Engañan a vecinos con terrenos semi industriales

Una inmobiliaria vendió terrenos de una zona semi-industrial de Santa Rosa afirmando que pertenecían a un área residencial. Ni la cámara que nuclea a las inmobiliarias ni el municipio lo impidieron.
Los compradores se llevaron una desagradable sorpresa cuando, años después de realizada la operación, se enteraron que esas propiedades se encontraban en una zona designada únicamente para el apoyo a la industria y en la que no pueden erigir sus viviendas. En el boleto de compraventa que les emitió la inmobiliaria no figuraba que la zona era semi industrial.

¿Residencial?.

Los terrenos se encuentran en un gran lote ubicado sobre la calle Sansinanea entre Río Quinto y Luther King, que, según el código urbanístico de Santa Rosa, pertenece a la zona I1A. En el lugar se pueden ver antenas parabólicas, barracas de cueros, depósitos de ladrillos y chatarra, y decenas de pequeñas industrias, pero ninguna vivienda.

Las calles de tierra presentan la decoloración del salitre que se utiliza para el lavado de los cueros, producto que crea un olor fuerte y pestilente que se siente en todo el barrio, y a veces en los adyacentes. En algunas esquinas se amontonan chapas oxidadas, productos tóxicos, ladrillos y cueros rotos. Según la inmobiliaria se trata de una “zona residencial”.

“Todos los servicios”.

El primero de los problemas que tuvieron los compradores fue con los servicios. “Desde la inmobiliaria nos dijeron que en los terrenos estaban instalados todos los servicios pero, una vez que los compramos, nos dimos cuenta de que no había ninguno” indicó una de las propietarias. “Por lo tanto cada uno tiene que pagar la instalación”, dijo con resignación.

Luego algunos quisieron empezar a construir, pero se llevaron otra gran sorpresa: el municipio no autorizaba los planos porque “en cada parcela puede construirse una sola casa que debe estar destinada únicamente a la actividad industrial”, como informaron desde Obras Públicas de la comuna a este diario. Sin embargo, varios propietarios comenzaron obstinadamente a edificar sin los planos autorizados, pero casi todos terminaron abandonando por el momento sus proyectos.

Ahora sólo se ven edificaciones sin terminar, escombros, algunos cimientos y excavaciones profundas que representan un gran peligro, especialmente para los niños y animales que transitan por allí.

Residencial.

Un cronista de LA ARENA se comunicó telefónicamente con la inmobiliaria y preguntó sobre la cuestionada venta de terrenos. A pesar de que los compradores han ido a plantear sus quejas en reiteradas ocasiones a su sede, ubicada en la calle Lisandro de la Torre, desde la empresa siguen afirmando que “es una zona residencial”.

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