Enésimo cambio en el Gabinete de Giacomino

Este relevo es parte de modificaciones de mayores alcances que se concretarán antes de que termine el año y que incluye una secretaría definida como "estratégica". También renunció el subsecretario Sergio Nirich. Horacio Viqueira se iría de Desarrollo Social.
El Gabinete de Daniel Giacomino es un gerundio: va rehaciéndose en forma constante, la mayoría de las veces con modificaciones que deben impactarse en la Ordenanza Orgánica de las Secretarías, por lo que en el Concejo Deliberante ya es casi rutinaria la sanción de nuevos organigramas del Departamento Ejecutivo Municipal.

Ayer se concretó el alejamiento de Simón Dasenchich de Obras y Servicios Públicos, que había desembarcado hace apenas cuatro meses en el Gabinete municipal apadrinado, presuntamente, por el kirchnerismo, y con la misión de ejecutar desde Córdoba el megaplan obras públicas de 700 millones de pesos financiado por el gobierno nacional. Fue, al menos así se lo entendió en su momento, un gerente que enviaba el kirchnerismo para ejecutar proyectos pergeñados y financiados desde Buenos Aires.

Lo cierto es que, con la crisis fiscal existente, el comentado plan no luce hoy precisamente como mega, y tampoco Dasenchich como un "embajador" de Buenos Aires con buena llegada ante los círculos de decisión del gobierno nacional.

Dasenchich es un conocido cuadro técnico del peronismo cordobés, de quien se recuerda principalmente su paso por la presidencia del Directorio de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (Epec), durante el gobierno de José Manuel de la Sota.

Junto con Dasenchich también pasó Sergio Nirich a cuarteles de invierno, en este caso explicable totalmente en el alejamiento del primero. También Nirich integró los equipos de De la Sota como titular de la ex Agencia Córdoba Ambiente (rango de Secretaría).

Hay tres alternativas para entender lo que no fue: a) Dasen-

chich nunca fue el presunto "embajador" que algunos señalaban; b) La crisis fiscal en la Nación es más importante de lo que se percibe desde Córdoba, en especial desde el Palacio 6 de Julio; c) El kirchnerismo ha cambiado ligeramente su apuesta en Córdoba sobre el gobierno de la ciudad.

Nos inclinamos por un mix entre las dos primeras opciones, convenientemente maceradas por cierta desdramatización que tiene el gobierno de la ciudad a la hora de tomar medidas importantes, que necesariamente deben ser graves por el estrecho desfiladero que deberá recorrer Giacomino para llegar hasta el 10 de diciembre de 2011.

Con la partida Dasenchich, ya son dos las bajas en el Gabinete, si se tiene en cuenta que el alejamiento de Alvaro Ruiz Moreno de Educación nunca fue cubierto.

A estos cambios se le podrían sumar otros dos: el primero es en una cartera de vital importancia, según se ha dicho sin dar mayores precisiones; el otro es el que ocupa Horacio Viqueira (Desarrollo Social), que aterrizó en el Gabinete de Giacomino con un título ligeramente distinto al de Dasenchich: kirchnerista transversal.

En materia de relevos, lo único que se sabe hasta acá es que Daniel Rey, hoy secretario de Desarrollo Urbano, reemplazará a Dasenchich, reteniendo su actual cartera hasta la modificación de la Orgánica de las Secretarías. Su segundo será Daniel Herrera, un funcionario que, al igual que Rey, ha acompañado al intendente desde principios de la gestión.

Hay otra certidumbre: la segura incorporación de Marcelo Cáceres al equipo. El esposo de la concejala juecista Sandra Trigo de hecho ya asumió responsabilidades de gobierno, al punto de que en la última incursión de Giacomino a Buenos Aires para pedir una ayuda económica extraordinaria (20 millones de pesos), éste lo acompañó e, incluso, estuvo en los preparativos del viaje con reuniones mantenidas con dirigentes muy cercanos a Néstor Kirchner y a la presidenta Cristina Fernández.

Cáceres ya integró el equipo de Giacomino cuando presidió la

Tamse. Fue una designación alternativa porque la intención del intendente era colocarlo como secretario de Gobierno, pero el veto de Luis Juez para ese cargo fue, entonces, inapelable.

Cáceres fue el primero en enterarse del veto pero lo asumió. No digamos estoicamente, sino leyendo con mucho realismo el poder virtual que Juez supo mantener antes desde el derrumbe electoral del 28 de junio, del que no salió como "gobernador electo en 2011 con plazo diferido de asunción". Luego, todos, incluido Cáceres, no ven tan claras las chances del ideólogo del "fin del choreo".

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