La ensalada del nuevo Concejo

El acuerdo de la Coalición Cívica con el kirchnerismo le permitió retener la presidencia del deliberante al oficialismo y la vicepresidencia al FJPV. Se impuso la línea de lo acontecido en Nación y Provincia con las primeras minorías. La jugada clave de Luis Conti y el desgaste de Agustín Carus. El insólito voto del radical Juan Sáenz. ¿Quién marca la agenda?
En política siempre hay conductas previsibles y otras tantas que se pueden disparar para cualquier lado. Más cuando los partidos que son, en definitiva, el sostén del sistema padecen de una enorme debilidad. Es el terreno fértil para las contradicciones.

La reforma política que aprobó el kirchnerismo, a pesar de las dudas o las mejoras que podría haber tenido, busca direccionar un nuevo orden.

Los tránsfugas o los borocotó pulularon en los últimos años cuando el tejido ideológico es una débil conjura colgada de una rama quebrada.

El Concejo Deliberante de Azul no escapa a esa historia clínica.

De los debates políticos de hace unos cuántos años cuando los bloques políticos estaban consolidados y cada uno peleaba por sus ideas se pasó a la elasticidad, a esa suerte de relativismo donde todo se puede acomodar.

Concejo: surrealismo y amagues.

El cuerpo deliberativo llegó a tener siete bloques los últimos años y seis a partir del pasado viernes.

¿Quién representa a quién?

Este número en cualquier momento podría modificarse de acuerdo a lo sucedido en la particular sesión preparatoria donde juraron los nuevos concejales y asumieron las autoridades resultando Carlos Vignau del Frente Coalición Cívica nuevo presidente y Alejandro Lozano del Frente Justicialista para la Victoria (FJPV) vicepresidente primero.

Precisamente, cuando llegó ese momento había sesgos de una puesta en escena surrealista.

No hay que gozar de una gran lucidez para darse cuenta que hubo dos ejes jugando y que muchos se comieron el amague.

El acuerdo de la Coalición Cívica ( léase Omar Duclós) y el kirchnerismo ( léase Gloria Bidegain) por un lado sosteniendo que la primera minoría debía presidir el Concejo -como aconteció en Diputados en provincia y Nación- y la estrategia elaborada por el edil Luis Conti del Unión Celeste y Blanco, acompañado por Carlos Bevacqua, de ponerse al frente de la bandera de la oposición, impulsando un interbloque que involucra al macrismo de Agustín Carús, postulándolo también a la presidencia del cuerpo y Ramiro Ortíz, a los ediles Laura Kolman, quien se corrió de la posición del FJPV, Rubén Rodríguez que quedó boyando luego de la finalización del mandato de su compañero Aldo Daher y Juan Sáenz quien protagonizó un blooper histórico.

Carús y el anzuelo.

Los días previos se sucedieron las reuniones para procurar avanzar en una postura contra el acuerdo Coalición-FJPV.

Hubo llamados a último momento el viernes por la mañana para limar diferencias entre referentes del grupo opositor citado anteriormente y el kirchnerismo. Pero ya todo estaba definido en horas del mediodía. Por lo menos los trazos más gruesos.

Carús puso en juego una candidatura a presidir el legislativo que sabía que no iba a pasar cuando, en realidad, la clave para su fortalecimiento e intento de postulación a intendente es ocupar una banca y generar política desde allí y no quedar anulado en la burocracia de una presidencia. Obviamente no había porqué acompañar la propuesta de Vignau pero el resultado es que quedó esmerilado en la primera sesión y envuelto por una estrategia que, en realidad, mira más hacia lo que se viene y cómo empieza a quedar parado cada uno.

¿Quién hace una correcta lectura política?

¿Todos mordieron el anzuelo que armó Conti quien, valga la paradoja, fue el menos dañado y se posicionó como uno de los referentes de la oposición?

Con su teoría de que el 80 por ciento no votó al actual oficialismo también podría decirse que el pasado 28 de junio, en una elección muy pareja, a Carús no lo votó casi el 77 % del electorado azuleño.

Ni a Maquiavelo se le habría ocurrido.

El "estreno" de Sáenz.

Para colmo, en el cruce de votos, Laura Kolman se abstuvo en todas las instancias generando un gran interrogante sobre su futuro dentro del kirrchnerismo. Pero en esa estrategia contra el arreglo CC-K resulta inexplicable el voto del radical Juan Sáenz.

Cuando se está tejiendo para armar el Acuerdo Cívico y Social en Azul, integrantes del radicalismo formarán parte del Ejecutivo, es legítimo que el edil de la UCR no pudiera estar de acuerdo en el voto a Vignau pero, en vez de abstenerse y tomar distancia de una situación que lo sobrepasaba, termina votando a Carús.

Un radical votando a un Carús pasará a los libros de historia pero demuestra, en el fondo, que el hasta ahora efímero presidente del comité integra el grupo que no quiere saber nada de arreglar con la actual administración municipal más allá de lo que se diga para la tribuna.

Por las dudas, el edil mandato cumplido Lindor Burgos lo observaba atentamente desde el lugar de los invitados. Los rostros desencajados de los dirigentes del radicalismo no daban crédito a lo que estaba pasando y sería irreproducible lo que varios de ellos le dijeron cuando terminó la sesión.

En política no hay santos inocentes y debería haber un sinceramiento "radical". A esta altura, sólo una interna dilucidará quién es quién en la UCR pero Sáenz quedó al límite del destierro, posiblemente manipulado por dirigentes de vasta experiencia y de trastiendas de comité.

El alcance de un acuerdo.

La otra cuestión central es el alcance del acuerdo de la Coalición con el kirrchnerismo.

Cada uno jugó su conveniencia.

¿Se limitará a lo sucedido el viernes para elegir las autoridades siguiendo la línea de Nación y provincia?

Resulta difícil imaginar que vaya más allá de ese tema puntual fuera de cuestiones de la gestión que podrían tener algún consenso. El Frente Justicialista para la Victoria tiene los refuerzos de Lozano y María del Carmen Ruiz y será ardua la tarea para diseñar una propuesta que se consolide como alternativa para el 2011. Hacia adentro y hacia afuera porque en ese afuera hay sectores del peronismo con quien lidiar.

Por el lado del oficialismo, se logró retener la presidencia del Concejo, se le dio aire al ARI dándole la secretaría del cuerpo pero también saben que será muy estrecho el margen de negociación con el resto de los bloques.

Todos querrán marcar la agenda, palabra muy utilizada el viernes.

La mesa quedó servida en un Concejo Deliberante que ha venido acompañando la decadencia de la política nacional y se visualiza con una dispersión similar a la que tenía.

¿Alguien sacará provecho?

El futuro, por supuesto, es un albur, más cuando se está transitando el fin de un ciclo político.

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