Enfoque

Todo comienzo es incierto, el del año escolar también lo es particularmente. Se mezclan las preocupaciones familiares, económicas, gremiales, y el no saber qué va a pasar es una sensación incomprendida que lo tiñe todo.

Sin embargo hay algunas certezas en las que podemos sostenernos padres, alumnos maestros y directivos. La más importante es la que se basa en la trascendencia de lo que vamos a iniciar: El camino hacia el aprender. Nadie tiene oportunidad de prohibirnos esto y no dependerá exclusivamente de los días de clase dictados, sino de los deseos de aprender que seamos capaces de desarrollar en cada uno de nosotros.

Estamos todos incluidos los padres tendremos que aprender a acompañar y a desear que a nuestros hijos les vaya bien;tendremos que darle un lugar importante al hecho de que estudiar nos mejorará como individuos y como ciudadanos. Aprender no sólo lo de la escuela sino que como responsables de la familia tendremos que ir valorando cada aprendizaje: el del trabajo, de la matemática, de la lengua y de las ciencias, a divertirnos, a hacer deportes, a disfrutar y aprender música. ­Cuánto acompañamiento que tendremos que desplegar!!!

Como maestros, habremos de volar sobre la adversidad que se nos presente y será apropiado vivir intensamente cada momento que tengamos para enseñar, desarrollando la vivencia de que de ello depende la posibilidad cierta de que nuestros alumnos y nosotros construyamos la satisfacción de la tarea realizada.

Y los alumnos... podrán valorar la oportunidad de ponerse en contacto con los saberes que les permitirán comprender la vida que nos rodea como dueños del espacio y del tiempo que nos toca vivir.

Una reflexión para los padres: se destaca el hecho de acompañar a sus hijos en los momentos escolares, no importa si comprenden o no todo lo que ellos están aprendiendo. Sólo háganles saber que les importa que a ellos les vaya bien. Arreglen un lugar para que hagan los deberes; stablezcan horarios para que hagan las tareas; pegunten qué aprendieron ese día; qu sus hijos, pequeños y grandes cuenten lo nuevo que hayan descubierto. Así estarán colaborando para que recuerden lo que les enseñaron cuando vengan las evaluaciones, y, lo más importante, cuando sea necesario recurrir a dichos saberes en sus propias vidas. Vayan de vez en cuando a la escuela, no para vigilar sino para ser el apoyo de sus hijos y colaboradores de la tarea de los docentes.

¿Y cuando por circunstancias diversas no hay clases? Aprovechemos para compartir con ellos: tiempo, libros, cuentos, veamos televisión con ellos, hablemos de la necesidad de seguir aprendiendo aún cuando los hechos sean adversos. Enseñémosles a buscar respuestas, a generar preguntas a querer aprender.

El ir a la escuela es una tarea de equipo, el maestro en el aula con los alumnos y en la casa los padres como sostén. Nadie puede solo. Pero todos podremos avanzar hacia un tiempo mejor. Juntos podemos prevenir las dificultades de aprender que pudieran aparecer. No tenemos nada diferente a los que progresan, si creemos que podemos avanzar lo haremos aún cuando tengamos algunos reveses.

Colaborar para que todos aprendan puede ser un desafío para este año.

Animo a padres, docentes y alumnos pequeños y grandes de la escuela jujeña.

*Profesora y Licenciada en Ciencias de la Educación. Especialista en Docencia Superior. Diplomada en Ciencias Sociales. Docente de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Cátedra de Dificultades de Aprendizaje, Universidad Nacional de Jujuy. Formadora de Formadores en el Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº 5 “José Eugenio Tello”. Desempeño docente en todos los niveles del Sistema Educativo. Autora de numerosos trabajos sobre educación y del libro “Cerrando la brecha. Buscando relaciones de complementariedad entre la pedagogía y otras disciplinas.

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