Enojo y reproches del gobernador al intendente

El diputado Germán Alfaro denunció un pacto entre alperovichistas y bussistas y enardeció al mandatario, que pidió explicaciones a Amaya. Colaboradores del titular del PE y del jefe municipal confirmaron que hubo un diálogo. Ahora buscan bajar decibeles a la disputa
Si la relación entre el gobernador y el intendente de la capital se sostenía a los tropezones; ayer, el diálogo entre José Alperovich y Domingo Amaya dio varios tumbos. En la Casa de Gobierno no dudaron en calificar como un derrape las declaraciones que el diputado nacional y ex funcionario municipal, Germán Alfaro, formuló a LA GACETA. Lo más grave, según advirtieron en el entorno del mandatario, es que el intendente deberá maniobrar con la destreza de un piloto de Fórmula Uno para subirse otra vez a la pista oficial.

"Es lógico que no se sientan representados (Gerónimo) Vargas Aignasse, (Claudio) Viña y Rolando Alfaro. Porque Amaya no representa a los que hacen de la política un negocio. Amaya es fiel a la doctrina peronista. Seguramente, Viña se sentirá representado por Alperovich, por eso es que está con Alfaro y con Vargas Aignasse. Para mí, Bussi y Viña son alperovichistas. El intendente está abierto para todos los ciudadanos de San Miguel de Tucumán. Y si ellos no se sienten representados será porque no lo votaron o porque cortaron el voto en 2007". Los dichos de Alfaro, estrecho colaborador del intendente, se dispersaron como esquirlas tras una explosión. De hecho, la diatriba del diputado en contra del alperovichismo fue el eje de comentarios en el Palacio Gubernamental durante la jornada.

La interna peronista en la capital se profundizó luego de que los ediles Noemí Correa y Luis Humberto Marcuzzi (responden a Rolando Alfaro), y Esteban Dumit (a Vargas Aignasse) avalaron el tratamiento de un pedido de interpelación contra el secretario de Gobierno, Walter Berarducci. Días después, fueron excluídos de la mesa de conducción del Concejo Deliberante y fueron víctimas, junto a los opositores Viña, José Costanzo y José Luis Avignone, de una quita en el número de adscripciones (colaboradores) por parte de Amaya. Casi de inmediato, Vargas Aignasse y Rolanfo Alfaro advirtieron que el intendente no los representa.

En boca de todos

El de ayer no fue un día sencillo para el gobernador. Apenas leyó en el diario el tono de las críticas del amayista Alfaro recibió llamadas y escuchó comentarios de numerosos dirigentes y funcionarios. La mayoría, según confesó una de las personas que más horas al día pasa junto a Alperovich, lo instó a tomar represalias con Amaya.

La charla entre ambos, finalmente, se dio al mediodía. Colaboradores del gobernador y del intendente confirmaron el diálogo telefónico, pero discreparon respecto del tenor de la conversación. Testigos alperovichistas sostienen que el titular del Ejecutivo provincial fue durísimo con el responsable del Ejecutivo municipal. Cuentan que Alperovich le reclamó explicaciones a Amaya por la conducta del diputado. Y que el jefe municipal se excusó, aduciendo que Alfaro es un legislador nacional que actúa por su cuenta. "Es diputado porque vos lo pusiste en la lista", es lo que, afirman, le retrucó el mandatario. "Definite, o estás con Alfaro o estás conmigo", es el dilema que, aseguran las mismas fuentes, le planteó el gobernador antes de colgar.

Los colaboradores del intendente ratificaron el diálogo y el planteo del gobernador, pero aseguraron que no se trató de una reprimenda, sino de un pedido de aclaración. Pese a que por la tarde el calor en el oficialismo amainó, los rumores ganaron en virulencia.

Varios alperovichistas coincidieron en priorizar una versión: aquella que desliza una sugerencia del sector más radicalizado al gobernador para que le pida al intendente una muestra de fidelidad. Y el nombre que mencionaron es el del secretario de Gobierno capitalino. Berarducci llegó al cargo de la mano del propio Germán Alfaro, por eso algunos alperovichistas verían con buenos ojos que el funcionario vuelva a su cargo de asesor en el Concejo. "Para muestra basta un botón", sintetizó un alperovichista enardecido.

Si bien la instrucción que dieron Alperovich y Amaya es la de minimizar las diferencias en público, el malestar entre colaboradores de uno y otro amenaza con provocar un choque frontal.

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