Un enigma para el FBI

Por: Ricardo Roa

El crimen de Nora Dalmasso sigue siendo un enigma para la Justicia. Generó todo tipo de hipótesis, ninguna probada. Y sin pistas, el fiscal ha vuelto a recurrir al FBI. Ya no para descifrar el ADN de los implicados sino para que lo ayude a definir el perfil del asesino

A casi dos años y medio, nada se sabe salvo que fue estrangulada. Y que poco antes había tenido relaciones o fue violada. Hay dos imputados: un pintor y su propio hijo. Y una explicación distinta, muy distinta, para justificar cada acusación.

Vecinos de un barrio exclusivo de Río Cuarto, los Dalmasso eran un modelo de pareja que vive en la simulación. La noche en que fue asesinada, Nora escribió mensajes eróticos a un amante que los recibía frente a su marido, de viaje en Punta del Este. Alguna razón tenía para actuar de ese modo. La historia despierta el morbo de todos. Toca realidad y fantasías de todos.

Un laboratorio local recibió el semen encontrado en su cuerpo. Y allí empezó la falta de resultados y la polémica. La Justicia pidió ayuda al FBI y le envió unas cuarenta muestras. Las pruebas volvieron pero los abogados de las partes no se pusieron de acuerdo con la traducción judicial del informe técnico. Hicieron sus propias lecturas y las consiguientes operaciones de prensa sobre los supuestos involucrados. Al fin, oficialmente sólo se admitió que había tres ADN completos. Y casi oficialmente, que uno pertenecía a Macarrón, el marido de la víctima.

Se pudieron haber contrastado acá con el ADN de las 18 personas identificadas en la escena del crimen. Y quizá el enigma estaría resuelto. El fiscal prefirió hacerlo otra vez en Estados Unidos. El trámite está pendiente. Ahora va por más. Ni bien ni mal. Pero si hay algo que desnuda la auditoría externa del FBI es nuestra propia impotencia.

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