La enorme caja oculta de ANSeS

Por: Alcadio Oña

Así sea hoy lo que menos retumbe, en la reestatización del sistema previsional hay también una conexión con las provincias, entre los impuestos que engrosan la caja de la ANSeS y los recursos que ellas pierden. En un momento en el que los fiscos del interior enfrentan agudos apremios financieros, allí hay otro debate probable en el Congreso.

El caso es que desde que el dúo Menem-Cavallo creó la jubilación privada, las provincias fueron cediendo recaudación propia -muchísima plata- para alimentar un sistema público que había sido desfondado. Ahora, el contraargumento sería que la Nación devuelva al menos parte de esos recursos, puesto que habría desaparecido una de las causas que justificaron las transferencias.

Si la ANSeS tiene acumulados ya más de 20.000 millones de pesos es, esencialmente, por los fondos que se les recortan al interior. Este es un dato que los funcionarios ocultan, cuando resaltan lo bien que se maneja la caja previsional en la era kirchnerista. Y cuando ponen por delante los 20.000 millones, para rebatir las dudas que ahora despierta el uso de los aportes que iban al sistema privado.

Para decirlo en términos más concretos, la ANSeS se queda hoy:

De arranque, con 120 millones del Impuesto a las Ganancias. Y luego, con el 20 por ciento de la recaudación total restante.

Con el 10,3% del IVA.

El 21% del impuesto a los combustibles líquidos; básicamente, naftas.

El 100% del gravamen al gasoil, diésel y gas natural comprimido.

También con el 100% del adicional sobre los cigarrillos, que fue llamado "de emergencia" porque iba a ser transitorio pero sigue y seguirá vigente.

Y el 70% del monotributo.

Semejante paquete es lo que, en jerga de la ANSeS, se llama "ingresos tributarios". El punto es que, según el Presupuesto de 2009, representan 27.000 millones de pesos, unos 8.000 millones de dólares, para el año próximo.

Aun así, no es todo. A la cuenta del organismo habría que sumarle largos $ 15.000 millones por el 15% de la coparticipación tributaria que también retiene. El resultado final supera los 40.000 millones de pesos.

En la definición fiscal, se trata de recursos "con afectación específica". Y de acuerdo con la Constitución Nacional, vigentes durante un tiempo determinado, por un período que obviamente nunca se precisó.

Está claro que, además de las provincias, a esa caja aporta la Nación por la parte de los impuestos que le toca. Y que la ANSeS financia déficits previsionales del interior. Pero con el avance de la recaudación impositiva de estos años, ya no hay ninguna relación entre lo que se les saca y se les da a los fiscos provinciales: claramente, los gobernadores pierden mucho dinero, con independencia de como lo gastarían.

Puesto de otra manera, esto significa que ni aproximadamente el sistema jubilatorio público se financia sólo con las contribuciones de trabajadores y empresarios. Y que sería deficitario, sino fuese por los impuestos y la coparticipación que lo abastecen; simplemente, porque de estas fuentes proviene cerca del 50% de sus ingresos.

Es posible que algunos legisladores del interior den pelea por esa plata, pero lo que puede darse por seguro es que el Gobierno se resistirá a perder un sólo peso. Si, justamente, el núcleo de la reestatización es poder disponer de los aportes y de los títulos públicos atesorados en las AFJP: los primeros para hacer caja fiscal y los bonos, porque así se alivian pagos de la deuda.

Ya hay una batalla lanzada por ponerle límites y controles al uso de los recursos que ahora irán a la ANSeS: un "corralito", por llamarlo de alguna manera. El Gobierno puede hacer alguna concesión, pero ninguna que hiciera el corazón de su proyecto.

Según las normas vigentes, hoy mismo la ANSeS puede destinar hasta el 65% de su caja a "operaciones de crédito público"; en comprar títulos de la deuda del Estado nacional, letras del Banco Central y financiar a las provincias, los municipios y las empresas estatales. Allí existe una concesión posible: bajar ese porcentaje discrecional y fuera de toda mesura.

También están en litigio ciertas políticas del organismo, como haberle prestado cerca de 1.000 millones de pesos AySA, la empresa estatal de aguas. Y además, las módicas tasas de interés que cobra al sector público. Finalmente, todo es dinero de los futuros jubilados.

De nuevo. Algunas cosas tal vez sean sacrificadas para sacar la ley, pero nada que deshaga el núcleo. Justamente, por necesidades asociadas al pago de la deuda, el Presupuesto de 2009 permite aplicar a ese fin el 30% de los depósitos públicos en el Banco Nación -incluidos los de la ANSeS- y un porcentaje de las reservas del Banco Central mayor al actual.

La reestatización previsional resulta, así, eslabón de una misma cadena. Igual que ciertas presiones del poder político sobre algunas cuentas privadas, para que traigan dólares colocados en bonos de EE.UU. y compren títulos públicos argentinos.

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