Las enfermedades de la crisis de 2001 están de regreso

Advertencia de médicos y psicólogos. Según datos de expertos en distintas disciplinas están en aumento el estrés psicosocial, las gastritis, y el insomnio, entre otras . Las causas: incertidumbre, escepticismo y "miedo a ser la próxima víctima".
En el hospital de Clínicas, el médico Roberto Fayanás dice que no para de atender pacientes que creen que van a tener un infarto porque llegan ahogados, con el cuello duro y la sensación de que el corazón les va a explotar. Pero luego de estudios, los diagnostican con estrés psicosocial. Lo mismo ocurre en el Hospital Udaondo: la jefa del departamento de Diagnóstico y tratamientos, Alcira Fiorini, cuenta que la gastritis es la consulta más común, pero que también es producto de nervios y ansiedad. Estas escenas se repiten en diferentes hospitales de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, consultados por Clarín. Según los médicos, las enfermedades presentes en la crisis de 2001 están de regreso.

"Notamos un aumento de tasas de consultas por estrés psicosocial, que desencadena síntomas físicos, emocionales y mentales, tanto a nivel hospitalario como en consultorios. Cuando le preguntamos al paciente '¿Cuándo empezó esto?', mucha gente nos dice que a partir de 2001, aunque en ese momento no necesariamente se trató. Otros los repiten y hasta empeoran", afirmó Daniel López Rosetti, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Estrés.

El psiquiatra Roberto Sivak, director del Instituto de psicotrauma de Buenos Aires y coordinador de la sección intervención en desastres del Hospital Teodoro Alvarez, detalló que el aumento de consultas se da por tres situaciones clave: "Temor, en la perspectiva, de perder el empleo o dinero, como ocurrió en 2001. Las vivencias de inseguridad cotidiana y el aumento de la susceptibilidad: muchos tienen pánico de salir a la calle porque les da miedo que les pase algo". Un temor que también impuso la Gripe A. Según Fayanás, "los cuadros con los que llegan al hospital son equivalentes a los de 2001-2002 porque la gente tiene la sensación de que el país es una hecatombe". Sivak remarcó que las causas son el "desasosiego, escepticismo e incertidumbre generados por la inseguridad, intolerancia y estrés que está viviendo el país".

El estrés es generado por cualquier amenaza que va en contra de la seguridad individual o de un ser querido. Carlos Sica, coordinador de Emergencias psicosociales, explicó que "una persona necesita dos estructuras: la psicológica individual y la social. Si la seguridad pública va en contra nuestro, nos vemos amenazados". Lo ejemplificó: "Cuando vimos que las instituciones tambaleaban en 2001, la gente sintió desesperanza, faltas de proyecto, irritabilidad", dijo.Gabriel Kessler, investigador del Conicet, agrega otro factor: el temor que influye en la seguridad de una persona como una especie de "presión ecológica". El estrés psicosocial tiene síntomas claros. Los más frecuentes son las contracturas en el cuello, los hombros y la zona lumbar; insomnio, gastritis y dolores de cabeza, entre otros. También hay signos emocionales y mentales (Ver infografía).

Mirta Averbuch, jefa de la unidad de Medicina del Sueño del Instituto de Neurociencias Fundación Favaloro, contó: "Nuestros centros están desbordados de casos que comenzaron con problemas para conciliar o mantener el sueño, y de insomnios. Los pacientes comentan una sensación de incertidumbre, agobio, nervios, miedo a salir a la calle y tensión".

Christian Sánchez Saizar, médico dermatólogo de la Sociedad Argentina de Dermatología, relató lo mismo: "Vemos un grupo de afecciones dermatológicas, mediadas mayormente por mecanismos inmunológicos y alterados por situaciones de estrés. También enfermedades psicodermatológicas que empeoran en situaciones de estrés emocional: pacientes que lastiman su piel de tanto rascarse, se arrancan el pelo o se comen las uñas de modo patológico".

Para Roberto Re, psiquiatra y director de la ONG Red Sanar, las consultas por trastornos mentales asociados a la inseguridad en Capital aumentaron un 30%, y en el Gran Buenos Aires un 35%.

Los expertos dicen que no se puede abordar el estrés de manera social, si no individual. Aconsejan: tomar conciencia pública, tener una educación inclusiva, alejarse de aquella circunstancia que genera estrés y apoyarse en familiares y/o amigos, ser positivo y aprender técnicas de relajación

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