Entradas que escandalizan

Entradas que escandalizan
Hubo denuncias de muchos hinchas por la reventa, las entradas falsas y el acceso libre de barras de Central.
No sólo la incursión de la Selección por Rosario quedó empañada por lo que sucedió dentro del campo de juego. Al sinsabor de la dura derrota frente a Brasil, hay que sumarle lo sucedido fuera del Gigante de Arroyito antes del partido. El libre acceso que tuvieron las barras bravas, la reventa y el ingreso de hinchas con tickets apócrifos, dejaron en las puertas del Gigante de Arroyito a más de 2.000 personas a quienes se les prohibió el ingreso pese a tener sus entradas en la mano.

Ayer, en Rosario, una vez que salió a la luz lo sucedido, las historias de los hinchas que no pudieron entrar a la cancha se multiplicaron todo el día en las radios y en los canales locales. Desde turistas extranjeros que recorrieron miles de kilómetros para ver el partido y que se mostraron asombrados por la desorganización, hasta jóvenes de localidades vecinas a Rosario que gastaron todos los ahorros y se quedaron con las ganas de presenciar el encuentro.

Gloria, una rosarina que actualmente vive en Buenos Aires, le contó a Clarín la odisea que le tocó vivir cuando llegó al estadio junto a su hijo, su marido y un matrimonio amigo. "Llegamos faltando más de una hora y no nos dejaron pasar. La policía empezó a reprimir y provocó que mi marido sufriera un ataque de asma. Fue desesperante", relató indignada. Además, dijo que a una amiga suya no le cortaron su entrada (se la retuvo un control, se supone que para pasarla al circuito de la reventa) y le entregaron otra localidad ya cortada y sin ubicación.

La Justicia de Rosario ya tomó cartas en el asunto. Ayer, el fiscal Esteban Franicevich, el mismo que en la previa del partido investigó el recorrido de las entradas ante la poca cantidad que se vendió en la ciudad, realizó de oficio una presentación en los Tribunales para determinar quiénes fueron los responsables de la estafa. El fiscal le apunta a la AFA, por organizar el evento, y a la Policía de Santa Fe por no detectar las entradas falsas y por haber dejado pasar a los barras. En este punto, el fiscal presentó como prueba ante la justicia una filmación de Canal 3 de esta ciudad donde se ve al jefe de la barra brava de Central, Andrés Pillín Bracamonte, organizando con la policía el ingreso de sus pares. Otro que decidió recurrir a la justicia al ver las imágenes es el concejal y ex intendente de la ciudad, Héctor Cavallero, uno de los tantos damnificados.

A la hora de las respuestas, ayer todos tiraron la pelota para el otro campo. Desde los organismos de seguridad, pese a reconocer algunas "falencias" en el control de los tickets, argumentaron que fue el personal de AFA el que decidió cerrar las puertas. En AFA -donde aún no llegó ningún reclamo formal-, extraoficialmente, esgrimieron lo contrario: fue la policía la que resolvió vedar el ingreso. "Alguien tiene que pagar por esto", dijo Cavallero.

Respuestas pocas. Certezas, una sola: otra vez, los hinchas pagaron los platos rotos, otra vez.

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