No engrana.

Boca se quedó sin verano, fútbol y resultados. Ahora perdió ante un combativo Lanús y no logra arrancar.
Acá no hay verano, está claro... No, por lo menos, para este Boca que había sido la sensación en un enero que ya parece de otra estación. Ayer, encima, en Lanús hubo lluvia, fresco, cancha pesada, barro, pierna fuerte, fricción y un rival incómodo, incomodísimo, que no sólo lo puso en clima difícil con el gol tempranero de Salvio. Este equipo de Zubeldía juega bien y es capaz de mezclar los dulces: jugar bien y lindo. Pero esta vez no le quedó nada grande el traje de combate. Metió Lanús, peleó, se defendió, la aguantó y dejó al campeón recalculando, sin sol y con poca playa de margen, en un torneo que ya lo tiene con dos derrotas. Y seguidas.

¿Qué le pasa al campeón que no engrana? A no confundir: no es este Boca un equipo sin actitud, desganado, relajado por el título. De hecho, si algo ayer lo puso a tiro del empate aun en momentos de poca lucidez, fue su amor propio, su entrega, su empuje. Pero sí es un equipo al que le falta volumen de juego. Ayer no tuvo a Riquelme, pero tampoco a Gracián, su reemplazante. Desconectado el Tano, no fue receptor ni conductor. Palacio y Noir, los ligeritos que eligió Ischia, tuvieron la cancha al revés: debían jugar de espaldas más que de frente y así los comió la marca. Para colmo, desacostumbrado a jugar sin nueve, Boca se quedó sin peso en el área. Conclusión: rápido para tocar como para salir de contra, su rival sintió, pudo y quizás debió aumentar la diferencia.

Pero como dijo Madelón, Lanús te mata o lo matás. No mató el local y Boca se vio vivo y con balas en el cargador: Gaitán entró mejor que Gracián, Palermo es Palermo (el sábado será titular ante Huracán), Vargas aportó claridad y llegada, Battaglia marcó territorio y el Pelado cambió de plan: de los dos ligeritos por afuera, a los dos goleadores por adentro con Viatri y Martín. Con un atenuante: como Rodrigo pidió el cambio, Ischia tuvo que mantener a los cinco defensores. Así, con Ibarra de un lado y Krupo del otro, apostó a llenar de cocazos a su rival. Y el Tucu llegó de wing no sólo para el centro sino también para el remate franco al arco. Pero falló en la resolución de la jugada y, por consecuencia directa, el plan B tampoco dio resultado.

Con pibes de primera vez como titular (Menéndez), sin su formación entera, sin su goleador de gatillo fácil (Sand), Lanús la bancó con Bossio de figura y engrana otra vez. Boca, no. Está claro...

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