"No entiendo a Aníbal Fernández"

Abel Posse, el flamante titular de Educación, recordó que trabajó con el jefe de Gabiente y con Néstor Kirchner.
A pesar de la polémica desatada en torno de su designación como ministro de Educación, el diplomático y escritor Abel Posse asumió ayer y se multiplicaron las críticas desde diferentes sectores. El más duro fue el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, que lo acusó ser "faccioso", "misógino" y un "enorme burro", con una "dudosa formación democrática".

En diálogo con LA NACION, el flamante ministro porteño, respondió a Fernández. "Es insólito", dijo, y agregó: "Entre 2003 y 2005, representé a Kirchner en España hasta mi jubilación, un año después de la edad máxima. Durante todo este tiempo, Aníbal Fernández fue ministro de varios gabinetes sin levantar objeción alguna hacia mí".

Además, recordó que en 2002 compartió con el mismo Fernández la mesa de trabajo de Eduardo Duhalde y que, en España, negociaron juntos ante el ministro del Interior de ese país para aliviar el problema de los residentes argentinos. En ese momento, Posse era embajador y el actual jefe de Gabinete, ministro del Interior.

Además, el diplomático, dudó de la continuidad de Fernández en el gabinete nacional. "No puedo entender su retórico e infundado intento de descalificación producto seguramente de alguna penúltima orden que tiene que cumplir", dijo. Más que buscar descalificarlo, Posse consideró que Fernández en realidad proyecta "su odio" hacia él en el gobierno de Buenos Aires".

En diálogo con una radio porteña, Fernández -según difundió la agencia oficial Télam- afirmó lo siguiente sobre la designación del diplomático en Educación: "Es una catástrofe para la totalidad de los componentes de un gobierno. Me parece que van a tener algún dolorcito de cabeza con un personaje de semejantes características". Reprochó al actual ministro su supuesta vinculación con la última dictadura militar. "Estuvo del lado de los gobiernos de facto", dijo, y generoso en descalificaciones, continuó: "Es un misógino por excelencia y, además, un hombre con una dudosa formación democrática". Dijo también que Posse "destila rabia, busca confundir respecto de las obligaciones, deberes y responsabilidades con otro tipo de acciones que a él le servirían mucho más a ese pensamiento faccioso que siempre ha exhibido".

El ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, que ya había expresado su oposición a la figura de Posse, sumó apreciaciones. Dijo que el nuevo ministro porteño "está en el tránsito entre lo que es un escritor independiente y un funcionario, y esto lo va a tener que aprender. Va a tener la enorme responsabilidad de liderar y gestionar un sistema educativo de miles de docentes, de centenares de escuelas y de 700.000 alumnos, con una rutina horaria de 7 a 23".

El acto de asunción estaba programado para las 15 de ayer. Al mediodía, un grupo de legisladores porteños opositores a la gestión macrista pidieron al jefe de gobierno que Posse no asumiera el cargo para el que había sido designado. El reclamo fue firmado por representantes del kirchnerismo, la Coalición Cívica y del radicalismo, entre otros bloques.

Francisco Nenna, legislador por Encuentro Popular para la Victoria y ex dirigente del gremio docente Ctera, dijo: "La designación de un ministro de Educación que fue funcionario de la dictadura es una afrenta que excede a la comunidad educativa y golpea a la sociedad en su conjunto". También el responsable del área educativa de la Defensoría del Pueblo porteña, Gustavo Lesbegueris, afirmó: "Posse desconoce las acciones y los programas que se dan en las escuelas para preservar la memoria sobre los crímenes cometidos en la dictadura militar".

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