Enigma Reutemann: las hipótesis K sobre su rechazo al diálogo político

Interpretar las decisiones políticas de Carlos Reutemann, sobre todo para quienes lo miran desde la distancia, o directamente temen de su capacidad de acumulación política, no es tarea sencilla.
En la Casa Rosada circulan hipótesis variadas acerca del enigma Lole. Sus palabras han sido históricamente muy escuetas y —por qué no decirlo— más bien rudimentarias, mínimas, y no por eso genialmente sintéticas de cada etapa política que le tocó vivir. Sin embargo, cuando parecía que estaba en declinación, casi naturalmente, buscando un retiro silencioso, retornó a escena con el conflicto del campo, compitió "contra todo y contra todos" como dijo, y otra vez ganó.

Y volvió a ganar superando una adversidad adicional. Esta vez los aparatos estatales no estuvieron de su lado, ni el provincial ni el nacional. Aunque sí contó con la generosa cobertura del grupo mediático más importante del país, el grupo Clarín, desde donde durante el verano pasado anunció que si ganaba la elección —por entonces previstas para octubre— sería "candidato presidencial para 2011".

Y Reutemann ganó, y se golpeó el pecho, efusivo, en la noche del triunfo, pero desde el instante mismo del triunfo comenzó a sustraerse del escenario político y a relativizar sus aspiraciones para 2011. Otra vez la economía de gestos y de palabras.

Por eso su actitud de rechazar la invitación al diálogo político que le cursó el ministro del Interior, Florencio Randazzo, estaba entre las posibles respuestas. Desde ya, fue una respuesta que el gobierno nacional no celebró.

Luego del incidente en la Casa Gris de Santa Fe —no concurrió al diálogo porque un grupo pequeño de manifestantes lo esperaba con actitud negativa hacia él— "decidió cortar por lo sano y negarse a cualquier diálogo político. Lole se preguntó ¿qué tengo para ganar si me siento con Randazzo, Chiche Duhalde y Rodríguez Saá y otros dirigentes?, nada, se contestó, entonces no fue. Así de sencillo", razonó alguien que no es justamente un improvisado para cotejar conductas políticas del insondable de Llambi Campbell.

Otra hipótesis que se hace un lugar en el kirchnerismo para entender el "no" de Lole sugiere que lo de "Reutemann 2011" siempre fue una ficción política que el protagonista usó, a sabiendas de que nunca lo haría, deliberadamente, para situarse en la candidatura para renovar la senaduría.

"Seguir en el Senado, a resguardo de cualquier inconveniente judicial —por las causas de 2001 y de las inundaciones—, cosechar los votos del "campo" y hacerle morder a Hermes Binner el polvo de la derrota, casi en venganza por la evocación del socialista justamente a los episodios de 2001 y 2003", imagina otro dirigente que también podría sacar el carné de reutemólogo.

En esa hipótesis, si Lole bajara el perfil, tendiendo a cero, para 2011, ¿para qué tener una foto en la Casa Rosada?

Finalmente, el análisis más "clásico" en la Casa Rosada sobre del enigma Reutemann lo ubica como el único y verdadero adversario a vencer en 2011. "Es él, y nadie más, del resto nadie llega sin un acuerdo con este espacio", aseguran. Y en ese sentido, continúan viendo al ex gobernador santafesino como candidato firme.

¿Por qué no va al diálogo?, "porque se equivoca, se planta en un lugar que desdeña lo central en la política, y en ese sentido pierde preponderancia", analizan.

Para sostener un posicionamiento nacional, penetrar en el Gran Buenos Aires, Reutemann necesitará trabajar esa trama, poner el cuerpo, tirar las redes, tejer, construir...

"El país entero no es lo mismo que Santa Fe. Ahí no hace nada, pone a sus secretarios de candidatos, no hace campaña, y gana igual. Una presidencial es otra cosa", imaginan.

El enigma Lole seguirá abierto, y tal vez sea 2010 el año de las decisiones definitivas, de cara a 2011.

Y como suele decir el mismo Reutemann, "usted nunca sabe, lo que hoy es una cosa, mañana puede ser otra; nunca se sabe".

Comentá la nota