Ya ensaya la oposición cómo complicar gabinete de Cristina

Por: Rubén Rabanal

Aunque es sólo un ensayo de lo que podrá hacer la oposición desde el 10 de diciembre, cuando asuman los nuevos diputados y senadores y pierda el oficialismo la mayoría en el Congreso, ayer, por primera vez en años, se presentó en Diputados un pedido de interpelación y moción de censura al jefe de Gabinete por el manejo oficial frente a la epidemia de gripe A

Es claro que el radicalismo, autor de la idea, no tendrá número hasta diciembre para conseguir una medida de ese tipo, por más que reúna a toda la oposición detrás. Pero marca la línea que seguirá ésta de ahora en más.

El ejemplo pone al desnudo la relación de fuerzas que deberá soportar el Gobierno en Diputados desde diciembre: junto a todos los aliados que pueda reunir, el kirchnerismo no superará los 115 legisladores, mientras la oposición llegará a 142. No le alcanza aun con esa cantidad de bancas para iniciar un proceso de juicio político, una moción de censura o rechazar un veto presidencial. Pero el Gobierno deberá cuidar muy bien a sus aliados si no quiere ganarse disgustos serios en esa Cámara. El número alcanzado por el radicalismo, la Coalición Cívica, el macrismo y el peronismo disidente, de todas formas, será suficiente para bloquear cualquier votación.

El pedido de moción de censura a Sergio Massa fue presentado ayer por el radical Miguel Giubergia, actual vicepresidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda. Lo hizo cuando aún no se conocía el recambio por Aníbal Fernández en esa cartera. A los efectos legales, de todas formas, la diferencia es menor: el pedido de interpelación correrá ahora contra Aníbal Fernández, aunque no haya estado a cargo de la Jefatura de Gabinete en ese momento.

Hoy la relación de fuerzas en Diputados, con una mayoría clara del oficialismo, aunque sin quórum propio, hace imposible que la oposición pueda filtrar un pedido de interpelación a ministros. Pero desde diciembre esa posibilidad quedará abierta y, además, siempre con el riesgo de que algún faltazo de aliados deje al kirchnerismo al borde de una moción de censura si los bloques de oposición logran reunir los dos tercios de los miembros.

El procedimiento que fija la Constitución nacional es simple: «El jefe de Gabinete de ministros debe concurrir al Congreso al menos una vez por mes, alternativamente a cada una de sus cámaras, para informar de la marcha del Gobierno, sin perjuicio de lo dispuesto en el Artículo 71. Puede ser interpelado a los efectos del tratamiento de una moción de censura, por el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los miembros de cualquiera de las cámaras, y ser removido por el voto de la mayoría absoluta de los miembros de cada una de las cámaras», dice el artículo 101.

Hasta ahora ningún jefe de Gabinete cumplió con la obligación de concurrir una vez por mes al Congreso (alternando el Senado y Diputados); tampoco se activó alguna vez la moción de censura, una cláusula que hizo introducir Raúl Alfonsín en 1994 soñando, quizás, que de esa forma el sistema aparecía más parlamentarista.

Ayer Giubergia acusó al Gobierno de ocultar las estadísticas reales de la epidemia con fines electorales: «La Organización Panamericana de la Salud reconoció que en la Argentina se produjo un brusco ascenso de víctimas fatales en pocos días que coinciden con el final del proceso eleccionario», explicó en su pedido.

Y justificó la moción de censura: «Este pedido está basado en la necesidad de obtener una explicación clara y contundente por parte de Massa de por qué, mientras el avance de la gripe A H1N1 se extendía a miles de compatriotas que ignoraban los graves riesgos que corrían de contagiarse de un virus que llega a ser mortal, tanto él como ministros, la Presidente y demás funcionarios continuaban una campaña política para llegar a las elecciones adelantadas del 28 de junio de 2009 y se despreocuparon de la grave situación de pandemia de influenza A que nos azotaba».

Es sólo un ejemplo de los muchos que rondan el Gobierno, de las justificaciones que tendrá la oposición desde diciembre para iniciar una cacería en el gabinete nacional coordinada desde el Congreso.

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