El enésimo amague para un diálogo necesario

Por Fernando Gonzalez

¿Era tan difícil? Sólo había que hacer lo que hizo el flamante ministro de Agricultura, Julián Domínguez, cuando se acercó a Eduardo Buzzi, el titular de la Federación Agraria, y lo invitó a reunirse el próximo lunes. El diálogo es eso justamente. Acercarse, romper las barreras y hablar de los temas que puedan ayudar a reforzar las posibilidades de la principal actividad productiva del país: la que se origina en el campo.

La saga interminable de los conflictos generados por este Gobierno tiene en la dirigencia agropecuaria a uno de sus protagonistas. Piquetes de la abundancia; referencias irónicas a las cuatro por cuatro para no hablar de las acusaciones de golpismo que encabezan cada declaración kirchnerista contra un sector productivo que había votado mayoritariamente a Cristina Kirchner en 2007.

Pero ayer, la Presidenta cruzó un saludó con Hugo Biolcati, el dirigente de la Sociedad Rural al que acusó hasta hace poco de "destituyente". Lo cortés no quita lo valiente en el enésimo amague de un diálogo congelado. Los peores momentos de la historia argentina surgieron siempre de los desencuentros. Y aunque los antecedentes de los Kirchner nos obliguen a ser escépticos, la castigada sociedad argentina espera todavía algun gesto de racionalidad.

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