesgar. En el esquema del campo, la leche y la carne son discutibles porque no ponen en jaque a la macro. Las retenciones, en cambio, tienen un impacto macroeconómico severo. Soy antirretenciones, pero si la oposición va por ellas, ocasionarán un problema.

- El día después de las elecciones aparecieron algunos amigos del oficialismo que se cruzaron de vereda…

- Al sexto año, la sociedad volvió a poner límites. Lo hizo de nuevo como con Alfonsín o en el ’97, cuando la economía crecía al ocho por ciento anual. Se trata de una corrección que intenta la sociedad. Acá no estaba ni el desastre económico de Alfonsín ni el motor del ’97, pero había descontento. El punto es que en Argentina los gobiernos malinterpretan el voto para la segunda vuelta y el resto de los actores

-la Justicia, los sindicatos, los empresarios- no actúan, quedan inmovilizados. Por eso aparecen el día después.

- ¿Con qué expectativas se manejan los empresarios?

- La idea de baja de riesgo argentino a mediano plazo existe. Los presidenciables comulgan con un modelo más o menos similar todos, siguiendo los modelos de "Lula" o de Michelle Bachelet. El riesgo de mediano plazo cayó, el de corto plazo está intacto. Los empresarios compraron la idea de transición. El gobierno todavía está digiriendo lo que pasó. En la misma mesa de transición se preguntan si será con éxito o sin él. La historia argentina tiene experiencias de los dos tipos. No hay que esperar grandes sucesos, sino que el surfeo sea apto, sin mayores problemas.

- ¿No habrá grandes decisiones empresariales?

- Saben que algún día habrá que tomarlas por los que vendrán en 2011, pero no tienen en claro qué pasará hasta entonces. La definición de surfear es, precisamente, no tomar decisiones. Hasta la Liga de Gobernadores lo sabe. Dicen "somos ganadores pero no tenemos el poder". Tampoco se sabe si arreglar el Indec y negociar con el Club de París alcanza.

- Del uno al 10, ¿dónde estamos?

- La gente se puso firme con el voto. Queda un camino por recorrer. Estamos en cinco, no sabemos en qué parte del examen estamos ni cómo vamos a seguir...

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