Un enero sin estrés para Albistur

El ex funcionario pasa en Cariló unas vacaciones a tiempo completo
CARILO.- Enrique "Pepe" Albistur se acomodó en la terraza del balneario Cozumel y miró despreocupado el mar, a salvo de la brisa molesta que llegaba desde la playa. Se abrazó a su joven novia y pidió el menú, listo para comer con algunos de sus hijos, aunque en Cariló ya empezaba a atardecer. Para ella pidió una ensalada y una gaseosa light. Para él eligió el plato más exclusivo del restaurante: salmón rosado con budín de brócoli.

En sus primeras vacaciones fuera del Gobierno, el hombre que supo ser el secretario de Medios más poderoso del kirchnerismo conserva sus gustos refinados. A un mes de su renuncia, en medio de acusaciones de corrupción, Albistur ahora descansa bronceado y desinhibido en Cariló.

No siempre pasea por Cozumel. Cuando hace calor, prefiere bajar a la playa en un balneario vecino, Hemingway. El mismo lugar donde transmite en verano la FM 103.9, una de las radios que está a su nombre y que fue investigada por haber recibido supuestos beneficios en publicidad oficial cuando todavía era secretario de Medios.

Albistur suele tomar sol acompañado de su mujer, Victoria Tolosa Paz, 25 años menor que él. Son novios desde hace tres años. Ella también sabe de política. Hija de una tradicional familia de La Plata, trabajó para el municipio en los 90 y fue secretaria privada de una amiga íntima de Hilda Duhalde, Nélida Doga, en sus épocas de ministra de Desarrollo Social, en 2002.

A diferencia de veranos anteriores, en los que Verónica y "Pepe" hacían escapadas de fin de semana, ahora repiten su rutina veraniega sin interrupciones desde fin de año. Albistur ya no tiene que reportarse cada día a la Casa Rosada.

Por la mañana, corre entre los árboles, mientras su mujer descansa en la casa donde viven, en la calle Horneros. Después, van juntos a la playa. Los veraneantes suelen encontrarlos en Cozumel o en un restaurante de primer nivel en el centro.

Albistur esquiva a la prensa con dedicación obsesiva. Prefiere no hablar de las causas pendientes ni de su salida del Gobierno, hace un mes. La primera semana de diciembre, presentó su renuncia después de un 2009 hostil. Tras la derrota, el matrimonio Kirchner le quitó -después de siete años- el dominio de la publicidad oficial y le recortó poder: designó como su par al vocero de Néstor Kirchner, Alfredo Scoccimarro. Justo cuando empezaron a acumularse planteos judiciales en su contra. Tiene tres causas abiertas, por enriquecimiento ilícito, por manejos arbitrarios de la pauta y por conflicto de intereses.

Pero él no quiere hablar en público de esos temas. Así ocurrió mientras salía de comer en Cozumel: vio en el estacionamiento al fotógrafo de LA NACION, apuró el paso, le ordenó a su familia subir a su camioneta Volvo y aceleró hasta perderse en el bosque.

En la misma mesa en la que Albistur acababa de pagar, se sentaron a charlar animadamente Francisco De Narváez y el ex jefe de gobierno Jorge Telerman. "Esto es una cumbre de cozumeleños", se rió Telerman, para explicar el encuentro, mientras De Narváez, con la cara llena de cremas, tomaba una gaseosa. Ambos sonrieron cuando se enteraron que entre los "cozumeleños" estaba Albistur. Telerman miró a ambos lados, como si lo buscara, y simuló enojarse: "Epa, de haber sabido que estaba acá, no venía ni loco".

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