Enojado, fue Kirchner quien decidió seguir con la suspensión

Fue Néstor Kirchner quien decidió prorrogar el domingo la suspensión de vuelos provenientes de México, indignado por las abiertas críticas del gobierno de Felipe Calderón a la decisión original, tomada el martes pasado. Se trató así de una suerte de castigo o revancha por enojo, según confiaron a Clarín altas fuentes del Gobierno.
En algunos despachos de la Casa Rosada, sin embargo, afirmaron que no hay enojo para con el gobierno mexicano. Y agregaron que la semana pasada, cuando se discutió la medida de interrumpir los vuelos, ya hubo una reunión en la que la presidenta Cristina Kirchner tenía la firme posición de que se suspendieran por una semana. Después estuvo la decisión de extender por 72 horas y monitorear la situación.

Cuando se conoció la decisión argentina, el pasado martes, comenzaron a sentirse las críticas mexicanas. La canciller, Patricia Espinosa, rechazó "profundamente" las medidas por considerarlas descriminatorias hacia los mexicanos en el exterior ante la epidemia y se declaró "sorprendida" por las actitudes de naciones "hermanas" como Argentina, Cuba y Perú, que adoptaron políticas similares.

Las fuentes consultadas por Clarín señalaron que esto generó una fuerte bronca de Kirchner contra Calderón y la decisión de las últimas horas.

Otras dos fuentes del Gobierno no hablaron de enojo, pero consignaron que fue Kirchner quien decidió desde el principio suspender los vuelos hacia y desde México. Y que en un primer momento hasta se evaluó el cierre de las fronteras de los vuelos que, a través de escalas en terceros países, trajeran pasajeros de México y otros sitios afectados.

El gran temor local -según explicaron- era que el nuevo virus de la influenza humana entrara y provocara más malestar social en tiempo de elecciones.

La decisión finalmente fue desestimada y sólo se decidió suspender los vuelos con México. La prórroga de la suspensión, el domingo, también siguió la misma línea de Kirchner al jefe de Gabinete, Sergio Massa; a la ministra de Salud, Graciela Ocaña; y al secretario de Transporte, Ricardo Jaime.

La ministra Ocaña argumentó entonces que necesitaban más tiempo para armar los hospitales de campañas y recibir a posibles enfermos que llegaran de los aviones. La decisión de suspender los vuelos tomada el martes 28, hasta las cero del lunes, se extendería por lo menos unas 72 horas más, explicaron desde el Gobierno. Y también dependería de las medidas que México tomara con respecto al manejo de su propia crisis.

Aunque en algún momento, en las horas previas, se evaluó levantar la suspensión, una noticia que llegó de Chile alarmó a los funcionarios argentinos. En un vuelo de LAN viajaba una mexicana rumbo a la Argentina que comenzó a tener 40 grados de fiebre en pleno vuelo. Los controles sanitarios de Chile la detuvieron. Pero al tener el virus tan cerca, el temor a que la enfermedad ingresara a la Argentina evaporó las dudas sobre mantener o no el cierre de vuelos desde Mexico. Lo que sí descartaron esta vez fue la idea de enviar otro charter para buscar a más argentinos.

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