Enfermeros del Perrando denuncian amenazas con atentados de Niz y la UPCP

Carlos Daglio y Hugo Bovero, jefe y sub jefe del Servicio de Enfermería del Hospital Perrando ratificaron ayer públicamente en NORTE las denuncias por cohesión amenazas e intimidaciones que adelantaron en la policía y ante el director del nosocomio provincial José Luis Meiriño y que atribuyen al secretario general de la UPCP José Niz.
"Se olvidó del lugar de donde proviene; pero lo único que pedimos es que nos deje de molestar. Que paren todo lo que quieran, pero que nos dejen trabajar en paz", plantearon para dar cuenta de una larga serie de amenazas y agresiones que comenzaron con la decisión del Servicio de mantener guardias mínimas en las últimas jornadas de paro decretadas por el gremio de la administración pública.

Las agresiones verbales y las amenazas se convirtieron en un atentado el jueves, cuando sabotearon la rueda trascera de la moto scooter de Bovero mientras estuvo estacionada bajo el ascensor de la Pastilla 6, de modo de provocar un accidente. Relataron que al día siguiente, un grupo de acólitos del secretario general increpó a una enfermera y esperó su salida luego de marcar tarjeta, para agredirla físicamente con golpes e insultos por su falta de adhesión al paro.

"Mantenemos una objeción gremial y política con la conducción de UPCP que hoy es la patronal. Bogado (Beatriz, ex secretaria general hoy ministra de Desarrollo Social) sólo quería un cargo y también es lo único que quiere su esposo Niz. Se puso en la vereda de enfrente mientras que llegó al gremio por enfermero" plantearon.

El servicio de Enfermería del Perrando involucra a unas 678 personas entre auxiliares, mucamos y enfermeros, que representan el 60 % del personal del Hospital dedicado a la atención de la Salud Pública. La creciente profesionalización de los enfermeros, asegura el funcionamiento de servicios críticos como Terapia Intensiva y Neonatología donde, relataron, hay hoy unos 24 bebés conectados a respiración asistida.

"No se pueden dejar de asegurar guardias mínimas por razones de responsabilidad profesional y humanitarias. "Nos reunimos con Niz pero insistieron en que el paro debía ser total y luego comenzaron las amenazas y las agresiones", planteó Daglio. En solidaridad con los agredidos y en rechazo a la situación, los enfermeros del servicio firmaron una nota de repudio que también fue presentada al Director del Hospital.

"No estamos dispuestos a soportar ningún tipo de presiones o aprietes de algún sector que caprichosamente desea torcer él, decisiones del conjunto de los trabajadores de este Hospital" sostiene la denuncia que presentaron con la firma de unos 76 enfermeros.

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