Enojo musulmán en la Cachemira india

La muerte de otro adolescente supuestamente baleado por policías indios –el segundo en cinco días– desató una nueva ola de protestas en Srinagar, capital de la conflictiva Cachemira india.
Aunque el inspector general de la Policía cachemir, Farooq Ahmed, achacó a un "ataque misterioso" la muerte del joven, los familiares culparon directamente a un grupo de uniformados que se encontraban en la zona donde el chico jugaba con su amigos.

Miles de personas se manifestaron en Srinagar durante el entierro de la víctima.

Fue una semana turbulenta en la parte india de Cachemira, agitada por disturbios desde la muerte de un escolar de 13 años, Whamiq Farooq, en medio de un enfrentamiento entre la Policía y manifestantes separatistas musulmanes, el pasado domingo.

Para calmar los ánimos, las autoridades suspendieron el lunes al policía responsable de esa muerte, pero desde entonces arreciaron los enfrentamientos a pedradas entre manifestantes y fuerzas del orden, lo que llevó a la instauración de un toque de queda en Srinagar. Además, las fuerzas de seguridad pusieron bajo arresto domiciliario a varios líderes separatistas, acusados de promover las protestas.

El toque de queda fue impuesto el jueves, después de una jornada de disturbios que se saldó con al menos 40 heridos, entre ellos 19 uniformados.

Cachemira, ubicada en el extremo noroeste de la India, es la única región del país con población mayoritariamente musulmana. El territorio está repartido entre la India y Pakistán y continúa siendo objeto de disputas entre ambos países desde la independencia del Imperio Británico y la partición del subcontinente, en el año 1947.

En los últimos dos años el gobierno indio retiró a 30 mil soldados de la parte de Cachemira que domina, en vista de la relativa mejora de la situación de seguridad, aunque todavía mantiene a cientos de miles de militares desplegados en la región.

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