Un enigmático líder religioso, el verdadero hombre fuerte iraní.

Un enigmático líder religioso, el verdadero hombre fuerte iraní.
El ayatollah Alí Jamenei es el sucesor de Jomeini, líder de la revolución islámica de 1979.
El guía supremo de la República Islámica de Irán, el ayatollah Alí Jamenei (69), para muchos, aun un enigmático personaje, ocupa su cargo desde 1989 y es el verdadero hombre fuerte del país. A diferencia del presidente Mahmud Ahmadinejad, que no duda en utilizar el atril de las Naciones Unidas para fustigar a Israel, este líder conservador viaja poco al extranjero y rechaza incluso los pedidos de entrevista de la prensa iraní.

Sin embargo, interviene generalmente en los momentos decisivos para fijar la línea del régimen, como lo hizo ayer. Padre de seis hijos, Jamenei nació el 17 de julio de 1939 en la ciudad santa shiíta de Machhad (noreste).

El guía supremo fue un militante importante en la lucha contra el régimen imperial. Fue encarcelado brevemente en varias ocasiones en los años 1960 y 1970, antes de exiliarse en la provincia de Sistán y Baluchistán, al sureste del país, por haber intentado crear una organización nacional del clero iraní.

Su fidelidad al ayatollah Ruhollah Jomeini, fundador de la República Islámica en 1979, fue recompensada con su nombramiento como viceministro de Defensa. El imán Jomeini lo designó como su representante en el Consejo Superior de Defensa y le confió la tarea de la prédica del viernes en Teherán. Destacado orador, Jamenei, además de ser un letrado culto, domina las sutilezas del persa y el arte de la elocuencia, lo que le permite seducir con su discurso.

En junio de 1981 escapó a un atentado de los Mujahidines del Pueblo, aunque perdió movimiento en su brazo derecho.Elegido presidente en 1981, para dos mandatos de cuatro años, reemplazó al ayatollah Jomeini al morir éste en junio de 1989. Así se impuso como el hombre más poderoso del país.

"El mundo islámico no necesita las recetas erróneas y a menudo falsas sobre los derechos humanos y el poder del pueblo", repite a menudo. Garante de la estabilidad del régimen, Jamenei ordenó una ofensiva judicial contra la prensa en 2000.

En política interior, Jamenei buscó conservar un equilibrio entre las corrientes reformistas y conservadoras, para impedir que tanto una como la otra se impusieran. En política exterior mantuvo una línea dura hacia Israel, como su protegido repite que el Estado hebreo está "condenado a desaparecer del mapa".

Frente a EE.UU. mantuvo sus ataques contra el "yugo estadounidense", pero mostró también pragmatismo cuando le convenía a los intereses de Irán. Por ejemplo apoyó la lucha estadounidense contra los talibán en Afganistán. Fue quien relanzó, bajo la presidencia de Akbar Rafsanjani, el programa nuclear, un proyecto anterior a la Revolución Islámica. Frente a las capitales occidentales, el guía supremo jura que Irán no renunciará "a su derecho sobre lo nuclear", un punto en el que coincide el líder opositor Hossein Musavi.

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