Enero fue un mes pésimo

Por: Félix Juan Borgonovo

EX SECRETARIO LEGAL Y TECNICO DE LA PRESIDENCIA DE LA NACION

Las instituciones de la República han sido degradadas en los últimos años, pero enero fue una muestra aterradora de lo que puede suceder hasta el 2011. Las denuncias públicas de conspiraciones sin correlato judicial, las presentaciones genéricas contra la Policía de la Provincia de Buenos Aires, los ataques del Poder Ejecutivo a probos miembros del Poder Judicial, la defensa cerril y sin argumentos de los jefes del oficialismo en el Congreso, el ataque público a políticos opositores distraen del resultado de seis años de gobierno kirchnerista: el brutal incremento de la pobreza y de la desigualdad social.

Por si era poco, la cancelación del viaje de la Presidenta a China es una histórica vergüenza. Y tendrá consecuencias para la Argentina en un país que se caracteriza por su larga memoria.

Para no seguir desaprovechando oportunidades, es urgente la movilización de todos los recursos del Estado y de la sociedad para que ningún habitante pase hambre, para el cumplimiento de obras públicas comprometidas, para detener el avance de la inflación y los déficit provinciales, para impedir los excesos de la TV oficial, para revertir la decadencia de la educación pública, para consensuar un régimen penal juvenil con establecimientos especiales para su formación.

La disgregada oposición debe recordar que falta mucho para el 2011. Asusta ese tiempo. Pero hay que invertirlo dedicándonos a fijar prioridades en políticas de Estado, ya que será difícil volver a una economía real y a la cultura del trabajo. Se debe llegar al nuevo gobierno con un programa consensuado y una amplia carpeta con proyectos de leyes fundacionales.

Los llamados peronistas que están en este gobierno o fuera de él pero apoyándolo deben fortificar a la Presidenta para que aproveche este período que le espera para concretar sus aspiraciones y deseos de militante y para realizar las obras anunciadas y no concretadas, cambiar todo su Gabinete e integrar uno nuevo con hombres y mujeres de probada idoneidad, de principios democráticos, con respeto a las instituciones y a la República.

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