Enérgico reclamo de ayuda multilateral

La Presidenta pidió mayor asistencia a los países emergentes para evitar la recesión y la caída del empleo; también habló de las AFJP. Por: Martín Rodríguez Yebra
WASHINGTON.- Como suele hacer, la presidenta Cristina Kirchner encontró ayer un buen ejemplo doméstico para explicar los males del mundo. En su discurso ante los líderes de las principales potencias económicas sostuvo que la privatización de las jubilaciones, en los años 90, simboliza "los experimentos financieros" que llevaron a la crisis global y que deben evitarse en el futuro.

La Presidenta prenunció "el fin de un modelo económico y político" y reclamó que la reforma del sistema financiero internacional debe derivar en una mayor asistencia a los países emergentes para "evitar la recesión y preservar el empleo".

El debate de los presidentes del G-20, reunidos de urgencia por la debacle económica, fue cerrado a la prensa y los dichos de Cristina Kirchner fueron difundidos por la delegación argentina. Los funcionarios que vinieron con ella transmitieron un moderado optimismo por el resultado de la cumbre. El documento final habla de la necesidad de más ayuda crediticia rápida del FMI para los países en desarrollo y fija plazos cercanos para decidir nuevas regulaciones de los mercados (ver pág. 2)

De todos modos, la Presidenta se encargó de destacar su escepticismo cuando le tocó hablar: dijo que compartía la idea de su colega francés, Nicolas Sarkozy, de firmar un documento más breve y con medidas más concretas. Se alineó así con la postura europea, a la que también adhirió Brasil, que intentó forzar un mayor compromiso de Estados Unidos con los controles al mercado.

Aunque la crisis ya golpea con fuerza a la Argentina, la Presidenta volvió a elegir el tono didáctico que había utilizado para hablar de la crisis mundial cuando estuvo en las Naciones Unidas, en septiembre. "Desde hace un tiempo, el crecimiento mundial está sostenido por los mercados emergentes y, a su vez, ahora la crisis se disparó desde la misma centralidad del mercado, desde aquí, Estados Unidos", dijo.

Y, con términos drásticos, respondió a los analistas que habían criticado las políticas kirchneristas: "Respecto de las calificadoras de riesgo, a las que deberíamos llamar descalificadoras, nunca ayudan a prevenir los problemas y representan otros intereses que los que dicen representar. No hace mucho, analistas del banco Lehman Brothers anunciaron la caída de la Argentina. Poco después nos dimos cuenta de que lo que estaban ocultando era la proximidad de su propia quiebra".

El G-20 es un grupo informal, creado en 1999 como ámbito de discusión del sistema económico global y lo integran los siete países más industrializados, más las principales naciones emergentes. El debate de ayer empezó por la mañana con una recepción del anfitrión George W. Bush (la Presidenta se destacó por llegar tarde a la foto oficial) y siguió hasta el mediodía en uno de los edificios del complejo de museos de la ciudad, convertido en una fortaleza.

AFJP

Todos los presidentes dieron su receta, pero Cristina Kirchner fue una de las más "autorreferenciales", contó una fuente de otra delegación latinoamericana. Sobre todo, cuando defendió su proyecto para eliminar las AFJP.

"La privatización de la jubilación que ocurrió en mi país en 1994 es responsable del 42% de la deuda externa y de buena parte del posterior default. Hoy el Estado debe auxiliar el pago del 77 % de las jubilaciones privadas y debe aportar 4000 millones de pesos por año", dijo.

Su intervención se destacó sobre todo por la dureza con que criticó el liberalismo de los mercados, tan defendido por la actual administración de Estados Unidos. "Hubo una fuerte distorsión de los mercados financieros, que terminaron creyendo que se podía crear riqueza sin pasar por el circuito de la economía real -enfatizó-. Se necesitan reformas urgentes para que no ocurra como siempre, que los sectores más vulnerables pagan los desaguisados que se cometen en los centros de poder." Añadió que no pedía "el fin del capitalismo", sino el nacimiento de "otro capitalismo".

Destacó especialmente la necesidad de endurecer los controles contra la fuga de capitales "de los países emergentes a aquellos en los que se ha generado la crisis". Y reclamó (al igual que Sarkozy) eliminar los paraísos fiscales, objetivo que al final no se incluyó en la declaración.

Al salir del debate, la Presidenta volvió al hotel Park Hyatt y resumió sus conceptos ante una guardia periodística, mientras se abría paso hacia su habitación. "Se deben reformular los objetivos de los organismos de crédito y tomar medidas para activar la economía real", dijo.

Hizo también una referencia que sonó a un intento de reivindicación de su gestión: "La inflación ha dejado de ser un problema en el mundo; ahora la urgencia es evitar la recesión y cuidar el empleo y el consumo".

Al final, dejó una frase que, aclaró, no había dicho ante sus colegas: "Me acordaba de Alan Greenspan, que durante años era tratado como un dios con sus recetas liberales, y hace pocos días leí en letras de molde que reconocía haberse equivocado". Se abrió la puerta del ascensor y, ante el primer esbozo de una pregunta, se despidió con su ya clásico "gracias, gracias".

NEGOCIAN UNA REUNIÓN OBAMA-MACRI

WASHINGTON (De nuestro corresponsal). Sonriente y cómodo en la ciudad donde vivió varios años como embajador ante la Casa Blanca, Diego Guelar pasó por esta capital 24 horas antes que la presidenta Cristina Kirchner. Esta vez fue él quien disertó sobre la situación argentina en el Council of the Americas, al que suele apelar la mandataria cuando quiere dar una conferencia. Guelar también se reunió con Dan Restrepo, el principal referente de Barack Obama para América Latina. Conversaron sobre la situación hemisférica, la transición y la Argentina, con una fecha cierta: en mayo, su jefe político, Mauricio Macri, podría viajar a Washington para reunirse con Obama

TEXTUALES

"Necesitamos otro capitalismo. Uno que busque generar puestos de trabajo, progreso social".

"Un buen ejemplo de los experimentos financieros fue la privatización de la jubilación, que ocurrió en mi país en 1994 y que es responsable del 42% de la deuda externa y de buena parte del posterior default del 2001".

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